Suscriptor digital

Para Joseph Stiglitz, la aplicación del Consenso de Washington causó un fracaso sin precedente tras prometer el mayor éxito

Culpa a las reformas de los años 90 de la mayor pobreza y hasta de la inseguridad
(0)
31 de agosto de 2003  

Joseph Stiglitz, Premio Nobel en Economía en 2001 y profundo crítico de las políticas que guiaron en los años 90 al FMI y al Banco Mundial, reiteró la semana última que el proceso de reformas fracasó.

En una conferencia magistral dictada en Santiago, Chile, y reproducida por la revista de la Cepal, Stiglitz explicó: "El experimento denominado de reforma está fracasando en América latina. Después de un breve repunte a principios del decenio de 1990, el crecimiento se ha hecho más lento. Muchos de los países de la región sufren recesiones, depresiones y crisis, algunas de las cuales han alcanzado niveles sin precedentes que recuerdan a los de la Gran Depresión".

Agregó que "la Argentina, la alumna más destacada durante las primeras tres cuartas partes de la década, no sólo ha sufrido una crisis, sino que, por lo menos en algunos aspectos, ha sido denostada más allá de toda medida. Brasil, que también fue un alumno aventajado, está pasando por una crisis en este preciso momento. Una estrategia de reforma que prometió crear una prosperidad sin precedente ha fracasado de una manera casi sin precedente. Los resultados han sido peores de lo que muchos de sus críticos temían: para gran parte de la región, la reforma no sólo no ha generado crecimiento, sino que además, por lo menos en algunos lugares, ha contribuido a aumentar la desigualdad y la pobreza".

En una línea de ideas que coincide con el discurso de la administración de Néstor Kirchner, el actual profesor de la Universidad de Columbia en Nueva York detalló: "El Banco Mundial, en su informe del decenio para la erradicación de la pobreza, señala como dimensiones clave de ella no solamente la falta de ingresos, sino también la inseguridad y la falta de voz; las denominadas estrategias de reforma han agudizado estos dos problemas".

Señaló que "si bien la agenda de reforma no produjo un crecimiento vigoroso, sí contribuyó a aumentar la sensación de inseguridad. Mientras los efectos de la creciente volatilidad económica recaían con mayor rigor sobre los pobres, se acentuaba en ellos la sensación de inseguridad económica. Como si esto fuera poco, las reformas contribuían casi deliberadamente a acrecentar aún más dicha inseguridad. Uno de los elementos del programa de reforma, denominado `aumento de la flexibilidad del mercado laboral´, consistió en reducir las medidas de protección del empleo. Sin embargo, y como ya se señaló, aunque se suponía que las reformas iban a reducir el desempleo, lo sorprendente es que, en los hechos, el porcentaje de desempleados aumentó".

Detalló también que "durante el decenio, una creciente proporción de la fuerza laboral se desplazó hacia el sector informal, donde no existen las medidas de protección que proporciona el sector formal. La seguridad personal se ha visto afectada por el aumento de la delincuencia y la violencia en muchos países".

Un párrafo especial fue dedicado al comportamiento de los mercados financieros: "Poco se menciona que los especuladores de corto plazo tienen perspectivas e intereses muy diferentes de los de la gente del país: los países se han sometido a la disciplina de intereses caprichosos que sólo piensan en el muy corto plazo, sin preocuparse en lo más mínimo por otros valores sociales como la equidad u otros aspectos con repercusiones a más largo plazo".

Sin embargo, reconoció que hubo logros en los años 90. "Existen algunos rayos de luz, ensombrecidos a veces por las estadísticas agregadas. En algunos países ha habido mejoras notables en la educación: en Brasil la tasa de matrícula en la enseñanza primaria aumentó de 80% a 97%. En muchos países se han registrado progresos importantes en el sector de la salud. En varios países ha habido cambios institucionales extraordinarios, que van desde el control de los gastos del Estado hasta la creación de bancos centrales con credibilidad, el establecimiento de mercados de capitales que funcionan bien, el aumento de la eficiencia y la rendición de cuentas en el sector público."

Pero subrayó que "es evidente que estas reformas institucionales no han generado todavía el crecimiento prometido, pero es posible que promuevan un mayor crecimiento en el futuro. Incluso los que creen en las bondades de las reformas han comenzado a moderar su optimismo: aducen que las economías saldrán de la recesión, pero pocos de ellos se atreven a expresar siquiera la esperanza de que se pueda recuperar el tipo de crecimiento vigoroso que caracterizó los decenios de 1950 y 1960. La promesa es que se cerrará la brecha entre América latina y los países industrializados adelantados, pero a un ritmo tan lento que será apenas perceptible y en formas que dejan planteado el interrogante de si en realidad existe alguna esperanza de lograr progresos rápidos".

Las incógnitas

Subrayó que "es prácticamente indiscutible que el desempeño del decenio de 1990 no sólo ha sido, en casi todas sus dimensiones, muy inferior al prometido, sino que ha sido desastroso. Sin embargo, el problema de juzgar las políticas del Consenso de Washington radica en parte en el conocido dilema del escenario contrafáctico. ¿Qué hubiera pasado de no haber sido por las reformas? ¿El crecimiento habría sido aún más decepcionante?

La controversia sobre la interpretación de la historia de América latina gira en torno de tres preguntas: ¿cómo se explica la década perdida de 1980, esa caída aparentemente rápida después de un crecimiento vigoroso?; ¿cómo se explica el auge de principios del decenio de 1990?, y ¿cómo se explica la caída igualmente repentina a fines de él? Nos encontramos en medio de un gran drama teatral: ¿resurgirá en el próximo acto un crecimiento vigoroso?, ¿veremos desatarse nuevas crisis?, ¿o en el próximo acto veremos más de lo mismo: estancamiento y poco crecimiento? El problema estriba en que es poco probable que el próximo acto se ajuste al libreto original. La mayoría de los países está tan preocupada por la forma en que se ha desarrollado la obra que es probable que decidan cambiar el libreto. Por lo tanto, e independientemente de lo que suceda, entraremos en otra ronda de controversias difíciles de resolver: si las economías se recuperan, ¿será gracias a los cambios o a pesar de ellos?

Stiglitz

  • "Es indiscutible que el desempeño de las reformas no sólo ha sido inferior al prometido, sino desastroso."
  • "La Argentina, la alumna más destacada, ha sido denostada más allá de toda medida."
  • "Brasil, que también fue un alumno aventajado, también está pasando por una crisis en este preciso momento."
  • Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

    Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?