AMIA, el encubrimiento: la SIDE y Galeano, en la mira

A nueve años del atentado y a dos del comienzo del juicio oral, aumentan las sospechas sobre presuntas irregularidades del juez Galeano y de la SIDE en un posible encubrimiento: Claudio Lifschitz, el ex prosecretario del magistrado, afirmó a LA NACION que elementos de la Secretaría de Inteligencia infiltraron a una célula iraní con la intención de evitar el ataque y lograr un rédito político, pero fracasaron cuando a último momento perdieron su rastro
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13 de julio de 2003  

Quienes no siguieron con atención los avatares judiciales del atentado contra la AMIA se asombrarán al saber que, a nueve años de la voladura que mató a 85 personas e hirió a más de 300, y a casi dos de iniciado el juicio oral a un puñado de sospechosos de haber facilitado una camioneta que quizás estalló en la mutual judía, no son éstos los más comprometidos a la luz de lo surgido en las audiencias, sino la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) y el juez federal Juan José Galeano, que llevó adelante la investigación en la que se basa el juicio y aún sigue instruyendo.

Sobre la SIDE y el juez pesan las sospechas de haber desviado la investigación de los carriles que podían conducir al entorno del ex presidente Carlos Menem mediante la destrucción y adulteración de pruebas, la fabricación de pistas falsas, la extorsión a imputados y testigos, la confección de legajos secretos y el armado en el tribunal de Galeano de falsos anónimos.

"Hubo elementos de la SIDE que participaron en el atentado. Galeano y la SIDE son encubridores -afirma Claudio Lifschitz, ex prosecretario del juez durante dos años y futuro testigo en el juicio oral-. Tres meses antes de la voladura, la SIDE infiltró a una célula iraní dormida, sospechada de pertenecer a (la organización fundamentalista pro islámica) Hezbollah, y le dio apoyo logístico y la incentivó a actuar. Y actuaron. Fue una `operación controlada´ en la que algo le salió mal a la SIDE. Por eso las irregularidades en la investigación no son fortuitas. Esto fue manejado desde las más altas esferas del poder de ese momento, y fue armado por la Justicia para que no se llegue a nada."

Al congratularse por la decisión del presidente Néstor Kirchner de abrir los archivos y cuentas de la SIDE, el presidente de la AMIA, Abraham Kaul, sostuvo refiriéndose a la central de espías: "Acá hubo una situación de seria responsabilidad y hay que ver si después no sigue subiendo a nivel político", porque "la pregunta es por qué se destruyeron las pruebas" y "qué y a quién se está encubriendo".

Ni Galeano, ni el ex jefe de la SIDE Hugo Anzorreguy, respondieron los pedidos de entrevistas que LA NACION hizo a sus secretarias.

Las presuntas irregularidades de la investigación han vulnerado a tal punto la acusación contra los principales imputados en el juicio -el doblador de autos Carlos Alberto Telleldín y el ex comisario de la Policía Bonaerense Juan José Ribelli- que los tres jueces del Tribunal Oral ya saben que su sentencia los llevará a la cruz. Temen que si condenan les cuestionarán hacerlo sin pruebas o con pruebas viciadas. Y si no condenan se echarán en contra a las influyentes AMIA y DAIA, en especial a esta última, que fue la principal defensora de Galeano y hace poco cuestionó al Tribunal Oral por ocuparse en el juicio de los métodos del juez.

Para comprender el relato de Lifschitz, cuyas denuncias originaron en el año 2000 una causa penal contra Galeano y una investigación interna en la SIDE -y una denuncia de Galeano y la SIDE contra Lifschitz por presunta violación de secretos-, hay que tener en cuenta que la AMIA estalló el 18 de julio de 1994, pero que los elementos contra Telleldín, Ribelli y los demás policías bonaerenses sólo llegan hasta una semana antes de la voladura. Durante ese hiato, dice Lifschitz, actuaron "los terroristas que encubre la SIDE y que incluso fueron filmados".

Contactos en la SIDE

El otro dato a tener en cuenta es la historia de este joven abogado que en 1990 revistaba en la División Inteligencia Narcotráfico de la Policía Federal y hoy ejerce la profesión en su estudio.

"En mayo de 1995, el comisario Jorge `Fino´ Palacios me mandó al juzgado de Galeano, donde trabajé como prosecretario hasta el 7 de octubre de 1997. Me presenté al juez y le dije que sabía Derecho. Galeano me respondió: `Para el Derecho estoy yo y está mi secretario. Yo preciso alguien que sepa Inteligencia´."

Y Lifschitz sabía. Y tenía obvios contactos no sólo en la Federal sino en la SIDE.

"En la SIDE tuve muy buenas fuentes. Además, aproveché el conflicto interno entre dos sectores: Sala Patria y Contrainteligencia-85."

El pasado policial de Lifschitz despertó algunas dudas cuando se conocieron sus denuncias.

Pablo Jacoby, abogado querellante de Memoria Activa junto con Alberto Zuppi, fue uno de los que al principio dudaban: "Pero ahora reivindico que Lifschitz tuvo la valentía de revelar la verdad y que nos abrió los ojos en los largos interrogatorios a los que lo sometimos. Y todo lo que dijo se fue comprobando en el juicio oral".

El 4 de abril de 1994, tres meses y medio antes del atentado, el iraní Khalil Ghatea fue detenido en Ezeiza cuando iba a abandonar el país porque tenía un pasaporte norteamericano robado en Uruguay y no hablaba una palabra de inglés. Su caso dio origen a la causa 1223/94 instruida por el juez federal de Lomas de Zamora, Alberto Santa Marina, por falsedad ideológica de la ficha de Migraciones. Usar un pasaporte ajeno legítimo no es delito.

"Desde aquel momento -agrega Lifschitz-, la SIDE empezó a investigar. Ghatea vivía con un iraní, Alí Reza Halvaei, que trabajaba en la embajada de Irán con Moshen Rabbani (agregado cultural, luego sindicado como uno de los autores del atentado). Halvaei y el iraní Kian Ghorbani brindaban información a los que venían de Teherán. Un informe sostiene que Ghatea era de Hezbollah. La SIDE infiltró al grupo con dos agentes. Lo importante es que todo esto ocurría antes del atentado, y que el nombre de Ghorbani coincide con los datos sobre un iraní que, por una vía totalmente distinta, proporcionó el brasileño Wilson Dos Santos luego del atentado."

Siete días antes de la explosión, Ghatea, procesado, pidió y obtuvo una autorización para viajar a Irán, pero no pudo hacerlo. Su expediente estaba apelado en la Cámara Federal de La Plata y cuando voló la AMIA los camaristas revocaron la autorización y le enviaron copia del expediente a Galeano.

Una fuente calificada que conoció el expediente que se había abierto en el juzgado federal de Lomas de Zamora respondió a LA NACION que allí "no constaba que la SIDE hubiera infiltrado una célula iraní. Pero eso no significa que no lo hayan hecho."

"Retrocedamos unos pocos días. La SIDE no sólo tenía infiltrada a esta célula iraní, sino que le daba apoyo logístico y le daba manija, la incentivaba."

-¿Para volar la AMIA?

-Bueno, hay operaciones controladas en las que se hace eso para luego, poco antes del hecho, intervenir y frustrar todo, y así anotarse una victoria política. Imagínese: "La SIDE desbarata un atentado contra la AMIA". Pero todo salió mal y la clave está en el sábado 16 de julio de 1994.

A las 18 del viernes 15, una camioneta Renault Trafic blanca, tal vez la que entregó Telledín, fue estacionada en el estacionamiento Jet Parking de Azcuénaga 952. Un tal Carlos Martínez pagó 100 pesos por una estadía de 15 días.

"Ya estaba cargada con los explosivos y venía `culeteada´. ¿Qué significa?: que detrás venía un auto de apoyo para evitar que la pararan. Porque un testigo del estacionamiento declaró que la Trafic se paró y no podía subir, y que ahí se bajó el conductor y subió otra persona. El sábado al mediodía la sacaron y ahí es cuando la SIDE la perdió. Por eso, la noche del domingo 17 hubo helicópteros de la Policía Federal sobrevolando la zona de la AMIA, como se declaró en el juicio oral. Buscaban la camioneta perdida."

Antes de ir a Jet Parking, el conductor quiso dejarla enfrente, en el estacionamiento del sanatorio Otamendi, que contaba con una cámara filmadora. "Ahí quedaron filmados los terroristas, pero la SIDE no pidió la cinta y dejó pasar el tiempo para que la reusaran y se borrara la filmación: porque en la cinta estaban ellos, la SIDE. Yo creía que AMIA fue un error de Inteligencia, pero una buena fuente de la SIDE me dijo: `No fue un error de Inteligencia, fue una decisión política mal tomada´. Esta frase fue clave para mí."

Lifschitz recuerda otra frase del juez Galeano que también considera clave. "En la investigación llamada Armas de AMIA (venta clandestina de armas y explosivos del Ejército con la complicidad de carapintadas), la SIDE infiltró a los carapintadas y organizó una operación controlada. Se armó una camioneta con explosivos y armas para pescarlos cuando bajaran de una autopista en la Capital. Estaba todo listo y cuando le pregunté a Galeano cuándo largábamos, me dijo: `No, es peligroso que circule una camioneta con explosivos por la ciudad. No quiero una AMIA 2´. Interpreté entonces que AMIA fue también una operación controlada que falló".

En la causa Armas de AMIA, donde había carapintadas sospechados, Galeano recurrió, según Lifschitz, al jefe de Inteligencia del Ejército, "el general (Jorge) Miná, pero ellos trabajaron asesorados por un carapintada. Hubo un allanamiento en Campo de Mayo, pero el día anterior, Galeano le avisó al jefe del Ejército, el general (Martín) Balza".

Lifschitz cree que no hay pruebas contra Ribelli. En cambio, duda sobre la inocencia de Telleldín. "Ha mentido mucho. Pero hay un punto interesante. Telleldín siempre dijo que, de haber entregado la camioneta para el atentado, habría borrado el número del motor (un trozo del motor apareció en un dudoso procedimiento entre los escombros). Tiene razón, pero no lo borraron porque estaba calculado que la camioneta no iba a estallar".

-¿Hubo una camioneta bomba? Ningún testigo creíble la vio.

-Porque murieron. Los peritajes indican que hubo una Trafic.

-¿Cree que Menem cobró diez millones de dólares para encubrir el papel de Irán en los atentados a la embajada de Israel y a la AMIA, como declaró el iraní Abolghasem Mesbahi, llamado Testigo C?

-Ya no estaba en el juzgado y conozco el tema por lecturas. Lo que contó de la mecánica de los atentados puede ser cierto. Pero diez millones me parece muy poca plata para que un presidente encubra estos hechos. Si existió el pago, tal vez fue por otros motivos. Es sólo una opinión.

La lista de acusaciones de Lifschitz a Galeano y a la SIDE es extensa.

  • "Galeano consintió que la SIDE le pagara a Telleldín 400.000 dólares para que acusara a Ribelli y a los otros policías. Alejandro Brousson, de Sala Patria, tenía que pagar, pero quería hacerlo en muchas cuotas para ir verificando la información de Telleldín. Telleldín no aceptó. Todos los argentinos le pagamos a Telleldín para que acusara a Ribelli. Fue en julio, para un aniversario. Galeano siempre generaba hechos así en los aniversarios para tranquilizar a las organizaciones judías. Detuvo a Ribelli, pero tardó dos años en allanarle la casa."
  • "Cuando llegaba información que Galeano no podía destruir y que comprometía la historia oficial, el juez abría legajos que mantenía en secreto para las partes. Por ejemplo, el Legajo A. Había un Legajo Ghatea y un Legajo Santa Marina. Y también creó los legajos Bis para meter información posterior en fechas anteriores. La Cámara Federal le llamó la atención por los legajos secretos."
  • "Se usaron periodistas -a uno me lo presentaron directamente como hombre de la SIDE- en operaciones de prensa y judiciales."
  • "Galeano apretó a un abogado al que había filmado revelando una extorsión, para que declarara contra Ribelli a cambio de no imputarlo."
  • "La SIDE ocultó que Rabbani figuraba en la agenda de Alberto Kanoore Edul (un siriolibanés que se declaraba amigo de Menem y que el 10 de julio de 1994 llamó a Telleldín interesado en la camioneta)."
  • "Cuando fui al Hotel América porque allí se alojó un iraní y alguien de apellido Martínez, el gerente me dijo que la SIDE ya se había llevado varias cajas con documentos."
  • "¿Por qué la SIDE no entregó más de 7000 cassettes con dos años y medio de escuchas telefónicas que le pidió el Tribunal Oral? ¿Por qué la SIDE y la Policía Federal extraviaron otros 66 cassettes?"
  • "Después del atentado, la SIDE envió un anónimo a la fiscalía federal de Lomas de Zamora que dio origen a otra causa del juez Santa Marina. En 1997, cuando un hombre de Migraciones me contó que existía este expediente y el de Ghatea, lo llamé a Galeano con los pelos de punta. Era un viernes a la tarde. `Juan, ¿conocés a Ghatea? ¿No? ¿Te llevo a este hombre para que declare?´. `No -me respondió-, esperó tanto esto, que espere un poco más´. Y me dijo que había que inventar un anónimo y hacer un decreto sobre el hallazgo del anónimo en la mesa de entradas para armar un legajo con lo que me dijo ese hombre. Por la tarde, Galeano jugaba en su computadora a un juego de estrategia, mientras un secretario jugaba en la suya con un simulador de vuelo, y otro secretario jugaba al Tetris."
  • Lifschitz contó por primera vez su historia en 2000. Tras una entrevista en Punto Doc, finalmente fue citado por la Comisión Bicameral que investigaba los atentados. Aquel año publicó el libro Amia. Por qué se hizo fallar la investigación . Ahora espera que le fijen fecha para declarar en el juicio oral.

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