Un misterioso inversor en el futuro de la aerolínea CATA

Compromete 95 millones de dólares para desarrollar un ambicioso proyecto
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19 de febrero de 2001  

Roque Pugliese es el presidente y principal accionista de CATA, una empresa que fundó hace 45 años, sobre la base de los talleres aeronáuticos que él mismo había creado, dos décadas atrás. Sin la red de rutas que supo operar en otros tiempos, con gran parte de sus hangares en Morón inactivos y recargado por deudas que superan los 5 millones de dólares, recibió durante el pasado año tres oferta de compra: de un grupo argentino sin experiencia en el mercado, de una empresa norteamericana de talleres y de un representante dominicano de fondos árabes, Nemem Nader Rodríguez.

Las conversaciones siguieron con este último porque, según un testigo cercano, era quien planteaba el proyecto más ambicioso para la empresa, donde Pugliese invirtió buena parte de sus 80 años.

Luego de dos meses de charlas, Nader hizo públicos los proyectos a los medios, a pesar de que el presidente de CATA desmentía simultáneamente que la operación de venta se hubiera concretado.

Nader se presentó como titular de la empresa centroamericana APA International Air, del Consorcio de Líneas Aéreas Europeas y del grupo de inversiones árabe-americano GIA. Las sedes de su grupo, señaló, están en Dominicana, Dubai y Grecia. Dijo haber comprado CATA por 10 millones de dólares, que invertiría otros 85 millones tanto en la línea aérea como en los talleres y que convertiría las instalaciones de Morón en un centro de capacitación (con dos simuladores de Boeing 747 y 737) y de provisión de insumos para empresas aéreas (uniformes, insumos para el catering).

Según sus palabras, a la flota de CATA -dos F27 y un Arava- les agregaría tres B737 y dos Hércules para carga y emplearía a 800 personas.

Si bien declaró que el 1º de marzo se terminarán las negociación para el traspaso de CATA, dijo que ya está saldando las deudas de esta empresa con los principales proveedores. Entre ellos, el gremio de técnicos (APTA), Repsol YPF y Aeropuertos Argentina 2000 (AA2000).

Pero sólo en APTA admiten haber firmado un acuerdo para conservar las fuentes de trabajo, la antigüedad y las remuneraciones. No niegan ni desmienten que haya abonado las deudas por obras sociales y sueldos. Un dirigente afirmó a La Nación : "Si esta operación resulta, yo hice un buen acuerdo".

En AA2000 y en Repsol YPF, los otros acreedores, admitieron que conocieron a Nader, pero que no pudieron comprobar la representación que se arrogaba y están a la espera de más documentación.

Una consulta por archivos periodísticos arroja una cosecha sorprendente. En 1991, en Miami, se lo acusaba a Nader de librar cheques sin fondos. Tres años atrás, diversos medios españoles daban cuenta de que se lo buscaba por haber dejado un presunto tendal de deudas, luego de comprometer la instalación de una compañía aérea de nombre DIA. En ese momento se recordó, además, que cargaba con el antecedente de haber defraudado a un banco en Jordania.

Como si fuera poco, a comienzos de 2000 movilizó a los empresarios de Sudáfrica preparando la llegada de APA a Ciudad del Cabo, pero en mayo de ese año desapareció sin dejar rastros.

La Nación pidió una entrevista y lo visitó en su oficina, en la avenida Santa Fe y Cerrito, a cuatro cuadras de la plaza San Martín.

Un empleado, en la planta baja, hizo unas breves preguntas y cedió el paso. Un hombre negro, de dos metros, abrió la puerta del piso 11, sobre la que está escrito APA International Air. Repitió las mismas preguntas e invitó a esperar en un ambiente estrecho, donde se fue congregando gente durante la hora y cuarto que debió aguardar esta cronista, hasta las 19.30 del jueves.

Los escritorios con computadoras estaban separados de la sala de espera por una mampara y en un cuarto contiguo se escuchaba una clase de inglés. Sobre la débil pared divisoria se anunciaban cursos de árabe y de auxiliar de a bordo, y colgaban los números de reservas para los vuelos Buenos Aires-Santo Domingo, a partir del 27 de febrero.

La mayoría del medio centenar de personas que vimos circular es de origen caribeño, según sus rasgos y tonada. También había numerosas mujeres excesivamente maquilladas, con indumentaria sugerente.

Finalmente, Nader, a quien todos nombran como "el doctor", nos llevó a su oficina, un cuarto pequeño colmado de papeles sobre el escritorio y el piso.

El hombre es cincuentón, bajo, con el pelo canoso algo crecido, barba y anteojos. Mira fijamente a los ojos, habla en tono fuerte y durante el encuentro no dejó de atender llamadas en dos celulares. A lo largo de la entrevista se definió como un hombre político, un nacionalista, atacado por enemigos que no identificó. "Nadie tira piedras a los pinos, sino a los árboles que dan frutos", dijo en su defensa.

Durante el encuentro mostró un informe con firma de la SIDE donde se menciona a una persona llamada Luis Nader como implicada en el caso de la AMIA. Pero negó que se tratara de él mismo. También dijo ser amigo de la familia Bush, del ex presidente Carlos Menem y haber colaborado en la financiación de su campaña, en 1989.

Nader admitió haber pedido el indulto de Seineldín, al que considera el Hugo Chávez de la Argentina, y dijo que dentro de tres años se presentará como aspirante a la presidencia de la República Dominicana, tras haber retirado su postulación a último momento, en los pasados comicios. "Voy a ser presidente -dijo-. Por eso mis compatriotas vienen a mis oficinas a pedir ayuda. Además -sostuvo-, estoy parando el tráfico de prostitución desde mi país", agregó.

Contó, además, que trabaja hasta las 3 de la mañana, que duerme tres horas, que no fuma ni bebe, que habla inglés, árabe, italiano y portugués, y que es divorciado, con hijos viviendo en República Dominicana y Miami.

Durante la entrevista, Nader no se asume como inversionista sino como asesor de un grupo de accionistas argentinos que quieren comprar CATA. Entre ellos, nombra a Abdala El Id Salman, Daniel Dotto, Carlos del Río y Diego Miguens, quienes conformarían su junta directiva, con este último como gerente. Los empleados, asegura, también participarían de las propiedades de la empresa, invirtiendo entre un 1 y un 5 % de sus sueldos en acciones.

La nueva empresa iniciará sus operaciones en marzo, explicó, y tardará 3 o 4 meses hasta la estabilización. Nader exhibió piezas de una futura campaña de publicidad y dijo que ya se contrató a 20 personas.

CATA compartirá códigos y oficinas con APA, la línea centroamericana.

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