Los latinos giran fortunas desde Estados Unidos

Jorge Rosales
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3 de agosto de 2003  

WASHINGTON.- Cada 24 horas salen de Estados Unidos 68,5 millones de dólares hacia los países de América latina, enviados por los inmigrantes hispanos a sus familias, en un fenómeno creciente que casi iguala, el último año, el total de las inversiones extranjeras en la región.

El flujo de dinero mandado por los trabajadores latinos desde Estados Unidos hacia América latina llegó el año pasado a 25.000 millones de dólares, una cifra que representa un aumento del 17% respecto de 2001, según estudios del Banco Interamericano de Desarrollo.

La Argentina, que fue incorporada a las estadísticas de remesas de dinero a raíz de la crisis económica de 2001-2002, recibió el año pasado una inyección de 184 millones de dólares, enviados por los miles de argentinos que emigraron y que se instalaron, fundamentalmente, en Estados Unidos y en Europa.

El fenómeno de las remesas de dinero de los millones de inmigrantes de origen hispano que viven en Estados Unidos, muchos de los cuales son ilegales, representa un negocio que mueve por año unos 4000 millones de dólares.

El mecanismo más utilizado para el envío de dinero son las agencias de transacciones, que se han triplicado en los últimos años al mismo ritmo que el aumento de inmigrantes de América latina. Un gran número de los que mandan plata a sus familiares no pueden abrir una cuenta bancaria por no tener los documentos en regla y porque hasta no hace mucho tiempo a las grandes firmas no les interesaba hacer operaciones de entre 200 y 300 dólares. Pero hoy las transacciones llegan a 90 millones en el año, y entonces los bancos quieren sumarse al negocio.

Byron Montufar, que se identifica con orgullo como un "mojado" de Honduras, es decir, un inmigrante ilegal que cruzó el Río Grande, en México, para poder ingresar en Estados Unidos, dijo a LA NACION que manda 150 dólares por mes a su madre, que vive en Tegucigalpa.

Byron trabaja en la construcción y acaba de ser legalizado gracias al Tratado de Protección Temporal que Estados Unidos otorgó a Honduras para proteger a los cientos de miles de inmigrantes ilegales hondureños.

"Es para ayudar a mi mamá", dijo, y relató que envía dinero desde hace cinco años, cuando llegó a este país. Una vez por mes va a la Agencia MoneyGram, una de las más grandes en este negocio, y manda religiosamente 150 dólares. Le cobran 15 dólares por la operación (10%).

Hasta hace unos años giraba el dinero por correo -otro de los mecanismos utilizados por los latinos-, por medio de una orden de dinero, pero no era tan rápido ni práctico para su madre.

Honduras recibe por año 770 millones de dólares, lo que equivale al 11,5 % de su producto bruto interno (PBI).

Más del 70% de los fondos que son girados a los países de la región se destinan al consumo y a cubrir las demandas de alimentos y de subsistencia de millones de latinoamericanos.

"Los países de América latina se han transformado en exportadores de servicios", comentó un funcionario norteamericano a LA NACION, ya que los envíos de remesas de los trabajadores inmigrantes se han convertido para la región en las fuentes más estables de ingresos de recursos.

El país al que más fondos le ingresan por medio del sistema de remesas es México, que en 2002 recibió 10.502 millones de dólares. En los primeros seis meses de este año entraron 6120 millones de dólares, según informó el Banco Central de México. Si se mantiene la tendencia durante el segundo semestre representará al final del año un aumento del 15% respecto de 2002.

El flujo de remesas de dinero a nivel mundial alcanzó el año pasado 32.044 millones de dólares, tres cuartas partes de los cuales fueron directamente a parar a 19 países de América latina.

La aceleración en el aumento de los flujos de dinero hacia América latina es un reflejo del crecimiento de la masa de inmigrantes que llegaron a Estados Unidos en los últimos años y también de la profundización de la crisis en varios de los países de la región. Respecto de los flujos de 2000, los envíos registrados el año pasado representan un crecimiento del 40 por ciento.

Los países que más han incrementado sus ingresos de dinero vía remesas son Colombia (28%), Jamaica (27%) y Perú (24%).

Dependencia de las remesas

El impacto económico en América latina de las remesas es cada vez mayor, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial. El año pasado casi igualaron al total de las inversiones extranjeras directas en la región y se espera que este año sean superiores a esos flujos de capital, que en la década de 1990 fueron el sostén de las reformas económicas impulsadas por los gobiernos como el de Carlos Menem en la Argentina.

Los dólares que mandan los inmigrantes exceden sustancialmente el monto de la asistencia para el desarrollo que recibe cada uno de los países. Algunos de ellos dependen de las remesas para poder funcionar, como es el caso de Nicaragua, donde representan el 30 por ciento de su PBI.

En seis países, todos de América Central y el Caribe, la economía nacional descansa sobre los hombros de los miles de inmigrantes que trabajan en Estados Unidos de sol a sol y mandan a sus casas un promedio de 200 dólares por mes. Al caso de Nicaragua se suman Haití (24,2% de su PBI), Guyana (16,6%), El Salvador (15,1%), Jamaica (12,2%) y Honduras ( 12,2%).

Según el estudio del BID, las remesas generan en la región una actividad económica cercana a los 100.000 millones de dólares. Las proyecciones que ha hecho el BID, sobre una tasa modesta de crecimiento del 7% anual, señalan que cuando termine la primera década de este siglo el monto de los envíos de los inmigrantes habrá llegado a los 400.000 millones de dólares.

Casi un 70% de los inmigrantes latinos -en Estados Unidos viven 38,8 millones de habitantes de origen hispano- envía dinero cada 7 u 8 meses, en promedio, lo que representa cerca de 90 millones de transacciones individuales. El total de trabajadores latinos que mandan regularmente dinero asciende a 12 millones en todo el país.

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