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Avanzan las obras del Museo Fortabat

Será el primer edificio destinado a exhibir una colección privada de pinturas y esculturas de artistas argentinos
Alicia de Arteaga
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28 de enero de 2001  

El sol implacable de enero acompaña la primera recorrida por el edificio diseñado por Rafael Viñoly, que en pocos meses más albergará pinturas y esculturas de la Colección Fortabat. Cuando concluyan las obras, el último de los barrios porteños contará con el primer museo consagrado a exhibir una pinacoteca privada de arte argentino, que tiene como punto de partida los trabajos de los pintores viajeros y culmina con audaces instalaciones contemporáneas. No deja de ser una feliz coincidencia que la pinacoteca Fortabat inicie su recorrido por la pintura nacional con las obras de los artistas descendidos de los barcos, bien llamados viajeros, que llegaron al Río de la Plata a pocos metros de donde hoy se levanta el rectángulo de cemento y líneas puras concebido como un museo del siglo XXI.

Conformar con los estándares internacionales fue una de las principales condiciones que Amalia Lacroze de Fortabat puso cuando el proyecto de un edificio público para una colección privada comenzó a tomar forma en el estudio de Rafael Viñoly.

Uruguayo de prestigio internacional, Viñoly proyectó el Forum de Tokio, la Biblioteca de Chicago y fue uno de los diez finalistas del concurso de remodelación del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA), que emprende ahora la más fabulosa de las transformaciones concretadas desde su creación, en las primeras décadas del siglo XX.

La empresaria, que llevó con éxito las riendas de la poderosa cementera Loma Negra y que preside actualmente el Fondo Nacional de las Artes, ha sido en los últimos años una de las más activas coleccionistas de nuestro país. Se define a sí misma como una coleccionista apasionada, "porque mirar una obra de arte es siempre una experiencia estética que no pasa sin dejar huella". "Las obras de arte nos enriquecen haciéndonos comprender algo más acerca del mundo y de nosotros mismos", dice, conmovida.

La pasión por el arte convirtió a la señora de Fortabat en noticia internacional, cuando a comienzos de los años ochenta compró en una subasta neoyorquina una pintura de Turner por la suma récord de 7 millones de dólares. "Julieta y su niñera" es una exquisita vista veneciana firmada por el inglés que vio la luz como nadie, considerado un precursor del movimiento impresionista iniciado por Claude Monet con su "Impresión del sol naciente". ¿Se mudará el Turner al nuevo museo del dique 4 con acceso por la calle Cecilia Grierson? En un reportaje exclusivo concedido a La Nación , cuando las obras de Puerto Madero apenas comenzaban, Amalita confesó que iniciaba el proyecto del museo "con el corazón ensangrentado. Nadie imagina lo que me cuesta pensar, imaginar el momento de sacar los cuadros de mi casa o de mis oficinas".

Más de 8000 metros cuadrados distribuidos en tres plantas con entrepisos destinados a hemeroteca, oficinas y salas de conferencias servirán para alojar parte de la Colección Fortabat. No hay, hasta el momento, información precisa de cuántas obras se mudarán a la nueva sede, pero el crítico Guillermo Whitelow lleva catalogadas cerca de 1000 obras, distribuidas en las propiedades de la empresaria en el país y el exterior.

Hay en esa lista cuadros antológicos, como "La calle larga de Barracas", de Carlos Morel; "Domingo en la chacra", de Antonio Berni; "Los capataces", de Prilidiano Pueyrredón; "La vista de Montevideo", de Palliére; "Un plato fuerte", de Rómulo Macció; "Figuras", de Batlle Planas.

Custodio de la cultura

El punto de partida de la colección fue la creación del Premio Fortabat, en 1984, que se convirtió rápidamente en uno de los acontecimientos más esperados del calendario plástico local. Actualmente, muchas cuadros de esta colección cuelgan de las paredes del edificio azul y blanco con piel de vidrio ubicado en la esquina de Bouchard y Viamonte, desde donde la empresaria y coleccionista divisa sin dificultad el arco facetado de la formidable cubierta ideada por Viñoly para rematar la planta del museo.

Ese techo articulado, dotado de un sofisticado sistema de parasoles móviles, es el gesto genial del arquitecto, como la firma que define una obra de arte. De noche, los parasoles pueden abrirse totalmente dejando la sala del último piso al aire libre.

Con la inauguración de este museo, prevista para la próxima primavera, en pleno corazón de Puerto Madero se quiebra el eje cultural formado por el Museo Nacional de Bellas Artes, el Palais de Glace y el Centro Cultural Recoleta, que se prolongará con la inauguración prevista para el próximo otoño del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, con la exhibición de la Colección Costantini.

La Colección Fortabat será un custodio de la cultura en la zona de la ciudad donde está previsto, en los próximos años, un desarrollo inmobiliario sin precedente pilotado por la Corporación Puerto Madero (ver nota en la sección Información general). A metros del complejo El Divino, el museo balconea sobre el dique, lo que brinda la posibilidad inusual de llegar a sus puertas en una lancha que arranca desde la amarra del Yacht Club.

De noche, el museo será un volumen transparente totalmente iluminado, que ganará en poco tiempo la categoría de una imagen icónica de Buenos Aires. Desde el interior, el visitante disfrutará de una visión única del paisaje urbano a través de la fachada oeste totalmente vidriada. En sus tres niveles el edificio cuenta con descomunales salas de 90 metros por 14. Tecnología de punta, seguridad y un sistema de iluminación diseñado ad hoc coloca a la Colección Fortabat en pie de igualdad con las grandes colecciones privadas del mundo.

Opinión

Compartir el arte

Un museo es un lugar maravilloso, es la casa donde los hombres atesoran las más preciosas obras de su creación.

En los museos vive el espíritu, el talento y la imaginación de los artistas. Recorrer un museo es una experiencia única, fascinante.

Por eso, con el deseo de extender a todos la riqueza del arte de nuestro país, he decidido compartir mi colección de arte argentino. Una colección exquisita que habrá de combinarse con obras de artistas extranjeros de este y otros tiempos, que serán presentadas a través de exposiciones rodantes periódicas.

Con respecto al edificio proyectado por el arquitecto Rafael Viñoly, se trata, también, de una obra de arte, una construcción cuyo diseño expresa de manera cabal la fuerza del diseño contemporáneo.

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