Tangos en blanco y negro

Pasan el verano en Buenos Aires para hacer los shows en dúo de piano y violín
Mauro Apicella
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2 de enero de 2004  

La anécdota playera la cuenta Osvaldo Requena: "Me acuerdo de que la mujer de Fernando iba con la sombrilla, con el bolso y con Leonardo [el hijo de la pareja] en brazos. Y éste [y señala al violinista Fernando Suárez Paz] iba atrás silbando, con un gorrito".

El pianista Requena y el violinista Fernando Suárez Paz se conocen desde hace más de treinta años. Participaron en la orquesta de Alberto Mancione y llegaron a compartir vacaciones familiares. Pero tuvo que pasar mucho tiempo para que pensaran seriamente en un proyecto tanguero de dúo, que se podrá ver y escuchar todos los viernes de enero y febrero en una sala porteña.

Trabajaron juntos en su juventud y, durante la década del noventa, el violinista -que ya había pasado por la música clásica, por formaciones tangueras y, durante diez años, por el quinteto de Piazzolla- se unió al grupo Tango Session, de Requena, para algunas de sus prolongadas giras. "En lugares como Australia, Nueva Zelanda, Tailandia, Malasia, donde nadie entendía -bromea el violinista- , aprovechábamos para tocar a dúo."

"Cada uno sigue con lo suyo, con sus grupos, pero vamos a seguir juntándonos para este dúo hasta que las velas no ardan -asegura Requena-. Pasamos el verano por acá y estamos redondeando una propuesta para ir a España, al Festival de Granada, y dar otros conciertos. No vamos a ganar más plata con esto, pero es una manera de juntarnos, después de mucho tiempo. La primera vez que tocamos juntos Fernando tenía unos 15 años. Había llegado de cambio de un violinista. Me acuerdo de que para hacer los solos había que empujarlo. No se animaba." Suárez Paz sonríe y asiente con un gesto. "Era muy verde: recién empezaba", explica.

-...Y hacía otra clase de música.

Suárez Paz: -Tocaba con la sinfónica juvenil. Y si en el tango me decían que había que hacer "Don Juan", yo preguntaba: "¿Cuál, el de Strauss?"

Requena: -Lo que pasa es que en esa época todos los músicos que venían de la clásica tenían grandes maestros. Hoy hay pocos maestros. Yo estudié con Scaramuzza, Leutcher y Schultiz. Pero salir de ahí para tocar tango era meterse en otro mundo.

Suárez Paz: -Yo me formé con Pessina y Humberto Carfi.

Requena: -Hoy, los pibes tienen otra formación. Creo que faltan maestros, no músicos que se convierten en maestros. Hoy hay gente que se dedica a la enseñanza del bandoneón; Marconi, Binelli, Mederos. Y los alumnos tocan como sus maestros; los imitan. Mi tío, Paquito Requena, le enseñó a Rovira, Leopoldo Federico, José Libertella, Julio Ahumada. Son todos distintos; ninguno tiene nada que ver con el otro.

-¿Ustedes son maestros o todavía están aprendiendo?

Suárez Paz: -Yo tengo muchos alumnos del exterior que quieren aprender a tocar Piazzolla, pero para eso primero tienen que aprender a tocar tango. Pero sólo me dedico a eso. En el trabajo personal uno trata de buscar... un arreglo original, por ejemplo, una cadencia de violín distinta para "Adiós Nonino", que estamos tocando con Osvaldo.

Requena: -Un músico siempre tiene que estar en búsquedas. Ahora, en nuestro repertorio tenemos cosas como "Las doce menos cinco" de Bardi, que es casi inédito. Estamos en la búsqueda de cosas hermosas que están tapadas. También tenemos un nuevo tango, "En blanco y negro" [por la tonalidad facial de Requena y Suárez Paz, respectivamente]. Y estamos pensando que el disco se podría llamar así.

Suárez Paz: -Ya pasé a ser el "negro" para siempre. Hasta Gabriel Senanes me dedicó un concierto que se llama "en Canto Negroriano". Y en un disco de Paquito D´ Rivera, Piazzolla dijo: "Poné Negro Suárez Paz". "¿Por qué "negro"? -le dijeron en Estados Unidos-. No lo ofendas". Terminaron poniendo "indio Suárez Paz". Se ve que me querían hacer un favor.

-¿Qué más van a incluir en el repertorio?

Requena: -Toda una historia y una evolución del tango. Yo pido a coleccionistas que me hagan llegar materiales. Hay uno de Arolas que voy a tener en cuenta porque es muy lindo. Hay otro de José Martínez, que nunca había arreglado para dúo, "El del gabán azul".

Otra vez, la charla vuelve a los recuerdos de familia y de música, y a las facturas que se pasan mutuamente. Ahora surge el espíritu de competencia.

Sin llegar a hacer cálculos, compiten acerca de quién tiene más grabaciones hechas. Recuerdan cuando Requena era director del sello Microfón a partir de finales de los sesenta y Suárez Paz iba a los estudios a grabar para diferentes artistas. "Grabé más que vos: tango, folklore, rock, melódico, guaraní, bandas sonoras y jingles", sentencia el violinista.

"Pero mirá que yo también he grabado algunas cosas a escondidas de Microfón [por cuestiones de contrato] y a veces ponía el nombre de Berlinghieri", retruca el pianista.

La discusión, siempre en tono de broma, continúa. Ni siquiera se podría plantear un desempate en la próxima grabación. ¿Por qué? Porque será a dúo, para la discográfica Universal, que a su vez dará una licencia de edición a Deutsche Grammophon, con el mismo repertorio, o similar, que comenzarán a presentar desde esta noche.

Para agendar

  • Suárez Paz y Requena.
  • Clásica y Moderna Callao 892, 4811-3670. Viernes de enero y febrero, a las 22. Entrada: $ 15

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