Barriletes para llevar y traer suerte

Una leyenda china
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27 de diciembre de 2003  

Cuenta la leyenda china que un hombre soñó que caería una desgracia sobre su hogar. Entonces, como medida de precaución, subió con su familia a la montaña y, en la cima, dedicó el día entero a construir barriletes y hacerlos volar; de regreso, encontró su casa derrumbada y a sus animales sin vida. Desde entonces, la tradición asocia al barrilete o cometa con el poder de alejar la mala suerte o espíritus malignos. No son pocos los barriletes o globos que por estos días se elevan al cielo con deseos de prosperidad, paz y mejor suerte para el año próximo. Y no sólo en estas latitudes. En Oriente, la creencia de que estos juguetes aéreos traen buenos augurios es más fuerte, al punto de enfrentar a dos países por el récord del barrilete o cometa más grande del mundo.

La pulseada es entre China -país donde hace más de 2300 años se inventaron- y Nueva Zelanda. La batalla comenzó en la provincia de Shandong, cuando se izó una cometa de 882,41 metros cuadrados y fue incluida en el Libro Guinness de los Récords como la más grande del planeta.

Hasta el momento el mérito lo ostentaba Megaray, de 635 metros cuadrados y realizada en Nueva Zelanda. Su fabricante, Peter Lynn, explicó a la agencia EFE que "el Libro Guinness no tenía en cuenta la superficie de la cola de una cometa y ahora sí; por eso perdí la marca". Pero no se queda atrás, asegura que prepara una más grande aún, "con una cola de tres kilómetros de longitud" y los colores de la bandera de los Estados Unidos, país desde donde pretende lanzarla en breve.

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