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Un cultivo nuevo, azul y rentable

El arándano, fruto para exportar
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24 de mayo de 2003  

"¿Por qué no prestar atención al arándano?" Con esta pregunta, Carlos Greco, técnico del INTA Castelar, formula su confianza en las posibilidades productivas de este cultivo de reciente introducción en nuestras tierras, también conocido con el nombre de blueberries.

En los últimos dos años aumentó sensiblemente el número de personas decididas a dedicarse al Blue Berry.

"Mucha gente que en el último año pudo sacar su plata del corralito ha resuelto invertirla en este tipo de emprendimiento", refirió el técnico del INTA.

En algunos casos, añadió, se trata de personas provenientes del sector agropecuario que buscan diversificarse, pero también hubo médicos o abogados seducidos por las ganancias promisorias de este cultivo, de fruta muy semejante a una pequeña uva azul.

Tras afirmar que puede ofrecer una "muy buena rentabilidad", atenuó luego cualquier inicial entusiasmo excesivo al referir que no es posible lanzarse de lleno al arándano si no se cuenta antes con la considerable suma de 15.000 dólares.

"Es ni más ni menos lo que requiere la inversión inicial por hectárea, pero no hay otro modo, por ahora, de munirse de las plantas, riego, equipo, enmiendas y labores necesarias", comentó Greco, quien recalcó que, no obstante, "los resultados ameritan esos gastos".

Agregó que "en términos generales, si no aparecen dificultades serias, en cuatro o cinco años se puede amortizar la inversión".

Nutrición y sanidad

Dado que el consumo interno es todavía muy escaso, el arándano, por el momento, se orienta casi exclusivamente al mercado externo de contraestación (Estados Unidos, Canadá, Europa), llegando a fines de octubre, es decir, con cosecha temprana.

El otro buen mercado durante el año es el de febrero/marzo, con el cual es factible llegar desde nuestro país con variedades tardías y producidas en el Sur.

En los Estados Unidos se estima que hay un mercado de 260 millones de consumidores, a los que el arándano atrae por distintas causas: por el sabor de la fruta y por el especial gusto que ésta adquiere adquiere merced al valor agregado, en forma de pasteles, mermelada, conservas, yogur, golosinas o papilla de bebe. A ello hay que agregar sus cualidades sanitarias, dado su interés farmacológico como antioxidante, vasculoprotector y antiséptico urinario.

Capacitación y paciencia

Este cultivo perenne presenta una gran oferta varietal.

En la Argentina existen tres: el "northern highbush" (en el sur de Buenos Aires y en la Patagonia), el "southern highbush" (floreciente en las zonas entrerrianas de Concordia y Gualeguaychú y en las bonaerenses de Mercedes, Baradero y San Pedro) y el "rabbiteye" u "ojo de conejo" (en el norte de Buenos Aires).

Una plantación de arándano tiene, en promedio, una vida útil de entre 25 y 35 años si recibe el manejo adecuado. "Lo que conviene -aconsejó Greco- es sembrar plantas de dos años de edad en vivero y dejarlas establecer aproximadamente por dos años más; luego -al tercer año- se obtiene la primera producción y los rindes van subiendo hasta alcanzar el pico alrededor del sexto o séptimo año de plantación."

Greco, que además de técnico del INTA es profesor adjunto de la Universidad de Prince Edward Island, en Canadá, hizo hincapié en que para lograr los resultados deseados "se requiere mucha dedicación, capacitación y paciencia ya que, al ser un cultivo a largo plazo, hay, por un lado, que darles a las plantas las condiciones adecuadas y el tiempo suficiente para que se establezcan en el campo luego de plantadas, con el fin de que produzcan en la cantidad y calidad que pide el mercado."

"No hay duda de que después del kiwi, el hito lo marca el blue- berry", afirmó por su parte Francisco Caffarena, de Vergel SA, en la localidad de Zárate, que previó hace diez años la feliz adaptación del arándano a los suelos argentinos e instaló con singular suerte la primera implantación de ese cultivo en el país.

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