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Spelzini, en diálogo con Chejov

En el San Martín se estrena "Platónov"
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31 de octubre de 2003  

Ella es una mujer extremadamente sensible y seguramente por eso sus trabajos como intérprete están cargados de esa misma cualidad. Beatriz Spelzini siempre ha tenido un perfil muy bajo. Se sabe muy poco acerca de su vida, sus sueños. Sólo se conocen sus realizaciones en teatro, cine o televisión. Esta noche estrena "Platónov", de Anton Chejov, bajo la dirección de Hugo Urquijo, en el Teatro San Martín, y está muy conmocionada porque es uno de sus autores preferidos y, extrañamente, a partir de hablar de él, se irá descubriendo, dando señales de su personalidad.

A los 16 años -entonces estudiaba pintura- vio en el viejo cine Lorraine la versión de "La gaviota" que protagonizó Vanessa Redgrave y descubrió no sólo a Chejov sino su vocación por el teatro. Después participó de las puestas precisamente de esta obra, con dirección de Augusto Fernandes y "El jardín de los cerezos", puesta por Agustín Alezzo -dos de sus más importantes maestros- ambas también en el San Martín.

Ahora, junto a un elenco que integran Jorge Suárez, María Socas, Gustavo Böhm, Silvina Bosco, Carlos Portaluppi, Alejo García Pintos, Daniel Tedeschi y elenco, encara su tercera recreación chejoviana.

"Platónov" es una de las primeras obras del autor ruso, muy poco representada. Es más, se estrenó después de su muerte. En ella, Platónov -un lúcido maestro escolar- vive en el interior de Rusia en un ámbito que poco se aproxima a sus necesidades personales e intelectuales. "Es una de las piezas más modernas de Chejov -señala la actriz-, en la que el escritor describe la profunda depresión en la que entra este personaje a causa de ese medio que no lo contiene."

Conocedora de las mujeres diseñadas por este autor, a las que reconoce no diferentes de los hombres chejovianos. "Todos sus personajes tienen una constante, siempre están depositando el sueño de felicidad en algún otro lugar, nunca en el presente. O lo hacen en el pasado que fue maravilloso o en el futuro que va a ser mejor. Siempre se enamoran de quien no deben. Asoma también una preocupación por el tiempo que pasa, que destruye los sueños y los va sumiendo en una profunda soledad. Las cosas se les escapan de las manos, no pueden hacer nada, están ahí, en una actitud contemplativa y muy desolados, a la intemperie. Todo eso me pega mucho, resuena mucho dentro de mí."

Anton Chejov escribe "Platónov" entre 1880 y 1881, en un tiempo de cambios profundos en Rusia. "Nosotros -comenta la actriz- estamos en este momento en un tiempo de gran movimiento, la angustia por cómo va a ser el futuro es muy grande, y no sólo desde lo económico."

En "Platónov", Beatriz Spelzini es Ana Petrovna. Está enamorada del protagonista, pero entre ellos se da un juego de imposibilidad que los marca con fuerza. Ambos sufren por no poder desarrollarse en el medio en el que viven y tampoco se animan a compartir sus vidas. Platónov se siente incapaz de concretar ese amor porque teme sacrificar la amistad con Ana. En esa amistad hay entendimiento.

"Ana tiene un sueño de felicidad con Platónov y a la vez una profunda soledad. Es una mujer muy educada y se plantea de qué sirve eso en ese lugar. Incluso acepta compartir a ese hombre. El se casa con otra, pero entiende que el verdadero amor es con ella. Finalmente terminan solos. En esa historia hay algo del impresionismo que no sólo me gusta en el teatro, sino también en la pintura. Aparece algo muy fugaz, algo que pasa, algo que no se puede terminar de aprehender. Siento que entiendo a los personajes de Chejov. Me resulta muy complicado explicarlos, pero este autor ha sido tan grande al escribirlos que quedan claros. Hay que ser muy insensible para no comprenderlos. El ha tenido una mirada tan piadosa con todos, no hay malos y buenos. Son seres humanos pequeñitos que llevan su vida adelante como pueden. Todo eso me emociona."

Al comienzo de la entrevista la actriz destaca que Anton Chejov siempre termina emparentándose con su vida. "Le agradezco tanto que escribiera lo que escribió -dice-, porque cuando él habla me habla. Es como si explicara cosas de mi vida."

Los tiempos felices

Enseguida menciona a la Nina de "La gaviota" -aquella con la que tomó contacto siendo muy joven- para hablar de lo que significa el teatro para ella. "Vuelve a reconocer el teatrito y recuerda que allí fue feliz, y descubre que hay algo muy importante en el teatro y que no tiene que ver directamente con el éxito."

"Mientras ensayaba "El jardín de los cerezos" viví una situación muy fuerte: murió mi padre y debí resolver la venta de la casa familiar. Y ahora "Platónov" resuena en mis sueños de felicidad puestos en el amor. Y a veces hay que aceptar que eso puede ser una ilusión. La palabra intemperie, que utilizaba para describir a los personajes, me inquieta mucho. Hoy más que nunca siento que vivimos flotando en la intemperie, víctimas de los vientos que soplan, de las lluvias. Me enamoro y me desenamoro, me enamoro de quien no debo, el sueño de felicidad termina en el teatro. Finalmente, no sé dónde está."

O tal vez sí lo sepa, porque asegura: "El teatro me hace muy feliz. Quisiera hacer todo lo que Chejov soñó con este personaje. Pero hago todo lo que puedo hacer. Chejov es un autor que te mueve el almita".

-¿Y eso te gusta?

-Sí, porque lo necesito. Soy una persona a quien la vida, el afuera, la calle, la emociona mucho. Y por eso necesito hablar de eso. Estar en el teatro me produce la misma felicidad que cuando era nena y jugaba.

Para agendar

  • Platónov, de Anton Chejov
  • Teatro San Martín. Corrientes 1530, Tel. 4371-0111. Miércoles a domingos, a las 20.30 Platea: $ 8, miércoles: $ 4.

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