Lúpin, o la vieja historia del apodo presidencial

El creador del dibujo se parece a Kirchner
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25 de mayo de 2003  

"¡Vamos Lúpin!" "¡Lúpin presidente!" Las vivas para Néstor Kirchner después de la primera y única vuelta electoral recorrieron las calles de Río Gallegos e hicieron trascender al país el verdadero sobrenombre de quien hoy será el presidente de los argentinos.

Son esos apelativos arraigados, que vienen de la infancia, de la adolescencia, del colegio, de los amigos, de los más cercanos.

Un apodo extraído del personaje de una historieta de esas con las que crecieron generaciones, aunque en realidad el personaje nació de la caricatura de un hombre: Guillermo Guerrero, a la vez, su dibujante.

A Kirchner, el sobrenombre le cayó por el parecido con el protagonista de la historieta. A Guerrero, allá por la década del 50, cuando era piloto civil y contaba sus relatos de vuelo en la redacción de Capicúa. Era entonces cuando Ianiro, uno de los mejores dibujantes de Rico Tipo, quien delineaba a "Purapinta", lo caricaturizaba sobre los aeroplanos.

Y así, por el rizo de los pilotos acrobáticos (en inglés, looping) nació Lúpín, personaje y revista que plasmaron hace 38 años Guerrero, Héctor Sidoli y Divito. "¿No se da cuenta de que Lúpin es él?", dice riendo ahora su actual socio y también dibujante, Héctor Sidoli, mientras señala a Guerrero, de casi ochenta años, bastante mayor que su personaje y que el nuevo presidente.

Divito, el mítico dibujante de mujeres ampulosas y zigzagueantes, murió en un accidente automovilístico a los tres años de lanzar la revista. Guerrero y Sidoli siguen con la publicación en la actualidad. Ambos se forjaron en épocas de grandes dibujantes.

Guerrero o Lúpin trabajó con Lino Palacio y colaboró en personajes como "Ramona" y "Don Fulgencio". Realizó la historieta "Villa Mosquete", en La Razón, creando a "Moscato, Porto y Anís". En Rico Tipo se codeó con el grotesco de "Fúlmine" o "Fallutelli".

Sidoli dibujó desde en Bolita hasta El Tony, con Divito, en Rico Tipo y Volantín. Sus personajes también viven hoy en Lúpin: "Resorte", "Saltapone", "Bicho y Gordi" y el "El gatito Juanchi".

Satisfacción y sorpresa

"Lo de Kirchner fue para mí una sorpresa y un halago que se difundió tanto que me llamaron de todos lados. Si hasta yo, como el resto, sólo advertí el parecido el día de la elección. No niego que para mí fue una gran satisfacción", cuenta Guerrero, ya sin el jopo de pelo de su personaje pero con la misma cara.

El dibujante promete: "Le voy a hacer un dibujo en colores con la banda presidencial y se lo voy a mandar a la Rosada", afirma con orgullo y no esconde las ganas de conocer a quien hoy será presidente. "¡Me encantaría!"

Su amigo Sidoli cuenta que el piloto del helicóptero presidencial, Gustavo Brea, "es fanático de la revista Lúpin" y ambos hablan de aquel humor que no pierde vigencia: "Es un humor sano y la revista sigue con contenidos y apéndices técnicos como son la aviación, la astronomía, la electrónica o la fotografía, claro que aggiornada a estos tiempos". Inclusive cuentan con un sitio: www.revista-lupin.com.ar .

Guerrero define a Kirchner como un hombre "simpático y que parece tener buenas intenciones". Después habla de su Lúpin: "Es un aviador que da instrucción, hace vuelos de bautismo, toma difíciles misiones y se entrevera en aventuras. Sin duda es un buen tipo, intrépido, que suele meterse en líos y logra salir airoso".

Fuera de los remates graciosos, las historias de Lúpin llevan un mensaje aleccionador, que nace de un piloto y sus colaboradores: Tornillo, Gafas, Polvorilla y Adonis.

Pero más allá de la historieta, del Lúpin-Guerrero o del Lúpin-personaje, ambos esperan que el Lúpin-Kirchner cuente con tan buenos colaboradores y logre salir más que airoso de este difícil looping que propone el vuelo de gobernar el país.

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