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El retorno del tren es un deseo posible

Germán Sopeña Enviado especial
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12 de marzo de 2001  

DARWIN.- La estación conserva el nombre ilustre. Carlos Darwin, el científico británico que fue de los primeros en describir la naturaleza y la fauna de la Patagonia en el siglo XIX, debe de estar orgulloso de saber que una estación de tren aún lo recuerda, en esos parajes que él recorrió hace 165 años.

Pero mejor se sentiría si los trenes de pasajeros volvieran alguna vez a llevar allí, como sucedió una vez, los aires del progreso.

Y aunque parezca utópico en la Argentina de estos tiempos, esa posibilidad no es tan irreal como en otros pueblos del país, también abandonados por el ferrocarril.

Aquí, al menos, las vías están pulidas y en actividad porque la línea está en servicio, en concesión privada a la empresa Ferrosur, del grupo nacional que lidera Amalia Fortabat.

Un ex empleado del ferrocarril observa, además, que "las vías están bien conservadas. Siempre veo pasar cuadrillas de mantenimiento".

Ese ex ramal del Ferrocarril Roca (y antiguamente del viejo ferrocarril Sud, en la época de las compañías privadas británicas) une Bahía Blanca con todas las poblaciones del valle del río Negro, Neuquén y, más allá, Cutral-Có y Zapala, donde termina, sin que se haya concretado aún -pese a los planes en carpeta- la prolongación hacia Chile por el paso de Pino Hachado.

Por la vía de Ferrosur circulan diariamente trenes que transportan piedra que viene de la cordillera y petróleo que viene de Plaza Huincul y Cutral-Có.

En este último caso, el retorno de un gran tren petrolero no dejó de provocar controversias, ya que hubo oposiciones a ese transporte con argumentos sobre el riesgo de un eventual descarrilamiento, aunque muchos expertos sostienen que también se mezclan allí las presiones subterráneas de las empresas de camiones -y el sindicato correspondiente-, que ven con encono la reaparición de la competencia del riel de la mano de otra empresa privada.

Pero esas oposiciones parecen hoy superadas y Ferrosur circula sin problemas por la vieja línea.

No hay, en cambio, servicios de pasajeros, que son los que siempre dieron vida a todas esas poblaciones hoy tanto o más abandonadas que Darwin.

Y tampoco estaba previsto en el contrato de concesión. Según explica el titular de Ferrosur, Sergio Do Rego, a La Nación , "nuestra concesión es sólo para trenes de carga".

Pero no descarta, de ningún modo, que se pueda hacer un acuerdo con la provincia de Río Negro y, quizá, con las de Buenos Aires y Neuquén para hacer correr un servicio de pasajeros en cooperación conjunta.

La factibilidad es real. Con una formación liviana, de coches motores eventualmente, puede circular por allí un tren diario que sin desarrollar grandes velocidades preste al menos el servicio de comunicación y transporte hoy perdido.

Más que en otras partes del país, esa posibilidad tiene sentido. La provincia de Río Negro mantiene en el ramal sur del ex Ferrocarril Roca, el que va de Viedma a Bariloche (que no fue entregado en concesión en su momento), un servicio de pasajeros con bajo costo y muy buen resultado social y de transporte para las comunidades que bordean esa vía.

Lo mismo puede concretarse en el ramal patagónico del valle. Ferrosur, además, se anotaría un invalorable punto a favor para su presencia en la región. Ninguna noticia sería más importante para esos pueblos que el retorno de un servicio de pasajeros.

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