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Unirían a SW con la línea aérea estatal

No será una fusión, sino la alianza de ambas compañías en un proyecto común, con diez aviones
Francisco Olivera
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18 de agosto de 2003  

Alarmado ante la posibilidad de que Southern Winds (SW) sufra el mismo destino que LAPA, el Gobierno busca ahora una solución para la compañía del cordobés Juan Maggio, ahogada en serias dificultades económicas. Tras reiteradas reuniones, se analiza anunciar la semana próxima una salida que se negocia desde hace un mes: Southern Winds podría ser capitalizada por el Estado y operar en conjunto con la nueva aerolínea estatal, Lafsa, todavía lejos de despegar.

Ese fue el resultado de los contactos que mantuvo Maggio la semana pasada con el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, mientras son escasas las alternativas que tiene delante de sí la compañía cordobesa. La medida, que descarta así la posibilidad de un subsidio directo, se estudia en deliberado silencio, porque ni el Gobierno ni la empresa quieren crear falsas expectativas.

No se trata de una fusión, sino de una operación conocida en el mundo de los negocios como joint venture , que consiste en integrar dos empresas en un determinado proyecto común, en el que se comparten riesgos, inversiones y resultados.

En este caso, el Estado no asumirá la deuda de la firma, pero desembolsará un 50% del capital necesario para operar. A cambio, Southern Winds incorporará, paulatinamente y en la medida en que se lo permitan las circunstancias, al personal de LAPA y de Dinar, que espera desde hace dos meses el despegue de Lafsa para sumarse a su plantilla. Estas dos aerolíneas, hoy cerradas, suman 800 trabajadores. A pesar de que hace un mes eran 1300, casi 500 de ellos ya han conseguido otros trabajos en el país o en el exterior, afirman los gremios.

La pretensión inicial es sumar de a poco una decena de aviones, que le alcanzarán a Southern Winds para trabajar, en total, con 1100 empleados.

Con todo, esta iniciativa no abandona la idea de la línea aérea estatal: el Gobierno continuará trabajando en la puesta en marcha de Lafsa, que demorará al menos hasta marzo del año próximo, como consecuencia de la enorme cantidad de trámites que requiere poner en marcha una empresa nueva. Cerca del presidente Néstor Kirchner insisten en que el sueño de una aerolínea estatal en pleno funcionamiento es perfectamente cumplible. "El decreto se va concretar", repiten.

Beneficios

La operación, al menos a simple vista, beneficia a ambas partes:

  • A Southern Winds, porque es la única posibilidad de continuar operando que tiene hoy la compañía. Maggio promete además incorporar socios que podrían sumar unos 10 millones de dólares al proyecto.
  • Al Gobierno, hoy atrapado en una promesa del ex presidente Eduardo Duhalde que, a medida en que fueron avanzando los estudios y se fue apaciguando la fiebre electoral, dejó dudas evidentes acerca de su viabilidad, al menos en el corto plazo. Esta ventaja también tiene dos caras: se alejarán por un tiempo los nubarrones de otra empresa aérea cerrada y podrán apaciguarse los reclamos de los trabajadores de LAPA y Dinar que quedaron en la calle.
  • Por ejemplo, los empleados en relación de dependencia de LAPA recibieron hace unos días 150 pesos como seguro de desempleo. La entrega fue uniforme para todos, a pesar de que el ministro de Planificación, Julio De Vido había anunciado que la remuneración sería de entre 150 y 300 pesos, según el nivel salarial.

    La unión entre la línea aérea estatal y SW resulta para el Gobierno operativamente más sencilla que poner en el aire a Lafsa. Y también muchísimo más eficaz desde el punto de vista de los reclamos laborales.

    Otra de las ventajas, si de evitar conflictos se trata, es que tiene el respaldo sindical. A los dirigentes gremiales no les disgusta la salida ideada por el Gobierno: con todo, intentarán que el mecanismo de incorporación de los empleados de LAPA y Dinar sea primero a través de la línea aérea estatal, a la que reclamarán que se les reconozcan los convenios colectivos y las condiciones laborales. Una vez adentro de esa empresa, accederán a cualquier posibilidad de traspaso a Southern Winds.

    Sin embargo, los sindicatos no se resignan a despedirse de la idea de ver a la compañía estatal volando con nombre propio. "Vamos a pelear primero por Lafsa, porque consideramos que es la solución más adecuada. Pero lo de sumar a Southern Winds no nos parece mal", dijo anoche a LA NACION uno de los dirigentes gremiales.

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