Un guiso para la realeza

Los reyes de España les encargaron sus retratos y así se convirtieron en los primeros artistas de la corte desde épocas de Velázquez. Son tres jóvenes de entre 26 y 29 años que formaron el grupo Mondongo y que ahora buscan reconocimiento en las galerías del mundo. Talento argentino for export
Sabrina Cuculiansky
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21 de noviembre de 2003  

Este mondongo no es exactamente esa sopa espesa con aires españoles, de contenidos diversos, muy condimentada y de sabor inigualable. Aunque sí contiene estéticas distintas y mezcla de estilos que dan por resultado un trabajo grupal de características únicas. La propuesta es popular, consumida por todos, bien mezclada y llena como un guiso.

El grupo Mondongo está formado por tres artistas argentinos que trabajan juntos desde hace cuatro años, ganaron una beca del Fondo Nacional de las Artes, realizaron varias exhibiciones, pero se hicieron famosos por retratar a los reyes de España y al príncipe de Asturias. El último pintor que hasta aquí había retratado a la familia real en forma individual y a pedido había sido Velázquez. Ni siquiera Goya logró este cometido. Mondongo sí.

Agustina Picasso (26), Juliana Laffitte (29) y Manuel Mendanha (27) vienen de la pintura de caballete y este proyecto en conjunto aún los sigue sorprendiendo. Las obras estarán expuestas en el país hasta mediados de diciembre, en el Museo Nacional de Bellas Artes.

La propuesta artística surgió de lo vivencial, de compartir, de cocinar juntos. "Fue como un horno y se fue desencadenando. No hubo un a priori de plantear Mondongo va a ser esto y eso permitió que fuera mutando", agrega Agustina.

Manuel entiende que necesitaban algo más que la pintura para llenar el concepto que los envuelve: "Queremos hacer un arte de alta calidad y que pueda ser leído por todos los estratos. Que venga el vecino o el director de un museo y les guste por igual. La calidad es nuestra base". Para llegar al próximo proyecto, el trío Mondongo discute durante varios días en un taller de dos plantas que atesora todo tipo de materiales: clásicos como las pinturas o pigmentos, y novedosos como galletitas, plastilinas, vidrios, gomas y hasta pedazos de carne. "Llega un momento en que los tres decimos "sí". Como que cae la luz y arrancamos", arremete Agustina.

En sus obras aparecen temáticas que no son cerradas, ya que tanto lo abierto como lo múltiple es un bastión de sus creaciones. Parten de una idea y piensan en el material que la refuerce. Si no existe, lo desarrollan. Mientras terminan el Walt Disney multicor en plastilina que va a ir a la muestra de España junto a otros nueve trabajos, incluidos los de la realeza, piensan en su obra desde el punto de vista clásico del arte, aspirando a una perdurabilidad de lo contemporáneo.

-¿El retrato es una vuelta a la cuestión clásica retomada con otro sentido?

Manuel: - Sí, en todos los temas. Para nosotros un paisaje también es clásico. Se pintaron toda la vida, pero nosotros lo tomamos de otro lugar. Son temas clásicos que se repiten en toda la historia del arte.

-¿Qué hay de marketing en eso de retratar a famosos?

Manuel: - No pasa por ahí. Generalmente hacemos gente que admiramos o de la que nos interesa retratar algún aspecto. Luego le implicamos una carga según el material. En la primera muestra hicimos 150 máscaras entre las que había desde amigos hasta una de Charly García.

El de la realeza española no es su primer trabajo como retratistas de la corte. En su labor local varios cortesanos de estos lares y especialmente del mundo del arte han sido fruto del trabajo de Mondongo. En su currículum figuran las caras de Jorge Glusberg (con caramelos media hora), Amalita Fortabat (con perlas), Federico Klemm (tachas sobre cuero), Ruth Benzacar (fósforos). Algunos se alegraron y compraron sus cuadros, otros no tanto. "Los retratos además tienen humor, no es una agresión, tienen ironía, los podés leer de donde quieras", aclaran.

En la muestra que preparan para España, junto a Daniel Maman, el tema es el poder. "Queremos plantear el reinado de distintas personalidades en diversos estratos y cómo manejan el poder", explica Juliana. Por los bastidores desfilan algunas de las musas que justifican sus elecciones: "Walt Disney es la cara del capitalismo y de lo pop, en alguna medida. La forma del entretenimiento popular que conocemos hoy es un invento de él", dice Manuel. ¿Más obras? Bowie realizado con purpurina de maquillaje que usaba en los años 70; San Martín con papel glacé cortado a punzón, y se vienen un Papa relleno de hostias y el euro con monedas de dólar.

Del encuentro con los reyes dicen: "El secretario de Estado, Miguel Angel Cortés, vio nuestra obra en la muestra de Braga Menéndez y luego, de una manera muy informal, nos propuso hacer los retratos. Nunca creímos que era una realidad hasta que llegaron, en un sobre con el sello real, las fotos oficiales del rey Juan Carlos, la reina Sofía y el príncipe Felipe. Nos pidieron un informe sobre los materiales que usaríamos (les daba miedo que usáramos preservativos y fuera una falta de respeto). Ahí nos dimos cuenta de que era en serio".

Trabajaron con vidrios pintados a mano con una técnica que desarrollaron específicamente. Cada cuadro tiene 22.500 cuadrados de vidrio pintados con pigmentos que llevan mica y producen el efecto de brillo y reflexión. Son espejados. "Escogimos el vidrio porque tiene que ver con el reflejo. En Las Meninas , de Velázquez, los reyes están reflejados. Además, los reyes funcionan como espejo en el cual se quiere reflejar el pueblo español.

-¿Se pierden las individualidades estéticas en el trabajo grupal?

Juliana: -No. Se potencian, es como un gran guiso: se hace un revuelto y sale algo mucho más potente. Somos uno solo.

Agustina: - Mondongo tiene una identidad propia. En otras disciplinas es más común: somos como una banda de rock.

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