El Gran Capitán llegó a Posadas

El tren que une la Ciudad de Buenos Aires con la capital misionera retomó su actividad el jueves, después de una década fuera de servicio
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27 de septiembre de 2003  • 13:11

El tren "El Gran Capitán", que retomó el jueves último su actividad después de más 10 años de estar fuera de servicio, llegó esta madrugada a la capital misionera desde la Ciudad de Buenos Aires.

El Gran Capitán realizó un viaje experimental que salió el jueves a las 11.30 desde la estación Federico Lacroze, en el barrio porteño de Chacarita y arribó a Posadas a la 1.45.

El convoy llevó a bordo alrededor de 120 personas y se detuvo en la cabecera del puente internacional Posadas-Encarnación, unos 300 metros antes de la estación Posadas, que aún no está acondicionada para funcionar.

Los pasajeros tuvieron que caminar varios metros con sus valijas a cuestas para abordar los micros o taxis, que los trasladaron hacia los lugares de hospedajes.

Cerca de medio millar de personas estuvo aguardando la llegada del tren, pero la demora del arrivo, previsto para las 20.30, hizo que muchos desistieran de la espera y los pasajeros no contaron con un recibimiento similar al que tuvieron en otras estaciones.

El Gran Capitán emprenderá esta tarde su regreso hacia Buenos Aires y en su trayecto, recorrió las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Misiones.

Renacimiento

El renacimiento de El Gran Capitán es un emprendimiento de una empresa privada de capitales nacionales, llamada Trenes Especiales Argentinos, que ya explota un tren histórico a vapor en Bariloche.

El que partió el jueves y llegó hoy a Posadas es un tren experimental, y por eso tardó tanto. Sólo el mes próximo se establecerá el servicio regular entre las dos ciudades, una travesía que demandará 24 horas, debido al estado poco satisfactorio de la vías. Entonces sí, alrededor de cuatro veces por semana podrá optarse por el viaje en tren a la capital de Misiones, con comodidades para todos los gustos y bolsillos.

El vagón dormitorio será el más costoso, pero con el premio de dormir en verdaderas camas, mecido por el bamboleo del tren. Luego, la clase pullman, comparable con las comodidades de cualquier micro de larga distancia, y las más económicas primera y segunda, sin aire acondicionado. El tren cuenta con coche comedor y un vagón para transportar automóviles.

El andén nueve

El jueves, el viaje comenzó en la estación Federico Lacroze, cerca del mediodía. Hacía una década que el andén nueve no era ocupado por un tren de pasajeros de larga distancia. Quienes pasaban por el lugar apenas podían ganarle a la curiosidad de averiguar de qué se trataba esa impecable formación celeste y blanca. A las 11.30, una serie de interminables bocinazos lanzados al aire por la locomotora 7911 anunció por el barrio de Agronomía que El Gran Capitán había resucitado. A bordo, repartidos entre los siete vagones, unos 80 invitados -entre periodistas, autoridades y aficionados- integraban el poco común pasaje. Todos, absolutamente todos, esperaban el gran momento del itinerario: el cruce de los monumentales puentes que forman el complejo Zárate-Brazo Largo, en el límite de las provincias de Buenos Aires y Entre Ríos. Allí, las vías se elevan 50 metros sobre el río, apoyadas en dos puentes colgantes inaugurados a fines de los años 70.

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