Cada vez más jóvenes se quedan en la casa paterna en los EE.UU.

La debilidad de la economía obliga a postergar el sueño de independencia
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5 de diciembre de 2003  

CLINTON TOWNSHIP, Michigan.- Los rayos de sol se filtran a través de la ventana de su dormitorio, un cálido refugio con paredes amarillo pastel y un acolchado estampado en azul que cubre una cama de dos plazas. El ambiente es tranquilo, incluso sereno, y acaso sea demasiado para la joven que lo habita.

"Es un lindo cuartito. Pero es como si una perdiera la identidad en él. No es mío realmente", señala Amy Powell, mientras observa sus pocas pertenencias: una computadora portátil, unas pocas fotografías enmarcadas y una gastada libreta repleta de nombres y direcciones de los tantos empleadores con los que se ha conectado para conseguir trabajo.

Decir que esto no es lo que la joven se había imaginado es quedarse corto: Amy tiene 22 años, acaba de egresar de la universidad, vive en el hogar de sus padres y, como ella misma dijo, aún espera convertirse en una verdadera adulta.

"Para ser franca, es medio deprimente", añadió Amy, que trabaja de moza en un restaurante mientras trata de conseguir un trabajo como periodista. Una debilitada economía dejó a muchos graduados universitarios y jóvenes profesionales en una situación similar, retrasando su marcha hasta independizarse de sus padres. Sin embargo, los especialistas que analizan el desarrollo humano dirán: "El ciclo financiero descendente es tan sólo el factor más reciente que demora cada vez más el comienzo de la madurez".

Ya no existe la noción de que la edad adulta oficialmente comienza a los 18 años, cuando se egresa del colegio secundario, o incluso a los 21 años, edad hasta la que actualmente en los Estados Unidos se prohíbe el consumo de bebidas alcohólicas.

Ahora, muchos especialistas consideran que esas edades quedaron en el camino. Y parece que los norteamericanos están de acuerdo. Una encuesta realizada por la Universidad de Chicago reveló que la mayoría de las personas piensa que la edad adulta comienza a los 26 años.

"No es que cierto día uno se despierta y, ¡listo!, ya es adulto. Es un proceso más gradual", expresó Jeffrey Arnett, psicólogo y profesor de la Universidad de Maryland, que está escribiendo un libro sobre lo que denomina "la adultez emergente", período que abarca de los 18 a los 25 años.

Arnett comentó que muchos de los jóvenes de hoy estudian más años, se casan más tarde, y dejan pasar más tiempo para tener hijos.

"Acabo de recibirme de abogado. Llevo más de siete años de noviazgo y estoy por comprar una casa, pero nada de eso hace que me sienta adulto", expresó Daniel Gluck, que tiene 27 años y vive en Honolulu.

Otros rechazan la ecuación entre adultez y la posesión de una casa, aun con las tasas de interés tan bajas que han hecho posible adquirir una propiedad inmediatamente después de egresar de la universidad.

Ashley Mohney, un joven de 24 años prefiere seguir alquilando una casa y trabaja de bibliotecario en un estudio jurídico. "No necesito de ningún símbolo de status como una casa o una propiedad para sentirme pleno o realizado. Eso trato de conseguirlo escribiendo, tocando la guitarra, y con buenos amigos", agregó.

Siempre apurados

Algunos jóvenes sostienen que su indecisión respecto del casamiento, una familia y un hogar propios proviene de la experiencia de observar cómo otros -desde padres hasta amigos- han reaccionado ante las habituales responsabilidades de la adultez. "He observado la vida que llevan y me doy cuenta del cambio que significa todo eso", dijo Lisa Mixon, de 23 años, respecto de los amigos que se casaron y formaron una familia tras egresar de la universidad. "Muchos de ellos -continuó- siempre están apurados, y demasiado ocupados para compartir su tiempo con amigos, y por así decirlo, no son felices."

Mixon, actualmente directora de marketing en el Harcum College, de Bryn Mawr (Pennsylvania), se había mudado, después de graduarse, a la casa de sus padres y había conseguido un trabajo en un comercio minorista. Para ayudar a atender a su padre enfermo y otras obligaciones hogareñas, Lisa aceptó quedarse allí dos años y su objetivo es, según sus propias palabras, "disfrutar de mi tiempo ahora, aunque no aún como una adulta hecha y derecha."

"Pienso que la actual economía norteamericana varió la medida para definir la adultez porque hay mucha gente que no tiene la oportunidad de independizarse financieramente", manifestó Kristin Lunardini, de 24 años, que trabaja para una empresa de relaciones públicas de Chicago. Pronto volverá a la casa de sus padres, en Aurora, Illinois, para ayudar a pagar las cuentas y ahorrar dinero.

Sean cuales fueren los factores que están causando el nuevo proceso, la sociedad, en gran parte, parece asumir la idea de la adultez demorada. Y se oye decir mucho que "los 30 (años) son los nuevos 20", que "los 40 son los nuevos 30", y así sucesivamente.

Elaine Wethington, socióloga de la Universidad de Cornell, piensa que los dichos tienen un halo de veracidad, pero advirtió: "La edad en la que las mujeres comienzan a tener dificultades para procrear no ha avanzado. De manera que las mujeres deben pensar cómo van a dar lugar a los hijos. No pueden dejar que eso surja solo y espontáneamente. Tienen que planificarlo".

En el otro lado del espectro, Elaine también alertó que los padres de hijos estudiantes son más reacios que los de las generaciones anteriores a desprenderse de ellos. "Yo tengo 53 años -prosiguió la socióloga- y recuerdo que, cuando iba a la universidad, mis padres me consideraban una mujer adulta. Dependía en gran medida de mí misma y podía tomar mis propias decisiones. Actualmente, los padres en cierta medida quieren que los hijos dependan un poco más de ellos, un poco más de tiempo, aunque tengan que seguir pagando sus cuentas y gastos.

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