Zaffaroni, el juez que enciende la polémica

Dos destacados abogados debatieron en LA NACION sobre la postulación del penalista para suceder a Nazareno en la Corte
Oliver Galak
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10 de agosto de 2003  

Las casi 900 presentaciones recibidas por el Ministerio de Justicia contempladas en el decreto 222 demuestran dos cosas: el éxito de la iniciativa gubernamental para someter al escrutinio de la población a los candidatos para ocupar una vacante en la Corte Suprema y la diversidad de opiniones que despierta la figura del penalista Eugenio Raúl Zaffaroni, el postulante propuesto por el presidente Néstor Kirchner para reemplazar a Julio Nazareno.

Los abogados Juan Curutchet, director del Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires y presidente de la Fundación Bicentenario (dos instituciones que impugnaron la postulación de Zaffaroni), y Jorge Torlasco, que fue camarista en el juicio a las juntas militares y actualmente avala la nominación del penalista, aceptaron la invitación de LA NACION para protagonizar un debate que por estos días ha movilizado principal, aunque no únicamente, a los círculos profesionales y académicos del Derecho.

-¿Cuáles son los principales argumentos por los que apoyan o rechazan la postulación de Zaffaroni?

JC: -El decreto 222 fija una serie de parámetros para acceder a la Corte y Zaffaroni no cumple numerosos de estos parámetros. Diversidad de género, por ejemplo. En esta nominación se vuelve a insistir en un hombre. También se habla de diversidad en la representación federal geográfica del país. Y Zaffaroni fundamentalmente es un hombre del foro de la Capital Federal. Y en tercer lugar, en el tema concreto jurídico, nosotros tenemos una visión crítica de sus posiciones doctrinarias, por entender que esta postura tan crítica del derecho penal no es sana para el país, y particularmente para este momento donde la seguridad pública está en crisis.

JT: -La primera sensación que me causa la figura de Zaffaroni es de admiración. Para mí es uno de los principales penalistas, sino el principal, de este país y de América latina. Además, es una persona honesta y correcta. Con lo cual cumple uno de los requisitos fundamentales para alguien que va a ser juez. Los ingleses dicen que para ser juez hay que ser un caballero; y si se sabe de derecho, mejor. Zaffaroni tiene lo principal y, además, sabe de derecho.

Con respecto a que representa solamente al foro de la Capital, me parece que es un argumento de no demasiada fuerza porque, por una cuestión natural del desenvolvimiento de la vida del país, quizás aquí esté reunida la gente más capacitada, sin dejar de considerar que en las provincias también los hay. Pero no creo que eso sea un impedimento. Y con respecto a su supuesta posición abolicionista del derecho penal, creo que es una falsedad. ¿Cómo puede pensarse que Zaffaroni está de acuerdo con la abolición del derecho penal cuando él ha dedicado su vida al estudio del derecho penal? Me parece que esto es algo que no resiste muchos análisis.

Lo que puede ser que haya dicho, y yo creo que en eso tiene razón, es que el sistema de cárceles actuales es muy defectuoso. No sirve ni para reeducar al que delinque, ni es un sistema justo. La pena de prisión como tal ha fracasado.

JC: -Si Kirchner presenta un decreto con una serie de parámetros, como la diversidad geográfica, entonces el Presidente, que presentó ese decreto con bombos y platillos, debería respetar esos parámetros. Distinto es si debió haberse puesto o no esto como requisito, que quizás es discutible.

Respecto del abolicionismo, Zaffaroni ha declarado que el derecho penal tiene que ponerle barreras a la capacidad punitiva del Estado. Incluso esta semana hay un reportaje en la revista Rolling Stone, donde dice que cuando era juez, lo primero que hacía era ver cómo zafaba el acusado (la declaración textual de Zaffaroni fue: "A ver cómo lo zafo a éste. Y si zafarlo no está bien, entonces digo: "A ver cómo hago para que la lleve más aliviada"").

Los planteos sobre las deficiencias obvias del sistema carcelario, yo las puedo suscribir. Mi planteo es otro: la mayoría de la gente que es la gente honesta que va a trabajar, que es decente, merece también ser protegida; y hasta tanto no se invente algo mejor que el derecho penal tradicional de la cárcel, no puede ser pulverizado de la forma en que se pregona. La actuación de Zaffaroni como magistrado lo ha caracterizado por ser muy creativo a la hora de interpretar los tipos penales en una forma benigna al reo, pero en exceso de lo que le ordena la ley.

Antecedentes políticos

-El hecho de que Zaffaroni haya participado en política (fue legislador porteño y convencional constituyente, entre otros cargos) o que haya expresado su apoyo a Kirchner durante la campaña, ¿debe ser considerado como un impedimento?

JT: -Ahí creo que se comete un error, porque justamente Zaffaroni fue legislador de la ciudad por un partido, el Frepaso, que era opositor al justicialismo, que es el partido de Kirchner. Si en algún momento manifestó su simpatía por Kirchner, bueno, todos tenemos simpatías o antipatías políticas y no por eso nos vemos inhibidos de opinar. Es mucho peor lo que ocurrió con anterioridad: el último ministro nombrado en la Corte (Juan Carlos Maqueda) era legislador del partido gobernante.

JC: -La actuación política previa no inhabilita para integrar la Corte Suprema, pero en este caso pone en duda la declamación del propio gobierno nacional, que habló de una prescindencia, que le prometió a la ciudadanía que iba a elegir una figura muy aséptica desde el punto de vista político.

-Torlasco, ¿por qué cree que hay sectores de la sociedad que han salido a oponerse a la postulación de Zaffaroni?

JT: -Porque Zaffaroni no responde al perfil tradicional, sobre todo de los últimos años, de las personalidades que han ido a la Corte Suprema, que tenían una orientación ideológica muy determinada. Entonces crea resquemores y se han movilizado.

-Curutchet, ¿por qué cree que hay tantas organizaciones y asociaciones profesionales que se han manifestado en su defensa?

JC: -Por dos motivos. Porque su actitud de provocación intelectual genera admiración y respeto entre muchos colegas; es alguien inteligente que da gusto leer sus obras. Y segundo, en muchos casos yo diría que hay una adhesión automática de tipo ideológico. Como tiene una visión que algunos creen que es más de centroizquierda, que en general es el perfil de los grupos que controlan los colegios de abogados, adhieren y respaldan la postulación. Yo me tomé el trabajo de ver la profundidad de algunas adhesiones, y la de la Federación Argentina de Colegios de Abogados, que agrupa a todos los colegios del país, son tres líneas. La de la Asociación de Abogados de Buenos Aires también es algo bastante limitado. No hay una gran fundamentación.

Yo hablaría de cierto grado de adhesión automática.

Evalúan 900 presentaciones

  • El ministro de Justicia, Gustavo Beliz, estimó ayer que la cartera a su cargo demorará toda la semana próxima en "analizar profundamente" las impugnaciones y adhesiones a la candidatura del jurista Eugenio Raúl Zaffaroni para ocupar un cargo en la Corte Suprema. "Son alrededor de 900 presentaciones que se han hecho en las últimas 24 horas y, por eso, nos va a tomar casi toda la próxima semana", dijo Beliz. La recepción de presentaciones venció el miércoles y ahora el Ministerio de Justicia debe elevar un informe al presidente Néstor Kirchner.
  • Juan Curutchet

    Edad : 37

    Estado civil: casado

    Hijos: 1

    Profesión: abogado

    Especialidad: derecho comercial

    Cargos: es vocal titular del Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires y presidente de la Fundación Bicentenario, dos instituciones que han presentado impugnaciones contra Eugenio Zaffaroni en el Ministerio de Justicia. Entre 1987 y 1989 fue presidente del Centro de Estudiantes de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

    Jorge Torlasco

    Edad: 68

    Estado civil: casado

    Hijos: 4

    Profesión: abogado

    Especialidad: derecho penal

    Cargos: entre 1984 y 1986 fue juez de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal, que juzgó a los comandantes de las juntas militares de la dictadura. Presidió el tribunal durante el primer año del juicio. Se retiró en 1986, luego de 27 años en la Justicia. Actualmente ejerce su profesión en la actividad privada y es socio del ex ministro León Arslanian.

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