El nuevo trabajo de Oscar Edelstein

El compositor presenta hoy su disco
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30 de diciembre de 2003  

"Tal vez para que esta obra sea verdaderamente una ópera argentina fue necesario que haya sido editada en Brasil", bromea Oscar Edelstein.

El compositor argentino acaba de regresar de Brasilia, la ciudad con la que mantiene un idilio creativo desde hace tres años, donde concretó la edición de un CD con su obra "El tiempo, la condena", que presentará hoy, a las 21, en Gandhi Notorious (Corrientes 1743).

Escrita para una cantante y dispositivo electroacústico, fue preestrenada en el Teatro San Martín, en 1999 y Edelstein siguió elaborándola en una puesta ofrecida en Brasil, hasta llegar al formato actual en disco compacto y, próximamente, en DVD.

Es, ante todo, un tour de force para la intérprete, la cantante e investigadora argentina Silvia Davini, que, como ha ocurrido muchas veces en la historia de la música, fue más bien la razón por la que Edelstein llegó al resultado final de "El tiempo, la condena".

"Yo estaba trabajando en una obra para voz y electroacústica -comenta Edelstein-, pero se potenció a partir del trabajo conjunto con Silvia y sus proyectos. A mí me interesó trabajar con una cantante-actriz cuya versatilidad me permitió controlar no sólo las partes cantadas, sino las habladas. Me permitió pensar con más profundidad el abordaje de diferentes tipos de canto y género; la mezcla de lo popular y lo popular degradado con lo conceptual y abstracto." Davini tiene que llevar adelante, a lo largo de una hora, las múltiples voces-historias de una cantante revolucionaria de los 50 -Lulú Lalá-; una versión criolla de la célebre "Lulú" (a estas alturas, tanto de Wedekind como de Alban Berg) y a una conferencista contemporánea, Lorena Losuar.

Unidas por la radio

La radio es el medio en el que las historias confluyen y se entremezclan. Algo similar ocurre con los universos musicales presentes. Son en apariencia tan distantes como los sonidos generados por computadora y el potente bolero "La condena" que abre el CD y funciona como un eje estructural de esta obra de teatro musical.

En principio, para editar el CD en estéreo, Edelstein tuvo que hacer lo que llama un trabajo de traducción: "En la puesta en vivo hay más de dieciséis parlantes, son muchas fuentes de emisión que había que traducir al estéreo, de una forma poética. No quise hacer una reducción sino otra versión posible de la obra".

La radio, la crítica política, las altas especulaciones metafísicas sobre el fenómeno del tiempo, la abstracción musical y el crimen en un cabaret del bajo fondo, "El tiempo, la condena" es una de esas obras que resisten múltiples lecturas, poéticas y políticas.

La obra comienza con una irrupción, nada menos que en el Teatro Colón: "En un acto de protesta en el Teatro Colón una cantante revolucionaria toma un palco y transmite a través de Radio Nacional un bolero con una letra muy politizada. Se los canta a los que habían tomado el poder en 1955". En el CD, el bolero suena como parte del género, pero ligeramente descentrado, gracias a la magistral participación de dos músicos brasileños, el contrabajista Luis Ferreira y el armoniquista Gabriel Grossi.

Pasado y presente

El "contrapersonaje" de esta Lulú Lalá es Lorena Losuar, "que va a dar una conferencia en Radio Nacional sobre el tiempo y los sistemas filosóficos. Pero las ondas de radio hacen que se encuentren esos discursos del pasado y el presente".

Así, según Edelstein, "la historia se desarrolla en varios planos: dos transmisiones radiales de épocas distintas, un bolero que se deforma en el tiempo, ya que de político pasa a amoroso, y una conferencia que también cambia en el transcurso de la pieza. Además, hay una historia lineal: a la cantante le atribuyen los crímenes de la Lulú prostituida".

Pero, por detrás de esta narrativa, se encuentran dos temas centrales para la estética de Oscar Edelstein, docente de composición en la Universidad de Quilmes y fundador del Ensamble Nacional del Sur, con quien trabaja una electroacústica "viva", desde 1998. "La obra trabaja centralmente sobre el problema del tiempo, en todas sus funciones", sostiene. El otro eje está en lograr que la música sea el deux ex machina de la obra: "Toda la teatralidad y la forma, como así la dramaturgia, está dada musicalmente. Todo es un proceso de construcción musical. Hasta las partes habladas. Este es el principio de lo que llamo "teatro acústico": música extendida en control de los parámetros de la escena".

Idioma original

Si bien la obra conserva su idioma original, es curioso ver en el arte de tapa del CD el portugués. Lo cierto es que se trata de la unión de fuerzas entre las universidades nacionales de Brasilia y de Quilmes y del Fondo de Cultura Brasileña, producto del vínculo musical y docente que Edelstein estableció con la capital de Brasil.

En este sentido, Edelstein cuenta que sigue avanzando con su titánico proyecto de homenaje a "Tiradentes", uno de los héroes-mártires de la historia del Brasil.

Edelstein dice que se hará un preestreno de la obra en abril, y que tiene característica "wagneriana" pero del siglo XXI. A lo largo de cuatro jornadas transformará a la futurista capital de Brasil en un gigantesco teatro al aire libre, ocupado por músicos y una parafernalia tecnológica, sólo imaginable en un espacio como el que idearon los modernistas Lucio Costa y Nyemeyer para albergar a la sede del gobierno de ese país. Y un ámbito propicio para la estética del compositor argentino.

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