Clemente Lococo (h.)

El sepelio
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6 de enero de 2000  

El fallecimiento de Clemente Lococo (h.), acaecido unos días antes de cumplir 85 años, evoca a una familia ligada al espectáculo: su padre edificó un imperio de 50 salas de cine y de teatro que tuvo como símbolo el cine Opera, de 2500 butacas, levantado en 1936 en la calle Corrientes.

En la empresa familiar, Lococo (h.) se ocupó de la publicidad y la decoración de esos cines. Se recuerda que al estrenarse la revista "Fiesta en Japón" iluminó Corrientes con cientos de farolitos nipones y perfumó la cuadra con fragancias orientales. Aplicó su imaginación y su profunda vena artística a las marquesinas.

A los 29 años comenzó a pintar, y en 1953 presentó su primera muestra, en la galería Müller. Una vez dijo que no podría optar entre el cine y la pintura: "Son dos amores; siempre añoraría aquel que tuviera que abandonar".

Sus viajes por los cinco continentes, siempre acompañado por su paleta y su pincel, le dieron motivo para sus paisajes, figurativos, y para sus naturalezas "estáticas" o "quietas" (que prefería no llamar muertas).

Tuvo como maestros y amigos a Eliseo Cioppini, Gastón Jarry, Cleto Ciochini y Armando Repetto.

Pasado el tiempo, expuso en España, Estados Unidos, México, Uruguay, Brasil, además de presentar muestras en distintas galerías de nuestro país. Obras suyas fueron adquiridas por el Museo Castagnino, de Rosario, el Museo de Bellas Artes de Córdoba y otras entidades culturales.

Benito Quinquela Martín valoró su línea "neoimpresionista".

Lococo (h.) fue también un gran coleccionista de obras de arte, por lo general compradas a los mismos autores, ya que tenía muchas amistades en el ambiente artístico.

Casado con Ana María Calvente, compartió con ella 57 años de su vida en un matrimonio ejemplar. Tuvo cuatro hijos y siete nietos.

El sepelio se efectuó en el cementerio parque Jardín de Paz.

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