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Parque Chas: donde la ciudad es un laberinto

Guarda historias de vecinos, siestas y chicos que aún juegan en la vereda. Salir de allí no es fácil: su trazado escapa a la rígida trama de otros distritos, distinguiéndose por sus calles intrincadas y circulares en las que vale la pena disfrutar de lo que para muchos ya es parte del pasado: la deliciosa vida de barrio
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14 de septiembre de 2003  

Viernes, mediodía. Hay niebla en Buenos Aires.

-Yo llego hasta acá. Me disculpás, pero en Parque Chas no me meto -dice el conductor del taxi, y se planta en el semáforo de Triunvirato y avenida de los Incas.

-¿Por qué? -pregunta esta cronista.

-¿No sabés que de acá no salís? -dice, y pone primera.

Así comenzó el recorrido por el barrio: a pie, y con intriga. Parece que su fama de misterioso no es puro cuento.

Según el catastro, Parque Chas ni siquiera es un barrio. Pero sus habitantes lo sienten así. Dicen que tiene una historia distinta, otra personalidad.

-Fuimos barrio durante seis meses (en 1976), después nos incluyeron en Agronomía, pero ya tenemos un petitorio en la Legislatura para que volvamos a serlo, y quizás el tema de la estación de subte B, recientemente inaugurada, podría acelerarlo -explica Mabel Roelants, presidenta de la Junta de Estudios Históricos de Agronomía y Parque Chas.

Disculpe, ¿cómo salgo?

Al barrio se puede entrar por muchas calles, como Bauness, angosta como casi todas, que también como casi todas tiene la propiedad de doblarse, retorcerse y hasta cambiar de nombre porque sí.

Salir no es fácil. Los que no son del barrio se pierden. Es inevitable. Intimamente, los vecinos disfrutan de eso. Se sienten protegidos, como si vivieran en una especie de barrio cerrado. Como si manejaran un idioma propio, su propia dimensión Chas.

Dicen que hace poco entraron dos ladrones; robaron, pero no pudieron salir. Se perdieron y la policía enseguida los encontró.

-A veces te parás en una esquina y ves la misma moto que da vueltas y vueltas y vueltas -dice y sonríe, pícara, Magdalena Eggers, secretaria de la Junta de Estudios Históricos.

Los terrenos en los que hoy está el barrio pertenecieron a la familia Chas y su trazado escapa, junto con otras excepciones como Villa Devoto, Barrio Saavedra y Palermo Chico, a la rígida trama en damero de esta ciudad. El de la idea de un lugar diferente fue el arquitecto Julio Dormal, que propuso un trazado concéntrico, con diagonales y espacios libres, para lograr "un aspecto más variado y agradable que el que nos ofrece hoy la repetición de calles invariablemente iguales", dice Eggers.

Las primeras casas que se construyeron fueron veinte chalets para obreros, y allá por 1925 ya estaba aprobado el proyecto para modificar el trazado de las calles. Después llegaron los grandes loteos de G. G. Grosso, conocido rematador, que publicitaba en llamativos anuncios el gran remate inicial de noviembre de 1927: "Barrio Parque Chas, único en Sudamérica".

Al barrio se lo comparaba con los barrios parque europeos, quizá por eso la nomenclatura utilizada para muchas calles incluye nobres de ciudades como Londres, La Haya, Cádiz, Berlín, Atenas, Turín... Hasta hay una calle de nombre Tréveris, el pueblo alemán donde nació Carlos Marx.

Siesta sagrada

De a ratos parece un pueblo olvidado de la provincia de Buenos Aires, con siesta larga, casas de los años 50 y negocios que tienen un poco de todo. Como la farmacia, que está hace cincuenta años en las cinco esquinas que en realidad son seis: en Parque Chas pasan estas cosas. Se venden remedios, pero también escarpines, cuadros, sombreros, hasta un salto de cama de seda para hombre que luce un maniquí en la vidriera. Es atípica, como su dueño, Orlando Baumann que, además de vender medicamentos de conocidos laboratorios, hace los propios.

-Tosí toda la noche, ¿me preparás algo? -le pregunta una vecina.

El le dice que no hay problema, que van a ser seis pesos, que vuelva más tarde.

-Bueno, te la mando a mi mamá -se despide la mujer.

En Parque Chas hay cinco plazas, una calle totalmente redonda que se llama Berlín, una escuela pública, la Petronila Rodríguez, la iglesia de San Alfonso, el arroyo Ballivián (entubado, claro) y dos o tres edificios que se levantaron antes de que se prohibiera construir más de tres pisos.

El Cine Familiar Parque Chas ya no funciona. Todavía vive cerca Antonia, la antigua chocolatinera del lugar, que tiene 87 años y para las fiestas del barrio se disfraza de patito.

Muchos de los que viven en el barrio son los primeros propietarios o sus hijos. O los hijos de sus hijos, que se criaron en Parque Chas y vuelven más grandes, para que sus hijos crezcan en un lugar tranquilo.

La gente todavía se saluda. Tiene la costumbre de ir a la plaza, de comprar en el almacén (no hay supermercados) y mirar lo que hace el vecino. Allí, cada vez que camina, Mabel Roelants inspecciona el barrio. A ojo, nomás. No es por obligación, lo hace porque le gusta.

-Vivo acá hace 18 años y quiero que esté limpio -dice.

Camina decidida. No se enreda más de la cuenta: sabe cuándo doblar y cuándo seguir. Sabe el secreto: que para abandonar el laberinto hay tres calles salvadoras: Victorica, Avalos y Gándara. Ni una más.

Para saber más

www.parquechasweb.com.ar

Visitas guiadas gratuitas desde la estación Los Incas (subte B): 4522-9321/4521-7284

Agradecemiento: Prefectura Naval Argentina.

  • Parque Chas fue fundado en septiembre de 1925.
  • Está delimitado por las avenidas La Pampa, Triunvirato, General Benjamín Victoria y de los Constituyentes.
  • Qué ver

  • La casa más antigua: Ginebra 3828/30; construida con ladrillos de una fábrica montada por el doctor Vicente Chas, en 1927.
  • Conjunto de chalets ingleses. Pampa, del 5200 al 5400. La construcción original es de 1925. Muchos fueron reciclados, pero todavía se observa que fueron construidos como mellizos.
  • Iglesia de San Alfonso. Barzana 1515.
  • Calle Berlín. Un círculo perfecto.
  • Club El Trébol. Gándara 2840. Club barrial. Todavía se juega a las cartas o se toma una ginebra.
  • Sociedad de Fomento Parque Chas. Bauness 1486. Institución dedicada al progreso barrial. Los chicos practican fútbol y hay diversas actividades y talleres.
  • Murales: en la estación de subte recién inaugurada hay 16 murales en relieve cerámico, 8 correspondientes a culturas del noroeste argentino y el resto, a otras culturas.
  • Para llegar: subte B y colectivos 71, 21,113, 127,133, 27, 140, 142 y 176.
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