Julie Krone: la primera dama

En una conversación con LA NACION, la jockey norteamericana comparó a Candy Ride con un misil
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29 de agosto de 2003  

Hola, ¿Julie Krone?... "¡Sí...! Al fin tenemos una buena conexión", responde, del otro lado del teléfono una voz que no representa los 40 años de la jinete norteamericana y más parece la de una adolescente.

Después de varios intentos, entonces, LA NACION podía contactar en su teléfono celular a la jockey que el domingo último triunfó en el Pacific Classic con el invicto argentino Candy Ride, para convertirse en la primera dama en ganar una carrera de un millón de dólares en premios.

Krone, hay que recordarlo, llegó a la silla del caballo luego de que su jockey titular, Gary Stevens, sufriera un accidente una semana antes en Chicago.

Ella, también hay que decirlo, ya le había echado el ojo a Candy Ride. Lo había visto entrenar, correr, ganar y, enterada del percance de su colega, hizo lobby para ser su nuevo jockey. Y lo consguió.

Incluso, luego, el propio Stevens la aconsejó y le habló sobre las características del caballo para que tuviera toda la información necesaria antes de subirse al hijo de Ride the Rails.

Unica ganadora en una carrera de la Triple Corona, (el Belmont Stakes, con Colonial Affair, en 1993), primera en ingresar también en el Salón de la Fama, Krone, ahora, quiere marcar otro récord: ser la primera en triunfar en una competencia de la Breeders’ Cup; el Classic, para ser precisos, el próximo 25 de octubre, en Santa Anita Park.

Y el conducto puede ser otra vez Candy Ride, siempre y cuando Gary Stevens, ya curado, no reclame que le regrese el caballo.

- ¿Y ahora qué va a pasar con Candy Ride?

-No sé. Yo salí hoy de mi casa pensando en que me encantaría correrlo de nuevo, pero todavía no han tomado la decisión. Son muchas cosas las que tienen que decidir los dueños y su entrenador, Ron McAnally. Sé que ninguna mujer ganó una Breeder’s Cup y me encantaría ser la primera; por eso necesito un gran caballo. Igual nadie me va a quitar haber ganado el Paciffic Classic. Soy la primera en hacerlo y ahora disfruto de eso...

-Cuándo terminó la carrera comparó a Candy Ride con un misil. ¿Esa fue su impresión?

-Sí, exactamente así. Es un gran caballo. Respondió cada vez que se lo pedí. Yo sentía que siempre tenía más para dar.

-¿Pensó que todo se derrumbaba cuando el caballo tropezó en la largada?

-No tuve problemas. Candy Ride es muy atlético y supo resolver solo la dificultad y ponerse en carrera en un segundo.

-¿Qué le dijo Jerry Bailey, el jockey de Medaglia d’Oro, cuando su caballo lo superaba a 300 metros del final?

-El me vio que pasaba a su lado y me gritó... "Ve por ellos, mujer". Hace 20 años que competimos juntos y el es así: es muy divertido correr contra él.

-¿Podría comparar a Candy Ride con Colonial Affair?

-Nunca comparo un caballo con otro. Los campeones son únicos y diferentes unos de otros. Tienen lo que tienen que tener los buenos caballos, pero no son comparables. Corrí a otros grandes campeones como Rubiano o Cryptic Rascal y todos ellos eran diferentes entre sí.

Con sólo 1,40 de estatura y 44 kilos de peso, hace tiempo que Krone está a la altura de los mejores jinetes del mundo, un rango que Candy Ride ocupa ya mismo entre los caballos.

  • Stevens, recuperado

    El jockey Gary Stevens, ganador de ocho carreras de la Breeders’ Cup, tenía previsto volver ayer a los entrenamientos tras haber rodado, hace dos semanas, en el Arlintong Million. "Me siento bien", dijo quien llevó al triunfo a Candy Ride en el American Handicap.
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