Daniel Veronese: la vida consagrada a la escena

Entre otros proyectos, prepara una obra con Gerardo Romano
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26 de agosto de 2003  

Cuatro obras en cartel ("El suicidio, Apócrifo 1", de El Periférico de Objetos; "X y Z"; "Open House" y "Mujeres soñaron caballos") y tres proyectos en preparación dan cuenta de la fuerte creatividad del actor, autor y director Daniel Veronese. El enumera sus proyectos con total normalidad, como si, en verdad, ninguno de ellos lo modificara demasiado, pero cuando los describe, inmediatamente se entusiasma y asoma una fuerte pasión.

Veronese habita un amplio loft en el barrio de Palermo, donde vive y ensaya sus espectáculos. El lugar muestra una profunda tranquilidad que a veces quiebra el deambular de un gato que se la pasa husmeando los múltiples objetos que pueblan el espacio. En ese ambiente se lleva a cabo su encuentro con LA NACION. La conversación se organiza de acuerdo con las fechas de estreno de sus nuevas propuestas.

Antes que nada, Daniel Veronese reconoce que está con mucha actividad, "pero trabajo con gente en la que confío y puedo delegar -explica-. Eso me permite seguir estrenando. Los espectáculos empiezan a tener cierta autonomía. A veces voy a verlos. Estoy tratando de viajar menos y estar más tiempo en Buenos Aires".

Por el ritmo de su actividad podría decirse que no tiene opciones, aunque a lo largo de la charla dará cuenta de que están previstos algunos viajes por Europa con "Mujeres soñaron caballos" y El Periférico de Objetos.

Historias reales

En octubre y dentro de Biodrama, experiencia que se presenta en el Teatro Sarmiento, Daniel Veronese estrenará "La forma que se despliega", un espectáculo que aportará ciertas variantes al ciclo. La consigna de Biodrama es trabajar sobre la historia de una persona viva. Pero el autor dice que tiene ganas de "torcerle el brazo a Biodrama". Afirma que lo que más le interesa es "trabajar sobre la vida y no sobre la vida de". Entonces, se ha elegido a sí mismo.

"Mi intención -aclara- es no perder cierto sesgo de lo teatral, más allá de trabajar lo biodramático. Pensé que trabajando sobre mí puedo trabajar sobre mis ideas, mis fantasmas, puedo hablar del teatro con más facilidad. "La forma que se despliega" es un biodrama sobre mí, mis miedos, el dolor."

A medida que avanza en su relato, uno se da cuenta de que no será exactamente Veronese quien estará en escena, sino el escritor y su mundo. El propone una experiencia que esté en el límite, que de acuerdo con la óptica con que se mire puede resultar un biodrama o una pieza teatral. Le gusta bucear en lo apócrifo, creando una cuerda que no se sabe si es realidad o ficción.

"Cuando comencé a escribir apareció un texto que hablaba del dolor, luego ese texto se fue transformando. Tiene tres personajes y hasta pensé en actuar uno de ellos. No empecé a escribir sobre mí, es difícil explicarlo, lo que sucede ahí no tiene que ver conmigo, pero está mi intención, mi momento actual, mi necesidad de hablar en profundidad sobre la emoción, tengo muchas ganas de hablar sobre lo emotivo."

-Esa necesidad ya estaba en "Mujeres soñaron caballos".

-También en "Open house". Creo que coincide con el nacimiento de mi hija. A partir de ese momento, la emoción empezó a aparecer en mis obras. Y este Biodrama habla sobre la muerte de un hijo. Creo que ése es el dolor más grande, del cual uno no se recupera. No se está preparado para eso, uno sabe que es el hijo quien te sobrevive. En este Biodrama los seres están como sumergidos y hablan, hablan, casi sin moverse; necesitan hablar, hablar, contar...

En octubre

Hace varios años, el actor Gerardo Romano le propuso a Daniel Veronese que lo dirigiera. Pensaron juntos múltiples proyectos, pero ninguno pudo concretarse. En esta temporada una experiencia dará a luz y también en octubre. Se trata de "Padre nuestro", espectáculo en el que Veronese comparte la dirección con Susana Torres Molina. Refiriéndose al proyecto dice el autor y director: "Partimos de textos de diferentes autores. Con Susana estamos haciendo dramaturgia de varios materiales para convertirlos en un largo monólogo que habla también sobre la paternidad. Concretamente se refiere a lo que significa en profundidad ser padre en distintos momentos de la vida y esto excede el hecho de tener un hijo".

Para el autor y director, esta propuesta implica una novedad: transitar el circuito comercial. "Me interesa mezclarme en ese circuito -aclara- porque pienso que ahí también se puede tener profundidad. Gerardo Romano es un muy buen actor y trato de exprimir eso que naturalmente tiene. Creo que "Padre nuestro" es un espectáculo que va a conmover y también divertir."

El tercer proyecto en el que está embarcado Daniel Veronese es "Las tres hermanas", de Antón Chejov. Su estreno está previsto para abril del año próximo en el Centro Cultural de la Cooperación. Parte del elenco ya está confirmado: Osmar Núñez, Claudio Tolcachir, Claudio Quinteros, Luciano Suardi, Julieta Vallina, Silvina Sabater y Stella Galazi. El motivo por el cual los hombres se enumeran primero es porque en su versión Veronese propone un cambio de sexo de los personajes.

Desde hace tiempo, el autor y director tenía ganas de ingresar en el mundo del escritor ruso, sobre todo a partir de dos textos, "Las tres hermanas" y "Tío Vania". En esta oportunidad optó por el primero porque le posibilita, precisamente, jugar con el cambio de identidades. "Tengo ganas de trabajar la espera en el hombre -se entusiasma-. La espera es algo muy femenino. Me interesa ver qué pasa con estos hombres que tienen que esperar decisiones de las mujeres que salen a guerrear y a matarse. Hay algo de la representatividad de lo masculino y lo femenino que entra en cortocircuito aquí y me gustaría ver qué sucede con eso, con el cambio de roles, de mandatos. No sé cómo lo vamos a contar, no sé cuánto va a estar adaptada la obra. No quiero que la gente se pregunte, ¿por qué Osmar Núñez es Olga? Debería aceptarlo desde el primer minuto. Pero, fundamentalmente, me gustaría que el espectáculo tenga el espíritu chejoviano.

-¿Cómo sería ese espíritu?

-Imagino una obra violenta, más cercana a "Mujeres...", donde hay algo de lo no dicho, de lo subterráneo, que imposibilita un espíritu calmo. A priori siento que ese teatro necesita sangre. Voy a hacer una versión para apropiarme de ese texto que va a modificarse de acuerdo con los actores. Siempre envidié a Chejov por su mirada sobre el teatro. Posibilita desarrollar una profunda tarea con los actores. En esta oportunidad, el elenco es grande y vamos a estar ensayando mucho tiempo. Para estos proyectos necesito tener mucha confianza en los actores, no sólo en sus capacidades, sino en lo que ellos piensan del teatro y lo que están deseosos de hacer con la obra. Vamos a trabajar y encontrar la obra en el trabajo.

-Venís trabajando con autores muy contemporáneos (Heiner Müller, Philippe Minyana) y ahora tomás un clásico. ¿Las formas de abordaje son distintas?

-Me pasan cosas muy diferentes con ellos. Con Heiner Müller sentía que tenía un texto que quemaba, explotaba y aprovechamos la atomización de ese texto para crear un mundo de imágenes disparadas a partir de ese material poético. El texto estaba presente, pero a la vez despedazado en la puesta. Con Minyana me ceñí a la obra, tenía intenciones de que ella se impusiera por sobre la puesta. Ahora con "Las tres hermanas" voy a tomarme muchas libertades y quiero que el producto final sea conmocionante.

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