La obsesión de Duvall llega al cine

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3 de septiembre de 2003  

El dice, ella dice. La obsesión de él por Buenos Aires y el tango, el impulso vital que muestra por seguir aprendiendo a los 72 años, y también la dificultad de pensar con él en una familia con hijos entre tantas actividades. A él se le ocurren dos palabras en relación al modo en que ella baila el tango: gusto y elegancia, dice también que será una excelente directora de cine y que ha sido su adalid fundamental en la concreción de la película que ahora presentan juntos de visita por Buenos Aires.

El es Robert Duvall, el actor norteamericano de 72 años, famoso por sus papeles en "El Padrino" y "Apocalypse Now!" y director, entre otros cuatro films, de "Assassination Tango". Esta película producida por Francis Ford Coppola fue filmada íntegramente en la Argentina "porque es más barato" y se estrena mañana en el país.

Ella es su actual mujer, Luciana Pedraza, una salteña distinguida de 31 años, actriz debutante que interpreta en el film a una bailarina de tango que enamora a un extranjero de oficio asesino profesional.

Los dos están juntos sentados en el sillón de la habitación de un hotel porteño. Tienen unos 40 años de vida en el medio, pero en los ocho que llevan juntos viviendo en una casa en Virginia parecería que han sabido tender puentes para acercarse a pesar de las distancias generacionales y culturales. Ella, con sus delicados modales lo llama "Duvall" y le habla en un inglés depurado. El la escucha con atención y expone sus puntos de vista, que a veces difieren con los de ella. Pero nunca dejan de lanzarse flores de los más variados colores y aromas.

"Assassination Tango" podría haber sido un divertido documental sobre la mirada de un extranjero famoso prendado del famoso clisé del no sé qué de las milongas porteñas y del sentimiento triste que se baila con pasión y apretado. Lo que le pasa al protagonista es la experiencia misma de Duvall, que ya visitó el país una treintena de veces y confiesa bailar tango desde hace 14 años.

Pero el actor-director desechó la idea documental (por más que en la película la bailarina María Nieves suelte sus máximas sobre el tango y le dé consejos para disimular la chuequera) y decidió contar sus primeros pasos en el dos por cuatro a través de una historia de gángsters modernos. Así es como un asesino a sueldo llega al país con una misión que cumplir (matar a un militar). Y cuando su tarea se retrasa, en el entretiempo el tango entra a la cancha.

-¿Pensó parodiarse a sí mismo?

-Yo creo que la película es un paralelo de lo que yo conozco. Está claro que yo no soy de esta cultura. Luciana siempre me decía que yo tenía que venir a dar vuelta todo pero dejar que la experiencia venga de esta cultura.

-¿No se animó al documental?

-Yo siempre pensé en una ficción. Muchos directores de documentales no entienden cómo hacer un film de ficción. Muchos filman comportamientos verdaderos a través de improvisaciones para convertirlos en algo real. Pero hay un montón de acciones que son sacadas de la ficción y las convierten en documentales. Ese es el juego que alcanzamos con la búsqueda, lo cual es más interesante que simplemente hacer un film documental. No es tan fácil porque tenés que tener un sistema dentro de un formato de ficción. Cuando la gente hace ficción se siente muy libre y deja que las cosas ocurran. Un viejo amigo cowboy y actor, decía que cuando se dice ¡acción! es mejor que te surja algo. Me interesa llegar a la frescura del comportamiento real. Así consigo abrir también mi mundo de actor como una extensión de mí mismo.

-¿Sus maestros de dirección de esa "naturalidad" fueron Ken Loach y John Cassavetes?

-No estrictamente. Me gustan también algunos directores iraníes y me encantó por ejemplo la película argentina "El hijo de la novia", creo que ese director lo hizo mejor que Billy Wilder. De Ken Loach me gustan sus primeros trabajos, pero los que cuentan historias simples no los de contenido político, es muy de izquierda. De Cassavetes me gustaba la manera de dirigir: él caminaba en el set y se escondía a esperar qué sucedía, casi ni miraba a sus actores, los escuchaba. También me interesa Lasse Hallström, pero su período sueco antes de que se lo chupara Hollywood.

-¿Qué lugar ocupa Coppola?

-Para mí es un buen juez de los cambios de una historia. Estuvo dos días en el rodaje de mi película, y me dijo que tenía que encontrar mi modo de trabajar.

-¿La película surgió antes de conocer a Luciana?

Duvall: -Muchos años antes. Coppola me lo sugirió porque siempre me gustaron los lugares de Social Dancings, en donde se baila tango, salsa, mambo. Y cuando fui a ver "Tango Argentino" Coppola estaba entre la audiencia. Le conté mi idea, pero la dejé guardada en un cajón durante muchos años. Luciana siempre dice que no es de la cultura del tango, que empezó a bailar gracias a mí.

-María Nievas iba a protagonizarla...

Luciana: - Sí, pero no hablaba inglés, entonces decidimos cambiar la historia y buscar otra chica. Un día él me hizo una broma: "Estoy pensando en que tal vez podías estar vos". Para no mandarme la parte y quedarme sola quise invitarla igual.

Duvall: -Además, cuando se muestra la película en los test en EE.UU. la gente pedía ver más al personaje de Manuela. Entonces la historia del asesinato quedó desbalanceada.

-En un making off decís que él baila mejor que en la película...

Luciana: - Sí, es además un obsesivo con perfeccionarse, caminar mejor, tener estilo.

-¿De quiénes aprendieron?

Duvall: - Del país, de la gente joven. Recuerdo la primera vez que bailé tango en Buenos Aires: yo miraba asombrado al tanguero Finito, y Virulazo que me decía, "Muuy bien".

Luciana: - A mí me enseñó Duvall. Su estilo no es melodramático. Lo comparo con Piazzolla, como un Tai chi, un proceso de meditación.

-¿Qué cosas no les gustan del ambiente del tango?

Duvall: -Hay un porcentaje muy pequeño de gente que baila tango. Aquí, es una cultura muy hermética y entonces son todos muy críticos.

Luciana: - Hacen críticas destructivas. En cambio, en los EE.UU. hagas lo que hagas, siempre te dirán: "Estoy tan orgulloso de vos". Y cuando algo no les gusta no dicen "¡qué rico!", se callan y esa es la respuesta. En el tango, nunca vas a encontrar alguien que te diga: "¡Estoy tan orgulloso de vos, qué bien lo hacés!"

Duvall: - Bueno, eso te lo pueden decir en un principio....

Luciana: -Sí, pero en cuanto te convertís en una amenaza no te lo dicen más y en cambio dirán "¡Yo le enseñé!"

Amor

  • Luciana Pedraza y Robert Duvall se conocieron en Buenos Aires hace ocho años, cuando ella tenía una empresa de eventos y le dejó una tarjeta al actor para invitarlo a una milonga. "Yo no tenía ninguna expectativa con él ni con el tango ni con la posibilidad de ser actriz -cuenta Luciana-. Quería ser diseñadora de modas, pero tenía muy mal gusto. Y de los negocios me gustaba la parte creativa. Ahora me interesa el cine y estoy trabajando en cortometrajes. Con él bailé mi primer tango y fue algo totalmente distinto a como los mostraban por televisión".
  • Distinción gubernamental

    Ayer, luego de un almuerzo en el Palacio San Martín, el canciller Rafael Bielsa le entregó a Duvall una bandeja de plata en reconocimiento a la difusión del tango que el actor viene desarrollando internacionalmente.

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