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Sombras en el tribunal por la causa Meller

Un expediente muy controvertido
Adrián Ventura
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5 de diciembre de 2003  

"Hoy la Corte hizo cualquier cosa. Avaló un pago a María Julia [Alsogaray]. Una vergüenza."

Palabras más, palabras menos, ese comentario no era menor. Porque quien lo dijo fue uno de los ministros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y quien lo escuchó fue este cronista.

El episodio tuvo lugar el 5 de noviembre de 2002, el mismo día en que el alto tribunal dictó el fallo en la causa Meller.

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El episodio viene al caso para preguntarse si la remoción del juez del máximo tribunal Eduardo Moliné O´Connor es justa o no.

El magistrado fue removido por dos cargos de los nueve por los cuales se le siguió un juicio político. El primero fue por haber legitimado, con una sentencia de la Corte, el proceso administrativo fraudulento.

¿Sabía la Corte del proceso en el que Entel, por medio de María Julia Alsogaray, había regulado 28 millones de pesos a Meller por la edición de las guías telefónicas? ¿Existía en la Corte la sospecha de que el proceso podría haber sido irregular? No hay duda de que el alto tribunal sabía que estaba en juego esa suma de dinero. Y, por lo que percibió LA NACION, algún juez sospechaba que ese expediente encubría algún problema.

La tercera pregunta: ¿podía la Corte evitar convalidar ese proceso? Esta cuestión es más difícil de responder.

Normalmente, las causas que se tramitan en tribunales arbitrales no son revisables por la Justicia. Es lo que dijo el voto mayoritario de la Corte, firmado también por Moliné O´Connor. Pero varios jueces -Enrique Petracchi y Augusto Belluscio- sí se inclinaron por revocar el fallo del Tribunal Arbitral de Obras Públicas, porque lo consideraron arbitrario.

Cuando el Senado le endilga a Moliné O´Connor haber abdicado de manera arbitraria de su responsabilidad de controlar la constitucionalidad de un fallo, le está cuestionando no haber señalado que el fallo del tribunal arbitral era, supuestamente, arbitrario.

* * *

En los próximos diez días, Moliné O´Connor presentará dos recursos: uno, ante la Corte Suprema y, el otro, ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

La Corte argentina -que en el caso Moliné O´Connor actuará con conjueces- no permite que se revise el contenido mismo del fallo del Senado. Tan sólo permite que se revisen las violaciones al debido proceso.

Y éste es el punto fuerte del ex juez, que cuestiona que la senadora Cristina Fernández de Kirchner no se haya apartado del caso; que la Cámara de Diputados presentó prueba tardíamente, cuando ya había vencido el plazo para hacerlo, y que no les permitieron declarar a los testigos que él había ofrecido en su defensa.

Mucho más allá apunta el pedido que Moliné ya hizo en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, presentación que completará en los próximos días con un nuevo escrito, en el que cuestionará que la Cámara alta, al destituirlo anteayer, puso en tela de juicio el sentido de su sentencia y que los fallos no son revisables por los órganos políticos.

La Corte Interamericana es, en este aspecto, más amplia que la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

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