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P. Cayetano Bruno

El fallecimiento
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15 de julio de 2003  

Pocos días antes de cumplir 91 años falleció anteayer el padre Cayetano Bruno, miembro de número de la Academia Nacional de la Historia desde hace casi tres décadas y gran historiador de la Iglesia en la Argentina.

Era un hombre modesto, apacible, amable, abierto a los demás, imbuido de un sincero celo sacerdotal, virtudes que no ocultaban su monumental obra intelectual.

Su "Historia de la Iglesia en la Argentina", desarrollada en doce volúmenes, que fueron editándose a lo largo de 15 años, es un aporte fundamental a la historiografía patria.

Su labor paciente y minuciosa en esa área recuerda la que en años anteriores desplegaron otros académicos sacerdotes, como el sacerdote jesuita Guillermo Furlong, el cardenal Antonio Caggiano y el canónigo Américo Tonda.

Bruno fue un historiador serio, abocado a la investigación de los documentos originales. Difícilmente otro investigador argentino haya trabajado tanto como él en el Archivo Secreto Vaticano. También lo hizo en el Archivo de Indias, en Sevilla; en el Archivo de la Compañía de Jesús, en Roma; en el Archivo Histórico Nacional, en Madrid, y en el Archivo General de la Nación, en Buenos Aires. Se hacía la señal de la cruz al empezar a trabajar y pasaba horas y horas enfrascado en la lectura de viejos textos, cartas y documentos.

Durante casi una década, hasta 1965, fue decano de la Facultad de Derecho Canónico de la Pontificia Universidad Salesiana en Roma. Estuvo allí durante el Concilio Vaticano II. Y entre 1952 y 1965 enseñó esa misma disciplina en Turín.

Había nacido el 31 de julio de 1912 en Córdoba, donde se ordenó sacerdote en 1936. En 1939 se doctoró en Derecho Canónico en la Pontificia Universidad del Laterano, en Roma.

Entre sus obras se destacan "El derecho público de la Iglesia en Indias", editado en Salamanca en 1967; "Los salesianos y las Hijas de María Auxiliadora en la Argentina", editado en cuatro volúmenes entre 1981 y 1988, y "El aborigen americano en la Recopilación de las Leyes de Indias" (Buenos Aires, 1987).

Un aspecto interesante de su investigación abarca testimonios precisos acerca de cómo murieron con los sacramentos de la fe católica y cómo vivieron sus últimos momentos figuras salientes de la historia argentina.

Se incorporó a la Academia Nacional de la Historia en 1975. En esa ocasión abordó con enjundia el tema "La historia argentina en los archivos vaticanos y romanos". Se refirió entonces a datos valiosísimos y escasamente conocidos proporcionados por informes de diplomáticos vaticanos acreditados en nuestro país.

Integraba la Junta de Historia Eclesiástica Argentina y era miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia, de Madrid. En 1979 ganó el Premio Consagración Nacional.

El sepelio se efectuará hoy, a las 10.45, en el panteón salesiano en la Chacarita. Por la Academia Nacional de la Historia hablará su presidente, doctor Miguel Angel De Marco.

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