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Marcelo Berbel, con la música patagónica

Su obra fue incluida en una antología
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28 de enero de 2001  

COSQUIN. (Especial para La Nación ).- Estaba en la escuela primaria cuando descubrió la magia de las palabras y las dibujó en un pizarrón. "La gente de la escuela pensó que era interesante lo que había escrito y le pusieron un vidrio, que se mantiene hasta hoy. Por esa época tenía 7 años", la anécdota revela la dimensión poética de Marcelo Berbel, que se transformó con el tiempo en la voz autoral de la región patagónica. Berbel, ha salido poco de su provincia, es arisco a "proyectarse", aunque temas como "La pasto verde", "Amutuy soledad", "Piñonero", "Polca del rosedal", "En Comodoro", "Rogativa de loncomeo" o "El embudo", que la grabó León Gieco en su disco Orozco, lo hicieron conocido en todas las regiones del país.

A Cosquín vino a participar de la presentación del libro "Los poetas que cantan", una antología en la que está incluido junto a otros creadores fundamentales del cancionero popular argentino como Armando Tejada Gómez, Manuel J. Castilla, Atahualpa Yupanqui, Jaime Dávalos, Ariel Petrocelli, Pablo Raúl Trullenque, Esteban Agüero y José Augusto Moreno, entre otros.

Neuquén es su territorio desde hace más de 75 años. "Agarro la guitarra y ensayo tonalidades que tienen que ver con mis ancestros", afirma Berbel. Los ancestros, a los que se refiere son esas 37 comunidades aborígenes que habitan su provincia y a las que siempre cantó. "Mi provincia es mapuche, por lo tanto mi obra esta influida por esa temática. Uno lo lleva en la sangre, aunque sea criollo neto", explica Berbel que revalorizó en sus canciones ritmos como el lonkomeo.

"Todavía hay desconocimiento de la música patagónica y no hemos podido imponer nuestra música, porque es una región que tiene una historia reciente, a diferencia de otras provincias." Sin embargo, Los Hermanos Berbel, compuesto por sus hijos, Hugo, Néstor y Marité (la única que actualmente canta sus canciones) fueron muy populares durante la década del setenta interpretando composiciones del Sur. "Ellos se tiraron al río y lo cruzaron", compara el músico, con orgullo de padre.

Marcelo Berbel es autor de unas dos mil canciones y de varios libros de poemas, pero muchos recién lo conocieron cuando Gieco le grabó esa especie de canto de la resistencia patagónica bautizado "El embudo", que compuso promediando los noventa. "Estábamos en un encuentro que se hacía en Los Antiguos, León había ido a tocar y todos los músicos comíamos en el mismo lugar. Se dio la casualidad que nos sentamos juntos y ahí le pase la letra. Un día sonó el teléfono de mi casa a las cuatro de la mañana, era él que me quería hacer escuchar como había quedado el tema", cuenta.

Después el mismo León lo presentó en público ante un teatro lleno. "Estaba solito y sin la guitarra, así que ahí nomás le recite mi poema "Punta de flecha". El teatro se vino abajo, fue extraño para mí." Y agrega: "Ese acercamiento a otros públicos me interesa, porque uno a un viejo qué le va a decir, ya tiene una forma de pensar, en cambio los chicos están abiertos a escuchar".

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