El porqué de barrios y circunscripciones

Las divisiones barriales no coinciden con las zonas electorales; del voto verbal al cuarto oscuro; la influencia eclesiástica
Cynthia Palacios
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8 de septiembre de 2003  

Votar se votaba. Pero todo era diferente. No había padrones. Los votantes se presentaban una semana antes de los comicios para inscribirse y no se requerían documentos. El trámite se hacía personalmente. Cuando llegaba el día de votar, los ciudadanos se presentaban en la parroquia de su zona y de viva voz decían su nombre y anunciaban su voto. Así se sufragaba.

Eso ocurría a fines de 1800. Varios calendarios después, muchas cosas cambiaron, empezando porque los varones debieron compartir listados con las mujeres.

Hoy, para elegir a un postulante a un cargo electoral se consultan los padrones, se presenta el documento de identidad y el voto es secreto, universal y obligatorio.

Sin embargo, a pesar del tiempo transcurrido, hay cosas que permanecen. Un siglo y medio después del voto verbal, seguimos hablando de "parroquias electorales" como sinónimo de circunscripciones barriales: esas 28 divisiones que definen la la ciudad a la hora de votar.

Términos v. mapas

Los términos ya no se condicen con los mapas. De hecho, Buenos Aires está surcada por diversas divisiones geográficas y hoy ya no coinciden las jurisdicciones eclesiásticas con las circunscripciones electorales, ni con los barrios.

Son tres miradas distintas de una ciudad que hace años sí estaban relacionadas.

Es probable que algunos votantes se hayan sorprendido al consultar el escrutinio de las últimas elecciones. En el Socorro, Macri se impuso cómodamente. Si la ciudad fuera sólo esa circunscripción, con los votos que obtuvo no hubiera tenido que ir al ballottage, pues allí superó el 50 por ciento más uno de los sufragios para evitar tener que participar de una segunda vuelta.

Pero, ¿qué es el Socorro? Es la circunscripción 20a., que se corresponde con el barrio de Retiro, donde también votan los habitantes de la villa 31.

¿Otro ejemplo? "En Vélez Sarsfield, Aníbal Ibarra superó a Macri." Otro enigma para muchos que no sabían o aún no saben que Vélez Sarsfield es el nombre que recibe la 1a. circunscripción, que abarca los barrios de Villa Luro, Floresta y Parque Avellaneda

¿Serán muchos los vecinos de Mataderos que están al tanto de que su circunscripción electoral es la de San Vicente de Paul? ¿Algún votante de Parque Chacabuco recordará que su circunscripción se llama Cristo Obrero?

"Se las denomina parroquias porque los barrios tuvieron su origen en las iglesias de cada zona -explicó Ariel Schifrin, secretario de Descentralización del gobierno porteño-. Fue el radicalismo el que empezó a llamar parroquia al ámbito geográfico de cada puntero político", dijo.

Tienen nombres de iglesias, claro. Así, la circunscripción 12a. se llama Concepción y comprende parte de Constitución, un sector de San Telmo y otro de Puerto Madero.

La 15a. es San Bernardo y está conformada por parte de Villa Crespo, parte de Chacarita, Villa Ortúzar, parte de Agronomía, Paternal y de Villa General Mitre.

Es la justicia electoral la que define las circunscripciones. Hasta mediados del siglo último eran 20. Hoy son 28. El nuevo diagrama de sus límites se relaciona también con la cantidad de habitantes que viven en ellas.

El principio de las circunscripciones tiene bastante parentesco con el origen de los barrios.

"En cada centralidad barrial iba apareciendo una parroquia. Los barrios de la ciudad fueron vinculándose culturalmente con sus parroquias", agregó Schifrin, que el 10 de diciembre próximo asumirá como legislador de la Ciudad por Fuerza Porteña, lista que llevó como candidato a jefe de gobierno a Aníbal Ibarra en los comicios del 24 del mes último.

Otro registro, otra mirada

"Primero, las divisiones barriales aparecen en los planos asociadas a las parroquias, a la iglesia de la zona, ya que al principio no había más registros que los que llevaban aquéllas", contó la directora del Instituto Histórico y vicepresidenta de la Academia de Historia de la Ciudad, Liliana Barela.

"Los registros censales empiezan a usarse con la creación del Registro Civil. Los registros de las parroquias se utilizaban para ubicar a la gente en los lugares, y cuando empiezan a confeccionarse esos listados censales se respetan los de las parroquias porque son los que mejor acompañan" esas divisiones, agregó.

Con el transcurso de las décadas, los barrios fueron dibujando sus límites de manera disociada de las parroquias. Por eso es que, en la actualidad, muchos comparten una misma circunscripción. Y por eso, también, el número de barrios supera al de las circunscripciones.

Barela recordó que la actual división barrial suma 47 zonas, es muy posterior y más actual, pues responde a una ordenanza de 1972.

"Cada vez que una institución empezaba a funcionar, dividía la ciudad. Así, tenemos territorios marcados por referencias eclesiásticas, judiciales, municipales, escolares, electorales y policiales", enumeró.

Otro término que suena insistentemente por estas épocas de comicios es el de "circuitos electorales". En la ciudad de Buenos Aires hay 209. Pero, ¿qué son?

"Los circuitos electorales sirven para organizar los padrones. Son subdivisiones de las circunscripciones electorales", dijo el secretario porteño del área de Descentralización.

Cada circuito ordena los apellidos de los votantes de cada zona, desde la A hasta la Z. Las escuelas donde se instalan las mesas y los cuartos oscuros donde se desarrollan los comicios resultan, a su vez, una subdivisión de los circuitos.

Macri e Yrigoyen

  • En 1916, Hipólito Yrigoyen, el primer presidente elegido con el voto universal, secreto y obligatorio, ganó después de haber obtenido 340.000 votos. Resulta gracioso comparar las cifras de aquella época con los datos que surgen de la primera vuelta de las elecciones porteñas: el 24 del mes último. En ellas, Mauricio Macri consiguió 639.497 votos, cerca de 300.000 más que Yrigoyen. Claro que en las épocas del caudillo radical el total del padrón de votantes sólo era de 747.000 ciudadanos, mientras que el padrón porteño es hoy de 2.688.735 vecinos. El padrón de la Argentina de 1916 era más chico que el actual padrón de La Matanza.
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