Suscriptor digital

Falleció Liborio Justo, literato e historiador

Hijo de Agustín P. Justo, fue trotskista
(0)
9 de agosto de 2003  

Falleció ayer, a los 101 años, Liborio Justo, pensador y literato batallador y revolucionario,el primer seguidor del trotskismo en la Argentina de los años 30, un hombre huraño y solitario que en sus últimos años recibía a contados amigos en su sencillo departamento de la calle Moldes y que despotricaba permanentemente contra otros intelectuales, de los que siempre se sentía situado a su izquierda.

Un episodio estridente resalta en su larga vida: cuando en el Congreso Nacional gritó "¡Abajo el imperialismo!", mientras el presidente norteamericano Franklin Delano Roosevelt era recibido con honores por el general Agustín P. Justo, presidente de la Nación por la Concordancia de conservadores y radicales antipersonalistas. Ese hombre exaltado que gritó superaba ya los 30 años y era el hijo díscolo del mismo presidente, que pensaba de él que era tan extremista que no iba a llegar a nada en su vida.

Ser el hijo del presidente no le valió ninguna dispensa y tuvo que pasar varios días en la cárcel. Poco después, tomó unos días de descanso en La Pampa, donde escribió "Prontuario", una interesante autobiografía.

Ya antes había merecido una buena crítica un libro suyo con narraciones de la Patagonia: "La tierra maldita". LA NACION destacó en 1932 que, en estilo sobrio, transmitía un carácter profundamente patético y lograba comunicar "una emoción de horror".

Liborio Justo había nacido en Buenos Aires en 1902. Dejó Medicina en tercer año y viajó mucho por Europa y América. En 1930 ganó una beca de 8000 dólares del Instituto de Educación de Nueva York. Pero en un acto en la Universidad de Williamstown se despachó contra la política agresiva de los Estados Unidos en el Caribe.

Promediados los años 30, siendo su padre presidente, Liborio fundó la Liga Obrera Revolucionaria, partidaria de la Cuarta Internacional, seguidora de León Trotsky. En 1936 el diario socialista La Vanguardia lo denostaba como "opinador profesional" y "errabundo intelectualoide comunista". Si bien compartió algunas acciones con los comunistas, pronto se volvió un enemigo acérrimo al advertir las sangrientas purgas que los estalinistas hacían de los trotskistas durante la Guerra Civil Española. Por entonces, Justo editó el periódico Lucha Obrera.

Pero desencantado de las luchas y de sus camaradas -a veces se sentía un adelantado a su época, intelectualmente aislado-, en 1943 se retiró a las islas del Ibicuy, en Entre Ríos, a plantar y explotar la madera, en una vida agreste. En una ocasión fue a vivir con el escritor Horacio Quiroga y su familia, pero las buenas relaciones concluyeron a los pocos días abruptamente. En 1955 volcó su experiencia isleña en "Río abajo", un libro de relatos de índole literaria y costumbrista, menos tocado por la política. Pero su interpretación de la historia desde una mentalidad marxista, aunque de inocultable sello personal, se manifestó en otros libros, como "Estrategia revolucionaria" (1957), "León Trotsky y Wall Street" (1959), "Nuestra patria vasalla" (varios tomos a partir de 1968). Sus seudónimos eran Lobodón Garra y Quebracho. En 1955 volvió a Buenos Aires. Permaneció lúcido, agudo y contestatario hasta su muerte.

En 1998 editó "Cien años de letras argentinas", donde criticó a Lugones, Quiroga, Borges, Sabato, Cortázar, David Viñas, y trató bien a Roberto Arlt. El día en que cumplió cien años auguró el fin del capitalismo y declaró que el imperialismo yanqui no tendría salida tras lo de las Torres Gemelas. El sepelio se realizará hoy, a las 11, en Parque Memorial.

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?