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Libero Badii fue un artista en plenitud

Se destacan sus esculturas simbólicas
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13 de febrero de 2001  

Con la desaparición de Libero Badii, la Argentina pierde a uno de sus grandes escultores del siglo XX -que constantemente se revolucionó a sí mismo- y a una de las personalidades más queridas del ambiente artístico.

Nacido en Arezzo, Italia, en 1916, llegó a la Argentina en 1927 y en 1947 obtuvo la ciudadanía. En el taller de marmolería de su padre comenzó el aprendizaje de la escultura, y más tarde estudió en la Escuela Nacional de Artes Decorativas, para continuar, entre 1941 y 1944, los estudios en la Escuela Superior de Bellas Artes Ernesto de la Cárcova, donde tuvo como maestros a Ernesto Soto Avendaño y Carlos de la Cárcova.

En 1962, el Museo Nacional de Bellas Artes presentó una muestra retrospectiva de su obra. Además de su producción gráfica y sus dibujos, publicó una gran cantidad de folletos y libros autobiográficos editados con esbozos y gráficos que constituyen una parte de su trabajo de notorio interés.

En la vía de Henry Moore

Hacia comienzos de los años cincuenta, con esculturas como "El prisionero político desconocido" (1952), Badii se instala en la vía de los seguidores de Henry Moore.

Según coincidentes interpretaciones, lo esencial de su obra son sus grandes esculturas simbólicas. Se destacan "El deseo" (1955), "El tiempo" (1959), "La gloria" (1960) y "La libertad" (1961). Para la misma época realiza "La fecunda" (1953), que denota su interés por las culturas arcaicas de América. Fue muy particular su concepción de "Lo siniestro", sobre cuya base realizó una muestra con el pintor Luis Centurión en 1966. Una de sus obras cumbres -"El Ave Fénix"- se exhibe en el Memorial de Kennedy, en Washington.

Badii expuso en el Instituto Di Tella (1968) y en el Museo de Arte Moderno de París (1977). Hacia 1979 abandonó la escultura para dedicarse a la pintura. Un año más tarde realizó su primera muestra individual con obras de este género y en 1999, en el Centro Cultural Borges, se realizó una muestra con los momentos clave de toda su trayectoria.

En 1982 ganó el Gran Premio Fondo Nacional de las Artes y, en 1987, el Premio Consagración Nacional. Un año más tarde, su taller en Buenos Aires fue convertido en museo. Badii será recordado como un gran hombre de familia (estaba casado con Alicia Margot Daulte y tenían siete hijos) y un amigo excepcional: cualquiera que pasara por su casa de la calle Ramseyer los fines de semana sabía que siempre lo encontraría rodeado de sus seres queridos. El sepelio se realizó en el cementerio de Olivos.

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