Murió Wilfredo Jiménez

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24 de septiembre de 2003  

Con el fallecimiento de Wilfredo Jiménez, ocurrido a los 88 años como consecuencia de una larga enfermedad, desaparece uno de los más prolíficos y galardonados autores teatrales, cinematográficos, radiales y televisivos de nuestro medio.

Había nacido en Montevideo, en 1915, y muy joven y ya atraído por el mundo del espectáculo se trasladó a Buenos Aires, donde se relacionó con las más relevantes figuras de la escena porteña de la época. En días febriles de sueños y en noches de bohemia y de charlas acerca de los acontecimientos escénicos de una Corrientes angosta, Jiménez dio sus primeros pasos en el periodismo y, posteriormente, se decidió por intentar convertirse en autor teatral a la par que, seducido por un cine argentino necesitado de nuevos guionistas, incursionó en la pantalla grande.

Muchos son los títulos que Wilfredo Jiménez dio a la escena, pero sin duda "Pasión de Florencio Sánchez", que se estrenó en 1955 en el Nuevo Teatro con la dirección de Pedro Asquini y Alejandra Boero, se constituyó en su pieza más exitosa y galardonada. Con anterioridad, y paralelamente con su labor escénica, escribió los guiones cinematográficos de, entre otros títulos, "Se rematan ilusiones", de Mario C. Lugones (1944); "Marihuana", de León Klimovsky (1950); "Se llamaba Carlos Gardel", del mismo realizador (1949); "La simuladora", también dirigida por Lugones (1955), y "Luna Park" y "Procesado 1040", ambas realizadas por Rubén Cavallotti, films que se convirtieron en iconos de una trascendental etapa del séptimo arte nacional.

Fue el único autor que ganó el premio instituido por Argentores en sus cuatro disciplinas (teatro, cine, radio y televisión), y desconocedor del descanso, Jiménez continuó con su exitosa trayectoria a la que aportó "Melodía del amor perdido" al micrófono; la pieza "La isla de los dulces melones" a la escena e innumerables adaptaciones para el teatro, entre ellas la de "Sweet Charity", una comedia musical que se mantuvo varias temporadas en el escenario.

A pesar de su ya delicado estado de salud, en 1996 estrenó la obra "¿Quién dijo miedo, Devic?", en la que, como en "Pasión de Florencio Sánchez", brindó un nuevo y cálido homenaje al dramaturgo uruguayo, que desde su juventud se había convertido en su entrañable y devoto amigo. Los restos de Wilfredo Jiménez recibieron sepultura en la Chacarita.

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