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José Mariano Astigueta

El sepelio
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26 de julio de 2003  

Falleció en esta ciudad, a los 81 años, el doctor José Mariano Astigueta, abogado que estuvo dos veces a cargo de la cartera de Educación, como ministro en 1963, en el gobierno de Guido, y como secretario de Estado, entre 1967 y 1969, en la presidencia de Onganía.

Su primera gestión -a la que renunció un mes después de asumir por lo que juzgó "falta de una conducción positiva"- abarcó también el área de Justicia; la segunda incluía Cultura.

Había nacido en Buenos Aires el 2 de abril de 1922. Buen deportista, en su juventud, integró el equipo de rugby de primera del SIC y participó como remero en regatas internacionales por el Buenos Aires Rowing Club.

Se inició en los tribunales en 1937. Recibido de abogado en la UBA en 1945, asumió la carrera judicial y, siendo fiscal federal en Mercedes, tuvo a su cargo el juzgado de esa ciudad. Su actuación con motivo de una huelga ferroviaria, en 1952, determinó la reacción del gobierno de Perón, que mostró su desagrado disponiendo su traslado a Ushuaia. A raíz de ello, Astigueta renunció y emprendió el ejercicio de la profesión.

Entre 1953 y 1966 representó a los institutos educativos privados laicos en el Consejo Gremial de Enseñanza Privada. Entre 1958 y 1962 fue consejero en la Facultad de Derecho de la UBA. Presidió el Consejo Nacional de Educación en 1963 y en 1966.

En su desempeño oficial y en toda su trayectoria mostró sus convicciones cristianas y su condición de argentino interesado por los asuntos públicos. En artículos y cartas de lectores evidenció esa pasión y la firmeza de sus ideas. Entre sus antecesores se contaban su abuelo homónimo, que fue ministro de Avellaneda, y por línea materna los legendarios Campos, que mostraron su valor en las tropas argentinas en la guerra del Paraguay.

Casado en 1950 con María Julia Conte Mac Donnell, tuvo cuatro hijos y 22 nietos. Desempeñó su misión de padre y abuelo con entrega generosa y fecunda. Dedicó sus últimos años a la actividad agropecuaria, que siempre había acompañado sus otras ocupaciones. Los muchos amigos que conquistó con su nobleza de espíritu y su conducta recta lamentan su inesperada muerte, por un síncope cardíaco.

El sepelio se efectuó en el cementerio parque Memorial, en Pilar.

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