Lejos del debate, cerca del festejo

Zaffaroni no estuvo en la Cámara alta; descontaba que tendría su aprobación
Jaime Rosemberg
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16 de octubre de 2003  

La sesión del Senado que trató la designación de Eugenio Zaffaroni como juez de la Corte Suprema de Justicia se pareció muy poco a la que, el miércoles pasado, suspendió en sus funciones al ministro Eduardo Moliné O´Connor.

A diferencia del ahora suspendido magistrado, Zaffaroni prefirió no aparecer en el recinto de la Cámara alta, tal vez atento a las siete horas en las que debió escuchar más de 40 impugnaciones contra él, presentadas por los legisladores en la Comisión de Acuerdos del Senado, el 6 de este mes.

El clima de la sesión también fue muy distinto. En los palcos superiores, semivacíos, sólo se hicieron ver, cerca de las 19, una decena de jóvenes pertenecientes a distintas organizaciones no gubernamentales, como la Asociación por los Derechos Civiles (ADC), y ex funcionarios del Inadi, como Enrique Oteiza. No hubo manifestaciones en favor de Zaffaroni, ni aplausos a quienes lo alababan ni abucheos a los muchos senadores que lo criticaban. "Estamos conformes con el proceso de selección", destacó con voz calma a LA NACION Sebastián Schvartzman, de la ADC.

Tedio y ovaciones

Dentro del recinto, el tedio instalado por los largos discursos sólo fue quebrado en contadas ocasiones. El primero de ellos fue el contrapunto entre dos senadoras: minutos después de que Sonia Escudero (PJ-Salta) habló de los "prejuicios de género" del candidato, María Perceval (PJ-Mendoza) le retrucó leyendo una larga lista de asociaciones de defensa de derechos humanos y de las mujeres que apoyaban la designación de Zaffaroni como juez de la Corte.

El correntino Lázaro Chiappe (Partido Liberal) cosechó la primera ovación de la noche cuando casi habían pasado tres horas de debate. "Espero que el Gobierno retire el pliego de este señor", gritó el senador, y recibió la ruidosa aprobación de un grupo de jóvenes de la Fundación Bicentenario, entidad que impugnó la designación de Zaffaroni.

Las conducciones de los bloques mayoritarios se mostraron preocupados por lo extenso de la sesión. En repetidas ocasiones, Miguel Angel Pichetto (PJ-Río Negro) y Carlos Maestro (UCR-Chubut) rodearon a José Luis Gioja (PJ-San Juan) para repasar la lista de oradores, que alargarían el debate hasta pasada la medianoche.

La sesión sirvió también para evidenciar las divisiones en el bloque de la UCR, cuyos integrantes fueron dejados en libertad de acción para votar de la manera que consideraran pertinente. "No se puede jurar cualquier cosa", destacó Rodolfo Terragno (Capital Federal), en alusión a la actuación del juez durante sucesivos gobiernos militares.

Terragno anticipó su voto negativo, poco después de alabar las cualidades de jurista de Zaffaroni. A continuación, el también radical Eduardo Noro (Chaco) destacó su "jerarquía moral" y recordó el acuerdo prestado por el radicalismo a la designación de seis jueces, al inicio de la gestión presidencial de Carlos Menem.

Tal vez con la tranquilidad que le daba el saber que su designación, que contaba con el entusiasta apoyo del oficialismo, era sólo cuestión de tiempo, Zaffaroni prefirió el silencio durante la jornada de ayer.

Muy temprano, una mujer salió a la puerta de su casa en Caballito para aclarar a los periodistas que no se encontraba y que no volvería "hasta la una o las dos de la mañana".

Nada se supo de él hasta pasadas las 22, cuando llegó al Centro Cultural La Forja, en el barrio de Flores. Allí, unas ochenta personas lo esperaban para festejar su primera noche como nuevo juez de la Corte Suprema de Justicia.

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