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En Brasil hablan de la presión de la Bombonera

La incógnita es cómo reaccionará Santos en el mítico estadio de Boca; le piden que termine con la supremacía argentina en finales de la Copa y con la paternidad de Carlos Bianchi ante los brasileños
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22 de junio de 2003  

Copa Libertadores de 1991. El 1° de mayo Boca había perdido el primer partido por los cuartos de final en Río de Janeiro ante Flamengo por 2 a 1 y siete días más tarde se jugó la revancha en la Bombonera. El plantel carioca salió a hacer el calentamiento previo y la silbatina y el abucheo fueron impresionantes, apabullantes. Los brasileños no podían hacer movimiento alguno y sus rostros no dejaban de mirar la popular local, que saltaba, cantaba. Cuando una piedra derribó un helicóptero a control remoto que promocionaba el novedoso juego de azar Súbito, que sobrevolaba el área donde estaban los visitantes, se fueron al vestuario y allí se dio este diálogo, contado años más tarde por el enorme Junior, capitán de aquel equipo:

-"No se puede jugar, es una olla a presión y va a explotar", dijo Marquinhos (delantero).

-"No digas estupideces. No puedo creer que digas una cosa así. Todos los fines de semana entrás en el Maracaná", le contestó Junior.

-"Sí, pero el Maracaná no se mueve", dijo Marquinhos.

Boca ganó por 3 a 0.

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Un periódico brasileño hizo una encuesta para saber si los jóvenes y talentosos santistas aguantarán la presión de jugar en la mítica Bombonera. Otro tituló: "Santos intentará cambiar la historia de los equipos brasileños, que en las finales con los argentinos no rinden". El diario deportivo Lance se pregunta: "Bianchi, el padre de los brasileños (les ganó dos finales y una semifinal), ¿es técnico o brujo?" Leao, el entrenador, dice a los cuatro vientos que eso no tiene que importarles porque el técnico no entra en la cancha. La página oficial de Santos muestra una foto de la cancha de Boca y dice: "Vamos a invadir la Bombonera". O Globo hizo una nota con Lima, integrante del Santos de Pelé, que le ganó la final del 63 a Boca, y dijo: "Jugar en la Bombonera siempre es muy difícil, pero confío en estos chicos".

Es un partido especial el del miércoles próximo. Más allá de que se juegue una final entre un equipo argentino y otro brasileño, que no es un detalle, la definición de la Copa Libertadores entre Boca y Santos tiene varios condimentos que alimentan aún más la mística del torneo más grande y legendario de América del Sur.

Todo Brasil habla de este encuentro, parece una cuestión nacional y da la impresión de que los simpatizantes de todos los clubes verde amarelhos verían con buenos ojos que Santos se quedara con la Copa, a diferencia de lo que pasa en nuestro país con aquellos que no son hinchas de Boca. Para ellos, no es un equipo contra otro, es Brasil contra la Argentina, y punto. Así lo entienden, aunque claro, hay muchas cosas que les preocupan. Por ejemplo, Leao decidió viajar a Buenos Aires pasado mañana, en lugar de hacerlo anteayer, como estaba previsto, directamente desde Colombia, donde habían eliminado a Independiente Medellín. Según los periodistas brasileños consultados por LA NACION, lo hizo porque temía que los hinchas xeneizes les hicieran la vida imposible en la semana previa al partido.

Otro dato que alarma en Brasil: hubo nueve finales de la Copa Libertadores entre equipos argentinos y brasileños; seis de ellas quedaron en nuestro país, y eso le parece demasiado al pentacampeón del mundo.

Carlos Lima, redactor del diario Journal da Tarde, tocó un tema que parece recurrente en esta final: "Santos tiene un gran equipo, con mucho talento, pero son jóvenes y eso preocupa a la gente. El tema es saber si resistirá la presión de jugar en la Bombonera".

Hay intención de sacarle presión al Peixe (Pescado, así se le dice a Santos en Brasil) y se hace hincapié en la final de hace 40 años entre los mismos equipos, ya que las coincidencias son muchas. Aquella vez, al igual que ahora, Santos llegó a la final invicto; además, el rival en la Copa Intercontinental fue Milan (le ganó Santos). Dicen que aquel equipo tenía tanta juventud como el actual, pero aclaran que sus nombres no son Gilmar, Pepe, Zito o Coutinho, y mucho, pero mucho menos, Pelé.

No hay más plateas

El furor por la primera final de la Copa Libertadores entre Boca y Santos, el próximo miércoles, en la Bombonera, es imparable entre los hinchas xeneizes. Ayer se agotaron las plateas para el partido, y eso que sólo se pusieron a la venta para los socios, y los precios eran los siguientes: 70 pesos las plateas media y baja, y 55 la alta, siempre para aquellos que poseen su carnet al día.

Pedro Santeugenia, jefe de seguridad de Boca, que ayer se encargó de mantener el orden en las inmediaciones del estadio y las boleterías junto con la policía de la zona, señaló: "La venta fue totalmente tranquila. Arrancó a las 10 y terminó a las 17. Se habilitaron 14 boleterías y no quedan más plateas. El punto máximo de ebullición fue entre las 10 y las 11.30, después se calmó todo y se terminó de atender a la gente con ritmo normal".

Hubo hinchas desde las seis en el predio de Casa Amarilla. No hubo disturbios, salvo una persona que quiso saltar una valla para evitar la cola y fue sacada por las autoridades policiales. La cola se formó sobre la calle Palos y dobló por Arzobispo Espinoza, donde está la entrada de la Bombonerita. Hubo muy buen clima y cantos en alusión a River: "Vamos a traer la Copa a la Argentina, la Copa que perdieron las gallinas".

Cabe aclarar que Boca cuenta con 9000 abonados a las plateas, por lo que esas ubicaciones no salen a la venta, ya que los hinchas las canjean directamente. A eso hay que sumarle unas 1500 plateas de protocolo, por lo que ayer fue vendido un total de 8000 entradas.

Mañana, desde las 10, se expenderán las populares, siempre para los socios. Si hay remanente de tickets, pasado mañana saldrá a la venta el público en general.

Los titulares se preparan

Ayer, los titulares de Boca hicieron trabajos regenerativos y hoy por la mañana volverán a practicar en el predio de Casa Amarilla, bajo las órdenes del preparador físico Alfredo Altieri. Guillermo Barros Schelotto está recuperado del desgarro en el aductor derecho y será titular ante Santos, el próximo miércoles; Hugo Ibarra cumplió la suspensión y volvería por Jerez. Boca formaría así: Abbondanzieri; Ibarra, Schiavi, Burdisso y Rodríguez; Battaglia, Cascini y Cagna; Delgado, B. Schelotto y Tevez.

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