El Mercosur estudia la moneda común

El bloque incorporó en su agenda la propuesta del ministro Lavagna de crear un Instituto Monetario
Alejandro Rebossio
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19 de junio de 2003  

ASUNCION.- El ministro de Economía, Roberto Lavagna, almorzó ayer con vista al río Paraguay y con la satisfacción de que su propuesta de creación de un Instituto Monetario del Mercosur, puntapié de una moneda común, se incorporó a la agenda del bloque para su análisis.

La cumbre regional de presidentes finalizó ayer al mediodía en el exclusivo hotel Yacht y Golf Club de Lambaré (13 kilómetros al sur de Asunción), con la decisión de que el proyecto se evaluará en términos de objetivos, acciones y plazos en una reunión extraordinaria de ministros de Economía y cancilleres que se convocó para la primera quincena de octubre próximo en Uruguay, que sucede a Paraguay en la presidencia semestral del bloque.

Sonriente, después de una mañana en la que no dejó de atender teléfonos celulares, Lavagna aseguró que el Instituto Monetario apunta a la creación de una moneda "común y no única". En su habitual estilo docente, el titular del Palacio de Hacienda explicó que la "única llevará mucho tiempo" e implicará el "reemplazo de las nacionales".

La Unión Europea llegó al euro en 2002 después de un largo proceso de convergencia macroeconómica fijado por el Tratado de Maastricht (1992), que estipuló metas comunes de inflación, déficit fiscal, deuda pública y tasas de interés.

Sólo en 2010

En la cumbre de Asunción, los presidentes Néstor Kirchner, Luiz Inacio Lula da Silva (Brasil), Luis González Macchi (Paraguay) y Jorge Batlle (Uruguay) apenas "tomaron nota", según el comunicado final, del trabajo de los ministros de Economía y presidentes de bancos centrales en el que destacaron la importancia de mantener los objetivos que el Mercosur se había fijado sin éxito hace tres años. Una moneda única sólo podría concretarse después de 2010, fecha en que deberían cumplirse todas las metas previstas.

La moneda común, en cambio, podría crearse lo antes posible, si los países socios estuvieran tan entusiasmados como Lavagna. El ministro explica que esta herramienta no sustituiría a los pesos argentinos y uruguayos, al real y el guaraní sino que se usaría sólo para ciertas operaciones regionales de comercio y turismo. El tema se incluirá en el Objetivo 2006, la agenda que propuso Brasil para que en tres años se perfeccionen las imperfecciones de la unión aduanera actual y se arribe a un mercado común.

La Argentina y Brasil ya designaron técnicos para estudiar la formación del Instituto Monetario. Batlle, que quedó fuera de la sintonía ideológica de Kirchner y Lula, ofreció resistencia a la inclusión de la propuesta argentina en la declaración final de la cumbre.

Una alta fuente argentina opinó que Uruguay puso reparos a una pronta creación del instituto porque asistió a la capital paraguaya sin iniciativas fuertes, como las de los socios mayores, y entonces pidió tiempo hasta octubre próximo para elaborar sus ideas.

Un funcionario de Montevideo se quejó, en cambio, de que la Argentina y Brasil "cocinan todo entre ellos", en alusión a la reunión que la semana pasada protagonizaron los presidentes de estos países.

"Señal muy firme"

La iniciativa argentina busca que el Mercosur dé una "señal política muy firme de integración", según el documento que presentó el Gobierno. Lavagna agregó que "habrá un impacto internacional por el hecho de que cuatro países decidan tener un instrumento financiero adicional".

Una de las tareas primordiales del Instituto Monetario, que funcionará como un banco central sin sustituir a los nacionales, consistirá en la creación y administración de una primera emisión de la moneda. "Debería representar un porcentaje reducido de la base monetaria conjunta", indica el documento de la Argentina. El instituto contará con reservas propias.

Muchas veces se habló de unificación monetaria en el Mercosur, pero sólo ayer "se puso formalmente sobre la mesa, en los papeles", destacó Lavagna. La propuesta se inscribe dentro del capítulo de instituciones financieras, uno de los tres que el ministro pretende instalar en el bloque. Los otros dos son el de comercio y el de infraestructura.

El ministro reconoció que está elaborándose un documento para compensar los desvíos en los intercambios de bienes en caso de desequilibrios económicos (recesión o devaluación) de los países socios.

"En el Objetivo 2006 se plantea la cuestión de las medidas antidumping (contra la competencia desleal). O sea que hay instrumentos que no son las salvaguardias (aranceles y cuotas, como pide la Unión Industrial Argentina, UIA), pero quizá debamos depurarlos", dijo Lavagna.

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