Lo nuevo de Stagnaro y Echarri

Mañana se estrena "El séptimo arcángel", film sobre el reciente pasado argentino
(0)
3 de septiembre de 2003  

"Propone una visión de nuestro pasado reciente. Una ficción de un grupo de personajes reunidos por el dinero, el amor y la venganza", dice Juan Bautista Stagnaro sobre "El séptimo arcángel", el film que estrenará mañana. La historia, escrita por el propio cineasta, esencialmente es la travesía espiritual de un hombre con una deuda que no puede pagar. Un treintañero caído del sistema, como tantos argentinos en los últimos años. Con una cuenta pendiente, que va más allá del dinero que roba en el pequeño supermercado donde trabaja, al comienzo de la película.

A punta de pistola

Presionado por los coreanos propietarios del local, que a punta de pistola le dan veinticuatro horas para devolver la suma robada, Luciano, el protagonista de "El séptimo arcángel", inicia un raid suburbano para reunir el dinero. Pero quienes pueden ayudarlo se hacen a un lado.

Luciano, según la visión del director y guionista Stagnaro, "tiene la belleza de los desesperados". Huérfano de madre y con una relación no resuelta con su padre, siente que la vida fue injusta con él. "Siempre esperó algo, una señal -apunta Stagnaro-, y es captado por un grupo religioso. Empieza una frenética carrera, por pocos días, hacia un lugar muy peligroso. Viene de robar y de haber sido descubierto, tiene un plazo para devolver lo que falta y es abandonado por su mujer, manipulado por su primo, humillado, hasta que finalmente… estalla".

Pablo Echarri admite que "este Luciano no era un papel sencillo" para él. Un desafío que a esta altura de su carrera (construida sobre todo en televisión, donde actualmente protagoniza la exitosa tira "Resistiré"), el actor y flamante padre "necesitaba encarar para avanzar". Un rol que según confiesa, le permitió "tocar teclas que nunca toqué". Y que "no podría haber hecho sin Juan" (Stagnaro).

Elenco

Además de Pablo Echarri, en el film componen otros personajes (ver recuadro) Alejandro Awada, Gabriel Goity, Paola Krum, Jorge Marrale y Andrea Pietra. Son las criaturas de un relato que Stagnaro eligió contar desde un "tratamiento que busca el exceso, la desmesura, en el que se pone a prueba en el error; que es de riesgo y de búsqueda". Buena parte del largometraje se filmó en locaciones en exteriores (en Lugano I y II, el Bajo Flores y Munro). "En este caso -explica el director sobre su decisión de ambientar la historia principalmente en escenarios reales, y "con la gente de la calle"- no me interesó el medio tono, el falso naturalismo de la tevé".

Para el cineasta, que esta temporada ostenta el raro privilegio de estrenar dos películas (hace poco se conoció "Un día en el paraíso", protagonizada por Guillermo Francella y Araceli González), otro "personaje" de peso en "El séptimo arcángel" es el dinero: "atraviesa todo el relato -marca Stagnaro-. Como un ser esquivo, imposible de asir, tan necesario como el aire pero efímero, elusivo, viscoso. Es literalmente defecado, falsificado, endosado, escondido y descubierto, pesado y sopesado, mejicaneado, enjaulado y sin embargo arrebatado, ensangrentado y finalmente echado al vuelo".

En definitiva, y según las palabras del propio realizador, su séptima película "es la historia de un estallido. Y de lo que sigue. Sin saber todavía (Luciano) que al final de la historia lo está esperando una deuda más importante".

Criaturas en busca de la esperanza

Dinero para zafarse de la guillotina. Una palabra de amor. Una esperanza, cualquiera, por más pequeña que sea. Alguien en quien confiar. Por ahí va la búsqueda del protagonista de "El séptimo arcángel". Y en el camino van surgiendo otros personajes, que el director Juan Bautista Stagnaro describe así:

  • Paula (Paola Krum): "Está partida en dos. Ama a Luciano, pero no tiene fuerza para seguir su descontrol: ver como se acumulan cuotas impagas, deudas. No sabe cómo detener la caída. Ella es una chica de Flores. Y no se adapta al turbio presente de Lugano, a donde llegó siguiendo las utopías de Luciano. Ahora sabe que hasta el amor tiene límites. Su madre va a buscarla para llevársela de Lugano".
  • "El turco" Yapur (Alejandro Awada): "Hábil contador, práctico, resuelto. A pesar de tener plata, siente envidia de Luciano porque tiene lo que él más desea. Lo ayuda y lo verduguea, casi al mismo tiempo. Es el amigo que podría llegar a tener... si pudiera superar el resentimiento, los apaleos infantiles, los juguetes que no tuvo en su momento. Néstor se ha refugiado en el dinero y en la soledad. Mujeriego y en última instancia, cariñoso, pero sólo cuando pierde el control".
  • El comisario Berger (Jorge Marrale): "En retiro efectivo. O afectivo. Separado, con dos hijos adolescentes, que no quieren verlo, y lo repudian. Condecorado primero, amnistiado después. Retoño del proceso. Como consuelo dice que él se la jugó, que no fue retaguardia, que no fue cobarde. Sabe que se la tienen jurada. Acaso busca la justicia que el Estado le ha negado. Y acaso más que la justicia, el castigo. Estudió derecho, se recibió con honores, pero no es suficiente. Busca a Dios, trata de reencontrarse en él. Mientras tanto se dedica a levantar causas perdidas. Acaso busca un buen final, que lo redima".
  • El pastor (Gabriel Goity): "Otro escombro de los setenta, otra madera de naufragio que llega flotando. Trata de cifrar la memoria para olvidar: la militancia, las heridas, la tortura. La delación. La colaboración. La amnistía. La liberación y el silencio. El desengaño y la falta de esperanza. Busca un lugar en el mundo, el que sea. Disolverse, empezar de nuevo. Inventa una iglesia, se hace pastor. Trata de creer que cree en Dios. Para los que van a escucharlo es un hombre sin pasado. Desde los años oscuros que se refugia en la Biblia, la navega de una punta a la otra".
  • Angela "La Maga" (Andrea Pietra): "Lumpen, migrante. Sucesivamente mesera, actriz, promotora, azafata de micro de larga distancia. Después mula, procesada, convicta, enfermera diplomada y por fin, alternadora. Allí conoce a Yapur, que le propone redimirla y lo sigue. Trabaja con él en la oficina. Hay algo de pureza que nadie le pudo arrebatar todavía. Le gustan el tarot y las ciencias ocultas. Cree en lo que no se ve, es capaz de mirar el alma de las personas, lo que no está a la vista, dice. Es un ángel, pero todavía no lo sabe".
  • Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

    Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?