Endorfinas: las hormonas del bienestar

Uno de los descubrimientos científicos más importantes de las últimas décadas demostró que la felicidad está vinculada con un estado bioquímico que todos podemos alcanzar. Las caricias, el deporte, o una buena comida aumentan los niveles de estas sustancias, estimulantes naturales de las sensaciones placenteras
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21 de septiembre de 2003  

Cuando se habla del cerebro, siempre se piensa en una máquina perfecta. Tan perfecta, que los descubrimientos científicos más importantes de las últimas décadas indican que es capaz de proporcionar al organismo drogas naturales más potentes que la morfina, la heroína o la codeína.

Después de un ejercicio físico, durante una sesión de masajes o cuando escuchamos la música que nos gusta, el cerebro produce endorfinas, sustancias naturales con poder analgésico,responsables de las sensaciones de alivio, calma y bienestar. El nivel de endorfinas disminuye en momentos desagradables: durante una discusión, una caída o un accidente.

A partir de la década del 60, los científicos comenzaron a estudiar varias sustancias de la familia del opio que se sintetizan en el sistema nervioso central y el periférico de distintas especies animales, entre las que está incluido el hombre.

Las sustancias más investigadas hasta hoy son las endorfinas y las encefalinas, a las que se atribuye la capacidad de ser el vehículo material de las sensaciones placenteras, la euforia, la felicidad y el alivio del dolor.

-Las endorfinas están estrechamente ligadas a los mecanismos de defensa del organismo y alivian el dolor con efectos similares a los de drogas de la familia de la morfina, dice Jack Lawson en su libro Endorfinas.

Según el autor, los masajes, las caricias, la risa y cualquier otra sensación placentera, como los recuerdos de buenos momentos, contribuyen a aliviar o curar enfermedades porque colaboran en la segregación de endorfinas.

También está comprobado científicamente que la acupuntura y la digitopuntura estimulan las neuronas que contienen betaendorfinas y, de esa manera, pueden disminuir o anular una sensación de dolor.

Los científicos norteamericanos que realizaron tomografías cerebrales a pacientes a los que se les estaba practicando acupuntura pudieron observar que las agujas estimulan las zonas del cerebro involucradas en la percepción del dolor.

Gracias a los últimos descubrimientos sobre los centros de percepción del dolor y la función de las endorfinas, se está comenzando a reemplezar las drogas anestésicas por acupuntura en algunas cirugías.

En la Clínica Cardíaca de la Universidad de Munich, por ejemplo, este año se empezó a utilizar acupuntura combinada con drogas anestésicas en los pacientes que se someten a operaciones de by pass. Agujas de tres centímetros de largo se introducen en las orejas y en los brazos 30 minutos antes de iniciar la cirugía y de esta manera se logra reducir en un 75 por ciento la cantidad de anestesia que se les administra a los pacientes.

Ejercicio y felicidad

A partir de las investigaciones sobre las endorfinas, muchos científicos argumentan que la felicidad es un estado bioquímico que todos podemos alcanzar.

El buen humor, los pensamientos positivos, el amor, los estímulos sensoriales y el ejercicio físico aumentan el nivel de endorfinas y nos ayudan a superar los pequeños bajones cotidianos.

El deporte es uno de los recursos más comunes para lograr bienestar. En los laboratorios donde se estudió en qué condiciones los ratones liberan endorfinas, se llegó a la conclusión de que las producen en situaciones de estrés fisiológico. Es decir, cuando tienen que escapar, saltar o correr, o cuando están frente a una situación de riesgo.

-Los humanos fuimos capaces de simular momentos de estrés haciendo juegos o deportes en los que, en forma más controlada, se reproducen los mismos mecanismos que en las situaciones traumáticas o de estrés, y se liberan las mismas sustancias, las betaendorfinas -dice Marcelo Rubinstein, investigador del Instituto de Genética y Biología Molecular (Ingebi).

Antes de que las endorfinas revolucionaran los laboratorios, se hablaba de la adrenalina. Pero, por si sólo, un pico de adrenalina no puede explicar los efectos del ejercicio sobre el estado de ánimo de las personas. Con esta consigna, los científicos comenzaron a explorar qué más ocurría en el organismo y si el cerebro estaba relacionado con los beneficios que venían tras la práctica de ejercicios físicos.

Las investigaciones determinaron que la actividad física estimula la segregación de endorfinas y estas hormonas producen sentimientos positivos que pueden durar desde unos pocos minutos hasta 24 horas o más. Las situaciones de estrés que se reproducen por medio del deporte ayudan al organismo a mantenerse en estado de alerta y a mejorar su rendimiento.

Según los especialistas, el estrés biológico normal es beneficioso para la salud porque provoca en el organismo una respuesta, mediada por el sistema nervioso simpático, para conseguir una mejor adaptación al medio donde vive. Pero el cuerpo a veces responde bien al estrés y otras no.

Cuando el organismo es capaz de enfrentar y adaptarse a una situación estresante, en el nivel bioquímico se produce un aumento de la liberación de endorfinas que se percibe emocionalmente como una sensación de bienestar. Es el estrés positivo.

Cuando el organismo no consigue responder ni adaptarse a una situación estresante, en el nivel bioquímico se produce una disminución de la liberación de endorfinas que se percibe emocionalmente como una sensación de malestar. Es el estrés negativo, también llamado distrés.

Los científicos comprobaron que la cantidad de endorfinas que se sintetizan en el sistema nervioso central determina el estado de ánimo: en los trastornos depresivos, por ejemplo, disminuye la liberación de esas sustancias.

El embarazo es un período en el que aumentan los niveles de endorfinas y luego vuelven a descender tras el alumbramiento, cuando se produce la depresión conocida como posparto.

Al parecer, enfermedades como el cáncer, la artrosis, ciertos tipos de migraña, procesos infecciosos que se repiten con frecuencia o enfermedades sin una etiología orgánica clara están relacionadas con niveles disminuidos de endorfinas.

Según Carlos Baratti, docente e investigador de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA, no existen evidencias contundentes que demuestren que por sí mismas las endorfinas pueden conducir a la dependencia o a situaciones de abuso. Pero, según el investigador, sí es cierto que estas hormonas participan en los complejos mecanismos neurobiológicos involucrados en la adicción. Por eso se las llama opiáceas, igual que a los derivados del opio: la heroína, la morfina y la codeína. La sabiduría popular encontró sus atajos para tantas explicaciones científicas. Por eso los amantes apasionados dicen que el amor es adictivo; para los deportistas, el ejercicio es una droga, y para otros, la risa es salud.

Para saber más

  • www.musicianswellness.org
  • Endorfinas, de Jack Lawson (Obelisco)
  • Las endorfinas en breve

  • Qué son: sustancias que aumentan en el organismo en los momentos placenteros.
  • Qué efectos tienen: son capaces de aliviar el dolor y mejorar el estado de ánimo.
  • Cuándo se generan: ante situaciones de estrés, mientras se reciben masajes, caricias, durante una buena comida o en cualquier momento placentero.
  • Cómo se producen: un suceso agradable ocasiona en la capa intermedia del cerebro una liberación de endorfinas que el córtex cerebral -la parte intelectual y evolucionada del cerebro-, procesa y se pregunta si ese suceso puede repetirse. Aquí influyen los valores éticos y morales de la persona, por lo que la repetición de un acto agradable puede inhibirse voluntariamente.
  • Qué importancia tienen: son el eslabón fundamental de la conexión entre la mente, el cuerpo y el vehículo del placer.
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