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Se entregó el premio a la excelencia judicial

IDEA y el Foro de Estudios sobre la Administración de Justicia (Fores) distinguieron la labor de los jueces y juzgados que se destacaron, durante este año, por sus marcados compromisos éticos y profesionales
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29 de octubre de 2003  • 11:00

Desde hace varios años, la sociedad argentina vincula a la Justicia con gestiones corruptas y estrechas relaciones con el poder político. La desconfianza en el desempeño de algunos magistrados se convirtió en una realidad instalada en la ciudadanía y, a este escenario, se le suman las gravísimas acusaciones que aquejan al Poder Judicial.

Dentro de este marco poco alentador, el Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA) y el Foro de Estudios sobre la Administración de Justicia (Fores), advirtieron la necesidad de comunicar a la sociedad la existencia de un sinnúmero de juzgados que ejercen sus funciones idóneamente.

A fin de recuperar la fe en la Justicia y resaltar las virtudes éticas y profesionales de los juzgados con sede en la Capital Federal, ambas instituciones concibieron el Premio a la Excelencia Judicial, que se otorgó por primera vez en el año 2002.

Así, ayer, a las 20 horas, en el Hotel Emperador, se entregó en presencia de prestigiosos miembros de la comunidad jurídica, la distinción (en su edición 2003) al Juzgado Nacional de 1° Instancia en lo Comercial N° 2, a cargo de Juan Garibotto, y al Tribunal Oral en lo Criminal N° 6, a cargo de Guillermo Jorge Yacobucci, Ricardo Gregorio Rongo y Leonardo José De Martini.

El Presidente de IDEA, Oscar Vicente, y el presidente de Fores, Jorge Mazzinghi (h), elogiaron en sus discursos a los galardonados, por empeñarse en cumplir con eficacia sus tareas cotidianas. Asimismo, fueron ellos quienes entregaron los diplomas a cada miembro de los tribunales distinguidos.

El evento también contó con la presencia del ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, Gustavo Beliz, quién en declaraciones a LA NACION LINE expresó: "En la Argentina los buenos ejemplos deben predominar sobre las malas conductas y, en el caso del poder judicial, hay una minoría de malos ejemplos y una mayoría silenciosa que trabaja todos los días muy bien y es la que sale a la luz con este tipo de galardón."

El trabajo de investigación para decidir quiénes serían los merecedores del premio, comenzó en junio de este año, y se construyó a partir de dos etapas: la primera, conducida por el Consejo Consultivo, estudió el quehacer diario de los magistrados; mientras que la segunda, se fundamentó en la decisión del jurado que, integrado por personalidades relevantes de la sociedad civil, debió considerar las distintas ternas.

El estudio se basó en determinados criterios que consiguieron descubrir la profesionalidad y conducta ética de los juzgados. De este modo, se realizaron investigaciones de campo y análisis estadísticos, como así también, se evaluó la calidad ética de los jueces y se prestó suma atención a los resultados de una encuesta efectuada a distintos abogados.

Lo cierto es que esta distinción busca disociar de la percepción de la sociedad a aquellos magistrados dependientes del poder político de turno que privilegian intereses personales de los que trabajan de manera transparente y cumplen las funciones que se les encomendaron. Respecto a esta realidad, el ministro Beliz expresó: "Este tipo de premios permite incentivar al Poder Judicial y reconstruir puentes de confianza entre la ciudadanía y los jueces."

Quizá, este premio a la excelencia se convierta en un verdadero estímulo para que el Poder Judicial perfeccione su labor diaria y la sociedad, por su parte, logre recuperar la confianza en la Justicia.

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