Spangenberg: del ajedrez al backgammon

Por Carlos A. Ilardo De la Redacción de La Nación
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20 de febrero de 2001  

La escasa actividad, la falta de competencia y la ausencia de certámenes de relevancia alejaron su figura de los principales salones del juego. Carente de incentivos y de objetivos, Hugo Hernán Spangenberg, de 25 años, quizás el mayor talento del ajedrez vernáculo de las últimas cuatro décadas, ya no frecuenta su paso por el mundo de los tableros cuadriculados. Ahora, como mero observador de la realidad, contempla cómo su estrella, su pasado reciente, de victorias ante las temibles K del ajedrez, Garry Kasparov, Anatoly Karpov y Vladimir Kramnik, se sumerge, lentamente, junto al ocaso del deporte mental en la Argentina.

"Los ajedrecistas argentinos, podría decirse que estamos envueltos en un círculo vicioso. La falta de competencias provocó el desinterés de los principales auspiciantes; eso llevó a que los organizadores disminuyeran los premios de los torneos, lo que provocó que muchos jugadores desestimaran la participación ante las pocas chances de alcanzar dinero como para sobrevivir. Así, de jugar un promedio de 14 torneos al año, pasé a sólo 3 o 4; poco a poco,caímos en esta realidad que, nos guste o no, es lo que nos ha tocado", sentencia Spangenberg.

-Pero esta historia no es nueva; hace muchos años que esto es así, ¿no?

-No tanto como ahora. Se llegó a un límite. Yo no jugué el campeonato argentino porque no me querían pagar los 500 pesos que pedí de cachet, al igual que los otros grandes maestros. ¿Sabés cómo terminó la historia?, el auspiciante que iba a poner $ 8.000 en premios se fue porque no jugaban los mejores maestros...

-¿Algo similar sucedió con tu ausencia en el equipo olímpico?

-Y, sí. Pero allí yo advertí que los dirigentes mentían cuando aseguraban que estaban los pasajes y la verdad fue que la Secretaría de Deportes nunca los mandó. Cuando vi que era todo una mentira me excluí. Lo hice 48 horas antes que cualquiera de aquel equipo; yo no especulé con lo que decidía la mayoría.

Ultimamente, el nombre de Hugo Spangenberg apareció ligado con otra actividad, con otro juego, el backgammon. Sus veloces reflejos y la vertiginosa capacidad de cálculo, como hasta ayer en el tablero del 8x8, parecen señalarlo como un jugador peligroso.

"Mirá, me molestó muchísimo lo que se dice por ahí, de que yo ando en curros. El backgammon no tiene nada que ver con el ajedrez; allí hay mucho azar, se juega con dados; un jugador con suerte puede ganar tranquilamente un torneo; en ajedrez, en cambio, esto nunca sucede. Es cierto que gano dinero con el backgammon porque hay muchísimos más torneos que en el ajedrez; las inscripciones, que no son baratas, superan incluso los 100 jugadores. Como el ambiente, la gente que allí concurre, es de mi agrado, descubrí un nuevo lugar donde moverme, pero no vivo de esto y mucho menos de curros", dice Spangenberg, en uno de los pocos momentos en los que sus ojos celestes parecen desencajarse del rostro.

A la hora de la reflexión, Hugo Spangenberg, el gran maestro y el campeón argentino más joven de la historia, no reniega de su suerte ni de la oportunidad que tuvo hace diez años cuando lo invitaron a vivir a Rusia.

"El ajedrez es lo mejor que me pasó y me pasa. Yo sabía y creía en mis condiciones y si a eso le agregaba estudio y dedicación probablemente hubiera llegado muy alto, quizás hasta codearme con lo mejores. Pero el precio que se paga es muy caro. La prueba está en la vida que llevan Ivanchuk, Shirov o Kamsky. Yo nací acá, soy feliz con River, con mis amigos, escuchando Soda Stereo o alguna melodía, con mis libros y películas. Quería ser el mejor en mí país y al menos el ranking nacional dice eso; lástima que no pueda seguir progresando acá, pero no se gana nada con los lamentos ni con lo que hubiera sucedido", aclara.

Hugo Spangenberg , sincero y sin rodeos. Del ajedrez al backgammon, un entretenimiento en su joven vida.

Los números de un joven talento

Fecha de nacimiento: 22/11/75.

Padres: Mirta y Alfredo.

Aprendió a jugar: a los 6 años.

Jugador de 1a.categoría: a los 12 años en el Club Argentino.

Maestro internacional: en 1993, a los 18 años.

Campeón argentino: el más joven del historial, en 1993.

Gran maestro: el más joven del historial, a los 20 años, en 1996.

Mejor actuación: 3er. puesto en el Campeonato Mundial Sub 20, en Brasil, en 1995. Campeón mundial por equipos, en 1993, en Brasil, y en 1997, en Chaco (Argentina).

Principales partidas: victorias ante Kasparov, Kramnik y Karpov; empates frente a Korchnoi, Kamsky, Shirov y Larsen.

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