Suscriptor digital

Pesoa y el artesanal oficio de entretener

El termo y el mate, la computadora y una vitrola para pasar discos de pasta no faltan en su mesa de trabajo
(0)
27 de julio de 2003  

No son pocos los profesionales del medio, que refiriéndose al estilo que caracteriza la conducción de Pesoa, señalan: "Es que Quique hace radio". Y esta frase no es una perogrullada. Porque este santafecino (rosarino para ser más precisos), que desembarcó en Buenos Aires allá por el 86, puso de manifiesto que acarreaba desde su provincia natal, un bagaje cultural y personal muy distinto al resto de la fauna radial que le permitió ejercitar el mágico oficio, de una manera muy diferente.

De lunes a viernes de 9 a 12.30, por Radio de la Ciudad (AM 1110), Enrique "Quique" Pesoa conduce "En la vereda", un programa que lleva el sello de su conductor, que bien se podría definir como el artesanal oficio de entretener. Sirva como ejemplo señalar que sobre la mesa de trabajo del estudio mayor de la emisora (9° piso de Sarmiento 1551), además de todos los elementos periodísticos del programa, está la computadora -que es prácticamente el "alter ego" de Quique- por el uso personal que le impone (maneja sonidos y efectos, en concordancia con el operador), una caja que contiene pequeños instrumentos de percusión (huevito, trompe o arpa de Judea, pandino, coco, maracas y chaucha de semillas); en algunas ocasiones, también una vitrola para escuchar discos de pasta y, lógicamente, el termo y el mate.

Una trayectoria coherente

Pesoa comienza a trabajar en Buenos Aires en la noche de Continental, sigue luego por Municipal; durante el 88 y 89 pasa a la FM (Inolvidable) de Rivadavia y del 91 al 93 hace "La Oreja" en las tardes de Rivadavia donde lleva a la práctica, con el Dr. Girolami, la curiosa experiencia de "cocinar" por radio y organiza las famosas reuniones de oyentes denominadas "mingas" reuniendo en la última -celebrada en el Centro Lucense- a 12.000 personas.

Ahora "En la vereda", cuenta con un grupo de eficaces columnistas que secundan su tarea. Diariamente lo acompañan el periodista Mario Wainfeld que analiza, comenta y editorializa sobre política y actualidad y Marcelo Canda en deportes. En distintos días de la semana se alternan Leonardo Moledo (ciencia), Osvaldo Gambeta (cooperativismo), Rómulo Berrutti (espectáculos), Ernesto Poblet (curiosidades de la historia argentina), Mario Ricci (calidad de vida) Marisa Graham (minoridad y familia), Alberto Pedroncini (derechos humanos internacionales), Beto Solas (guitarrista con el que Pesoa materializa un entretenido show), Gerardo Fernández (música latinoamericana), Nano Herrera (jazz), Gabriel Meconi (medio ambiente), Pedro Brieger (política internacional), Rubén Lamas (mascotas) y Renato Varotto (recuperación del vinilo). Todos y cada uno tienen para su presentación cortinas y efectos que tienen que ver con sus especialidades.

Y cada día, a partir de las 9, Pesoa, enfrenta el micrófono como una suerte de juglar que entretiene, divierte e invita a la reflexión.

-¿Cómo y cuándo surge esta vocación por la radio?

-No porque fuera esencial en mi infancia o adolescencia. Me crié en el campo y si bien la radio era un contacto con el mundo y siempre estaba encendida, la recuerdo cuando tomaba a la tarde la leche con vainillas, escuchando "Tarzán, rey de la selva" o los domingos almorzando con "La revista dislocada". Pero nada superaba mi experiencia de andar a caballo o en sulky. Quizá todo se inició cuando ingresé ocasionalmente en los estudios de LT2, por mi experiencia como iluminador y sonidista de un grupo de teatro independiente y posteriormente nos convocaron para hacer radio -también por casualidad- es que descubro lo atractivo de esta profesión. Y alternativamente seguí con mi tarea de armar amplificadores, válvulas etc. Hice cursos de manejo de transistores y de otros aspectos técnicos. Con los años esto me dio la posibilidad de tener mi propio equipo de grabación y de poder manejar mi PC en el estudio, o junto con el operador y poner en el aire "cositas diferentes, curiosas y a veces muy divertidas". (Yo llevé la compu a Rivadavia en el 92, para que todos la utilizaran, en lugar de andar corriendo con los papelitos y recuerdo que me miraban como a un bicho raro.) Pero siguiendo con el despertar de la vocación puntualizo que, trabajé en LT2, LT3, LT8 y en todos los canales de TV. Discutí con todos y me peleé con todos. A veces cuando dicen ¿cómo es que de Santa Fe sale tanta gente que se destaca? Yo diría, es que te ponen un techo que no podés superar si tenés objetivos diferentes o que modifican el entorno, y, en otros casos, directamente te echan. Hay algo que tengo muy claro: el medio educa y forma. Hasta deseducar, o vaciar de contenidos, también es una forma de educar. Y hoy más que nunca, ante la ausencia del resto, del Estado, de la escuela pública y hasta de los padres, los medios han cobrado un protagonismo notable. Yo que me muevo en la radio y la sigo sintiendo noble, creo que como medio, la salvó su propia pobreza. Como negocio no es millonario. No es coto de caza de nadie y las transnacionales la compran dentro de un paquete. En definitiva, la radio no es fuente de grandes recursos. Pero en el panorama actual, luce como una grieta desde donde se disparan misiles y se la puede aprovechar y muy bien, pero creo que hay que entender este oficio. Hasta para hacer la "radio de café" como se denomina ahora, hay que tener una buena producción, de lo contrario es improvisación pura.

Pares y modelos

-¿ Y cuál es su formula?

-La única certeza que tengo es que en la radio pienso en voz alta. Soy genuino. No invento un personaje y cuando termina el programa me saco el disfraz. Sé que doy un mensaje sincero y que resulta atractivo. Cuando me equivoco, los oyentes me dan con un caño y pido disculpas. Voy y vengo. No tengo prejuicios, no sueño con tener una radio, porque cuando estoy haciendo el programa soy el dueño de la radio y siento que me estoy comunicando de la única manera que sé hacerlo. Tengo un equipo de producción impresionante que me banca todos los flancos. Por otra parte, conozco algunas cosas y tengo un poco de oficio. No estoy preocupado por lo que sigue, ni miro el reloj, pero estoy absolutamente concentrado y durante esas tres horas y media, no despego el traste de la silla ni para ir al baño.

-¿La experiencia ayuda en la profesión?

-Tengo 52 de edad, y 33 de profesión, pero eso significa nada. Son años simplemente, que no dan garantía de haber aprendido o comprendido. Yo lo sigo viviendo como un tiempo de continuo crecimiento, siempre en actitud de esponja blandita para seguir absorbiendo. Por ejemplo, este programa, que tantas satisfacciones me ha dado, termina a fin de año, por decisión propia; cumplió un ciclo y hay que dedicarse a concretar cosas nuevas y aprovecho aquí para destacar la total libertad que me brindó durante todo este tiempo Juan Alberto Badía -director de la radio- aun en circunstancias en que no estuvo de acuerdo con mis pensamientos. Jamás dijo una sola palabra y en estos tiempos, estas actitudes hay que destacarlas. Hoy más que nunca siento que me ayudaron mucho para esta labor, mis cuatro años cursados en arquitectura, uno de medicina, otro de bellas artes y uno de ingeniería mecánica, y tener el carnet de piloto de ultralivianos, pero lo resumo: no como la gran frustración de no haber terminado ninguna carrera, sino que capitalizo este bagaje de conocimientos para el ejercicio radial. Este caudal, me permitió hacerle alguna broma a Favaloro, porque son herramientas valiosas que utilizo como en otros momentos, los instrumentos de percusión o la guitarra. Pero, la experiencia que más me sirvió fue la de los grandes. De Hugo Guerrero Marthineitz imité sus silencios, admiré la gracia y el humorismo de Mareco, la vehemencia y enjundia de Carrizo y del Negro Dolina, su inteligencia, su lucidez y su memoria, es decir, a él le afané todo. Y siento a tipos como Lalo Mir y Eduardo Aliverti como muy cercanos.

-¿Cuál es el balance de radio en la actualidad?

-Lo digo con total naturalidad: no escucho radio ni veo televisión, pero no solamente en la actualidad, sino desde hace muchos años. Y tampoco mis hijas, aunque no lo tienen prohibido. Cuando van a casa de familiares y amigos la ven, pero en casa, no. Tengo tres hijas de 27, 26 y 25; y de mi segundo matrimonio, una de 10 y otra de tres años y siempre fue así, pero estoy convencido de que se pueden hacer otras cosas creativas: carpintería, audio, salgo a navegar en una canoa isleña, colecciono radio galenas, grabadores y otras antigüedades. Me gusta reunirme con amigos. Me considero un hombre feliz.

Por adentro

  • La producción : está integrada por un laborioso equipo cuya coordinación está a cargo de la eficaz Leda Berlusconi (esposa de Pesoa) y la productora general es Paula Nicolini. Con ellas trabajan Martín Giménez, Hernán Guzzetti, Gimena García Blanco y Verónica Alsina.
  • Operación técnica : está a cargo de Daniel Miñones, un hombre con oficio, que trabaja en total consonancia con Pesoa a la hora de sonidos y efectos..
  • Llamados, e-mails y cartas : 100 llamados telefónicos, 20 mails y 30 cartas diarias.
  • Música : tiene singular cabida en el programa, ofrece curiosidades en su mayoría nacionales o latinoamericanas que aportan el conductor, los especialistas y los oyentes que juegan interactivamente en la totalidad del programa.
  • Informativo : en las voces de Héctor Dadamo y Romina Pedelés. A las 10.30 y a las 11.30 se emiten los "informativos porteños", con noticias de la ciudad.
  • Secciones : los viernes efectúa una entrevista a un referente cultural latinoamericano.
  • La competencia, de 9 a 12.30

    Radio Diez : 4,27

    Mitre : 3,87

    Rivadavia : 1,41

    Continental : 1,38

    La Red : 1,19

    De la Ciudad (Puesto Nº 10) : 0,20

    Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

    Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?