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Cuatro seres cautivos de la tragedia

Víctor Winer escribió la obra inspirado por una frase de un texto de Rodolfo Walsh
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7 de noviembre de 2003  

"En Europa está de moda reunirse a jugar al póquer en el aeropuerto. El que pierde se toma el primer avión que se anuncia." La frase de Rodolfo Walsh que aparece en su libro "Ese hombre y otros papeles" fue tan contundente para Víctor Winer que casi inmediatamente tuvo que dejar de hojear el libro -era sólo eso lo que estaba haciendo- para ponerse a escribir sobre esa imagen que más tarde fue la primera escena de "Postal de vuelo", la pieza que esta noche estrenará en el Centro Cultural Recoleta, con la dirección de Roberto Villanueva.

"Enseguida me apareció un aeropuerto de gente de mucho poder adquisitivo, después ese entorno se fue deteriorando", explica el escritor. Y no fue casual ese progresivo deterioro que se le iba manifestando en el aeropuerto imaginado. El libro de Walsh llegó a las manos de Winer en el verano de 2002, apenas un mes después de que la renuncia del presidente Fernando de la Rúa precipitó otro tipo de corridas. "Fue justamente la crisis del país lo que ayudó a que se me deteriorara el lugar. Al principio yo imaginaba que cuando podían, estos seres viajaban a Australia, a Singapur; después me di cuenta de que no viajaban; más tarde entendí que ese aeropuerto estaba cerrado; que el baño estaba inundado. Y paré ahí, pero era increíble, a medida que iban pasando las cosas era como que se me iba metiendo la humedad en el aeropuerto", detalla Winer. Y allí quedaron atrapados sus cuatro personajes, en un eterno ritual de viernes a la noche en espera de que un más que improbable avión levante vuelo.

Pero Winer insiste en apartar su obra de la interpretación más directo, el de la crisis de un país no que no puede despegar: "Es uno de los posibles significados, es cierto, pero sería desmerecer el espectáculo asociarlo simplemente a esa imagen. Incluso viendo el ensayo general, cosa que hice hace apenas unos días, encontré una cosa muy existencialista en la puesta que excede totalmente la coyuntura de la Argentina", continúa. Y es ahí en donde entra en la charla la enorme presencia de Roberto Villanueva, el director.

Winer ya había tenido la experiencia de trabajar con Villanueva. El año pasado "Freno de mano" fue la propuesta que los cruzó y que resultó feliz (obtuvo varios premios y nominaciones) antesala de "Postal de vuelo".

"Con Villanueva, yo hablo el primer día y el del ensayo general. Tan es así que casi no me entero de lo que va haciendo con mi obra hasta el final o, como en esta oportunidad, cuando leí algo en un reportaje que le hicieron y en que la definía la pieza como "el festín en medio de la peste"".

En el ensayo general de "Postal de vuelo", Winer vivió el mismo deslumbramiento por la lectura escénica que Villanueva hizo de su obra que cuando vio "Freno de mano". "Después de ver los signos escénicos de esta puesta pensé en quemar mis papeles originales, porque ya estamos en otra instancia de lo que fue mi imaginario inicial, pese a que él jamás ha tocado una coma, una sola frase de mis textos -se entusiasma Winer-. Villanueva tiene una agudeza en la mirada que hace que uno se sienta absolutamente revelado y develado. Hace una relectura que sorprende, que ilumina la obra desde distintos ángulos, pero sin perder la esencia del material, de lo que yo quise contar."

Con la pátina de abandono

La elección del lugar para llevar adelante esta puesta, que forma parte de la programación de verano del Centro Cultural Recoleta, no fue casual como tampoco lo fue (muchísimo menos) la de los actores. Villanueva sabía que ese "no lugar" que llegó a ser el fantasmagórico aeropuerto pintado por Winer podía recrearse en pocos lugares tan bien como en la enorme sala Villa Villa, que por su tamaño ayuda a dar esa sensación de abandono y dejadez. Y era allí precisamente donde el director quería que sus actores Victoria Carreras, Antonio Ugo, Aldo Braga y Roberto Martínez dejaran salir a esos sombríos personajes, jugadores y empedernidos buscadores de ilusiones a los que casi no les queda opción que dejarse atravesar por la tragedia.

Una tragedia que no se priva de momentos de inocencia inesperada: "Es como si fuera una película de Zully Moreno, o mejor... como si en "La Rosa Púrpura del Cairo" hubiera trasvasado la pantalla un asesino serial. Se produce una tremenda disociación, todo lo na•f de aquella época está atravesado por la crueldad de esta realidad", concluye Víctor Winer sin poder salir, todavía, de su asombro de lo que su propia obra podía llegar a decir.

Para agendar

Postal de vuelo de Víctor Winer. Centro Cultural Recoleta Junín 1930. Jueves y domingos a las 21, viernes y sábados a las 22. $ 12 (jueves, $6)

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