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La pareja frente a la desaparición del amor

Alejandro Cruz
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6 de julio de 2003  

"Pestañas con agujas", sobre una idea de Deby Watchel y con dramaturgia de Luz Pearson. Con Paulina Rachid y Patricio Zanet. Escenografía: Marcelo Valiente. Iluminación: Leandro Pérez. Vestuario: Compañía Tatami Teatro. Dirección: Deby Watchel. En El Camarín de las Musas (Mario Bravo 960). Funciones los domingos, a las 19. Duración: 45 minutos.

Nuestra opinión: Bueno

"No te amo más", dice él, Antonio, ante la mirada absorta de ella, Petunia, que internamente intenta ordenar el caos. Un caos que, a lo largo de los 45 minutos que dura la obra, recorre en tiempo real las intrincadas vueltas que tiene el amor (o la increíble fuga del amor). "Hace 20 minutos -agrega Antonio a los pocos minutos de haber comenzado «Pestañas como agujas», el espectáculo en cuestión- dejé de amarte." Pero desde el momento en el que él anuncia la nueva, pasaron 10 minutos. "Necesito que me des esos 30 minutos de diferencia en los que te seguí queriendo sin que me ames", reclama ella.

El tono de reclamo invade la escena y se transforma en el organizador de una angustia de enorme fuerza poética y toques de humor con dramaturgia de Luz Pearson sobre una idea de Deby Wachtel (directora del trabajo).

En lo que se refiere a la traducción escénica de ese texto, la directora puso a los dos actores desplegando un trabajo basado en la energía física casi lindante con las comedias de tropezones, golpes y ruidos de cuerpos que caen sobre un tatami, especie de colchoneta usada en las artes marciales para amortiguar los golpes. De alguna manera, los ruidos de esos cuerpos en fricción o chocándose contra el piso intentan convertirse en otro nivel de relato de ese intento de despedida entre dos seres profundamente frágiles.

El planteo de la obra es sumamente interesante aunque, quizás, el discurso físico termine quitándole fuerza poética a ese bellísimo texto plagado de imágenes. Probablemente no se haya encontrando el código escénico adecuado para que los dos niveles de relato logren una íntima conexión.

Actoralmente, el trabajo protagonizado por Paulina Rachid y Patricio Zanet es sumamente compacto (aunque, por su presencia escénica, merece destacarse el trabajo de Rachid). De todos modos, los dos intérpretes están lanzados a la consigna de la directora, a ese juego físico que casi no les da respiro. Es más, en la escena en la que se tiran con unas bolitas logran una perfecta síntesis entre el código de puesta y la poética del texto.

"Pestañas con agujas" transcurre en un escenario despojado sin intervenciones sonoras grabadas ni cambios de luces significativos. En escena está apenas el tatami y una silla en el centro de la habitación como si se tratara de un ring side. Todo es tan escueto y directo como la misma afirmación de Antonio diciendo "no te amo más". Todo es tan escueto y directo como la afirmación final de Petunia diciendo "no te estás yendo". Porque, en definitiva, después de 45 minutos, no está dicha la última palabra.

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