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Argentina v. Inglaterra: 8 - 0

La selección juvenil consiguió un resultado histórico ante Inglaterra en el torneo Internacional de Toulon, en Francia; el conjunto nacional apabulló a su rival con un desempeño notable
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14 de junio de 2003  

NIMES, Francia (Especial).- Histórico, increíble, inesperado. Ocho, sí, ocho. Los pibes no paraban, fue como cuando en el barrio se juega con el que más bronca despierta y el triunfo sirve para después caminar por la plaza con el pecho bien inflado. Ese rival que uno quiere ganarle como sea, pero si se logra con claridad, con caños, tacos, rabonas y por goleada, mucho mejor. No hubo consensos ni piedad; y eso que las caritas de los chicos ingleses parecían suplicar que los argentinos levantaran un poco el pie del acelerador. El seleccionado argentino Sub 21 apabulló por 8 a 0 a Inglaterra en la segunda jornada del 31° torneo Internacional de Toulon, logrando un resultado histórico, con una de las diez mayores goleadas de una selección nacional en la historia del fútbol y la más grande sobre un seleccionado inglés.

La danza del final lo dijo todo. El Gran Capitán, Javier Mascherano, que ni siquiera debutó en River y ya lo quieren en Italia; Marcos Charras, que se perdió el título del Sudamericano de Uruguay de este año por una lesión en el primer partido; La Gata Fernández y el Malevo Ferreyra, los pibes que ilusionan a River de acá al futuro; Joel Barbosa, que comprobó en un par de partidos lo que es Boca; la lista sigue, pero todos gozaron de este triunfo como un título, como una declaración de principios.

No importó que en el plantel inglés no haya figuras de renombre y que nueve de ellos, entre titulares y suplentes, no hayan debutado en primera. De hecho, en el equipo argentino pasa algo parecido; sólo cuatro de los titulares de ayer en el equipo de Hugo Tocalli estuvieron en la consagración de Montevideo a comienzos de año.

Tampoco interesó que los medios ingleses hablaron de todo (el posible pase de Beckham a Real Madrid se llevó los titulares), menos de este torneo, de esta goleada. Ni siquiera aparece en los diarios británicos. En otros tiempos, para ellos, esta competencia fue importante. Por ejemplo, en 1998, jugaron Kieron Dyer (Newcastle, jugó el Mundial 2002); Jamie Carragher (Liverpool, tiene nueve partidos en la selección mayor); Frank Lampard (Chelsea, diez partidos en la selección); Emile Heskey (Liverpool, jugó el último Mundial).

Como sea, la sensación es similar a la de los torneos de verano, cuando Boca jugó con suplentes ante River; ganaron los xeneizes, pero si perdían 8 a 0, por citar el caso de Argentina-Inglaterra, Bianchi hubiese tenido que soportar el desastre mediático que habría despertado su decisión, por más allá de los intérpretes, siempre está en juego el honor del nombre que se representa.

Este torneo fue conquistado dos veces por la Argentina: en 1975, con figuras como Daniel Passarella, Jorge Valdano, Alberto Tarantini, Américo Gallego y Marcelo Trobbiani, y en 1998, con Juan Riquelme, Pablo Aimar, Esteban Cambiasso y Luciano Galletti... un buen incentivo para estos pibes de hoy.

El primer tiempo terminó 3 a 0, con amplio dominio táctico y técnico de los chicos argentinos, que quedaron en lo más alto del Grupo B, ya que en el debut habían derrotado a Japón con una actuación poco convincente, por 1 a 0, y mañana se medirán con Portugal. En el segundo llegó el festival, con llegadas francas, remates en los postes, lujos y más goles. Terminó el partido. Los chicos ingleses cayeron al piso, con lágrimas; su vergüenza deportiva y su dolor fueron directamente proporcionales al orgullo de los argentinos.

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