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El triste regreso que Witteveen nunca imaginó

Víctima de los nervios, la atleta argentina de salto en alto no logró superar la marca de 1,83m; venía de cumplir una suspensión por doping de dos años
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9 de agosto de 2003  

SANTO DOMINGO (De un enviado especial).- Tal vez haya sido por los nervios de reaparecer en una cita deportiva grande después de una suspensión de dos años por doping. Quizás haya sido porque hubo un sector del público que aplaudía sus errores. Fantasmas y pesadilla para Solange Witteveen, recordwoman sudamericana de salto en alto, que no pudo superar la marca de 1,83 y quedó rápidamente eliminada.

La ganadora fue la ídola local Juana Arrendel, que alcanzó la marca de 1,94 metro.

Todo había arrancado bien para Solange. Dejó pasar las dos primeras marcas (1,65m y 1,70m) y empezó a saltar con 1,75m, que superó con comodidad en el primer intento. Lo mismo sucedió en 1,80m, hasta que se fijó el registro en 1,83m. Sus nervios la atormentaron frente al primer intento fallido y su impaciencia aumentó tras su frustración en el segundo. Fue un golpe fuerte: en ese momento quedó tendida en la colchoneta, tomándose la cabeza, mientras que se escuchaban aplausos irónicos.

La argentina tuvo que esperar a que varias competidoras hicieran sus saltos para realizar su tercer intento. Y en el momento de la verdad no hubo caso: tampoco pudo y así se despidió de Santo Domingo. Triste y decepcionada.

Sorprendió la mala actuación de Solange, porque el mes último había saltado 1,92m en el torneo realizado en la catalana Ciudad de Vic, que le otorgó una plaza para el 9° Campeonato Mundial de París, que se realizará entre el 23 y el 31 del mes próximo.

Más allá de lo acontecido anoche, había varios condicionamientos psicólogicos que andaban dando vueltas por su mente. No era para menos: ésta era la primera competencia trascendental en la que participaba Solange tras aquel martirio por la suspensión de dos años que le aplicó la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) por un doping positivo por pemolina, cumplida el 17 del mes último.

Aquella sanción resultó para Witteveen una tortura. Transcurría mayo de 2001 y disfrutaba de un momento brillante de su carrera. De pronto, cuando recibió la noticia, se le cayó el mundo abajo. Luego llegó el tiempo de las defensas, de las explicaciones para que se comprobase su inocencia. No hubo manera ante la IAAF, que ratificó el fallo en Lausana, Suiza, entidad a la que Solange calificó posteriormente como una "burocracia asquerosa".

Más allá de la interrupción obligada, la saltadora nunca dejó de entrenarse e hizo los períodos como si compitiera, hasta que reapareció en Santo Domingo.

Ahora, Witteveen se planteó como objetivo el Mundial en París. Un buen motivo para volver a creer en su potencial.

  • El duelo con Arrendel

    La dominicana Juana Arrendel había sido la ganadora de la medalla dorada en Winnipeg 99, pero perdió el título panamericano justamente en favor de Witteveen, después de que se le detectase estanozolol (anabolizantes) en el control. Anoche, las dos se volvieron a encontrar.
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