Rottemberg inaugura su multiteatro

Cuatro nuevas salas en lo que era el Blanca Podestá
Alejandro Cruz
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17 de marzo de 2001  

Cuando era un benjamín, Carlos Rottemberg iba al cine, pero en en vez de mirar para la pantalla se daba vuelta para contar cuánta gente había. Por eso parece lógico que cuando todavía no tenía la mayoría de edad, su padre, Miguel, le haya comprado el teatro Ateneo para que se diera el gusto (¡ésos son padres!).

El año último este señor -dueño del Blanca Podestá, Ateneo, Lorange, Liceo, Tabarís y Corrientes, de Mar del Plata- cumplió 25 años como productor teatral y lo festejó con toda su familia: productores, actores, dramaturgos, críticos, directores, personal técnico y administrativo. En esa oportunidad anunció el reciclaje del Blanca Podestá, que transformará en un complejo con cuatro salas dotadas de todos los adelantos técnicos. Desde entonces, contrató a cien obreros y mandó cavar un pozo de doce metros de profundidad para transformar una sala de 700 localidades en cuatro con una capacidad total de 1500 butacas. En medio de ese ritmo vertiginoso, él se mueve con gusto entre los andamios, aunque rezongue al momento de sacarse las fotos. "Poné que afuera hay 37 grados de térmica y acá unos 60", dice, como justificando su desarreglo.

Si para cualquier mortal pintar un living de 4x4 implica hacer entrar a pintores sin saber cuándo se van a ir, Rottemberg, aunque cueste creerlo, inaugurará su nuevo chiche en el tiempo previsto.

-¿Cómo hace?

-Un amigo siempre dice que todo lo que me propongo suelo llevarlo a cabo. En eso soy bastante conservador. De última, sigo creyendo que todo tiempo pasado fue mejor. Sigo pensando que quienes fueron exitosos en esto fueron tipos como García, Romay, Petit, Goar Mestre, Gallo... En fin, productores que siempre se manejaron a partir de la piel. Y como a esta altura de mi vida ya no pienso cambiar, sigo creyendo en la transpiración. Dentro de ese esquema soy un tipo ordenado, por lo cual me manejo con planes claros de fechas. Hace tiempo les dije a todos mis amigos que para mis 44, que los cumplo el 11 de abril, no íbamos a ir a ningún restaurante porque íbamos a estar todos en el multiteatro. Es así.

Es así en su lógica. Y como es así, Rottemberg se mueve en la obra como si fuera el mejor maestro mayor de obras, aunque el proyecto general sea del Estudio Jaragusti Stury.

"Mirá, tengo el día a día de la construcción -y saca un papel arrugado como si fuera su computadora portátil-. Hasta tengo los días y horarios de función."

Creer o reventar, pero es así.

Sigue: "Claro que se podría haber hecho todo más rápido pero gastando el triple de plata, plata que no tengo. Desde hace tiempo venía con este proyecto. Me acuerdo de que cuando Fernando de la Rúa era intendente, fui a decirle que la ley de teatro, ésa que dice que si se tira abajo una sala se debe construir otra, había que reformularla. Creo en los multiteatros como única forma para salir a competir contra las cadenas de los espectáculos extranjeros a los cuales nunca les cierran los números. Es más, esas comedias musicales crean un clima de snobismo en el público, pero no terminan de llegar al espectador. Fijate vos que si uno mira las estadísticas siempre las obras nacionales fueron más exitosas. Ninguna comedia musical pudo hasta el momento contra los números de "Brujas", contra Midachi, contra Enrique Pinti.

- Si no cierran los números, ¿por qué se hacen?

-No sé, preguntales a ellos. Para mí es fundamental que cierren los números. Y para que me cerraran los números, los teatros tradicionales no me servían, tenía que cambiar. Ante esa instancia debía cerrar las salas, convirtiéndolas en playas de estacionamiento o en templos, como me pasa con el Tabarís, que lo alquilé a los evangélicos. O, si no, transformarlas. Y como hace 25 años que estoy en esto, quiero seguir en esto.

Rottemberg no tiene agenda electrónica, aspecto de yuppie ni de señor empresario pendiente del marketing, casi por una cuestión de principios. Por eso ya imagina construir un multiteatro en el terreno que tiene en Luro y Corrientes, de Mar del Plata, o agregar el Lorange a la oferta del multiteatro de la avenida Corrientes y Talcahuano. Pero para esas nuevas jugadas espera lanzar el multiteatro y tomar un nuevo envión. O sea, dicho de otra forma, juntar plata y volver a invertirla. Una jugada que conoce. En definitiva, con la plata fresca del bordereau (entradas vendidas) que obtenía con el espectáculo "Las pistolas frías" fue pagando la hipoteca que sacó para adquirir hace diez años el Blanca Podestá.

-¿Cuánto le sale toda esta movida?

-Un millón y medio de pesos.

-¿Cuenta con ayuda del Estado?

-Es un tema interesante. Cuando el año último festejé los 25 años, Luis Brandoni (diputado de la Alianza) leyó un comunicado declarando al multiteatro de interés nacional. En agosto fui a ver al entonces titular del Banco Nación y actual jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, y volví a tomar contacto con la diferencia entre lo que dicen los funcionarios y lo que hacen. Colombo me dijo, muy correctamente, que no había ningún tipo de disposición que pudiera aplicar que diferencie un crédito para construir un teatro a uno para Perez Companc. Me dio escozor la frase, porque teniendo la declaración de interés general, pensé que servía para algo. Pero no.

-En la fiesta de sus 25 años con la actividad teatral estuvo Darío Lopérfido, secretario de Cultura de la Nación. ¿No sirvió como interlocutor?

-¿De qué me hablás? Si mientras la gente de teatro buscamos promociones, rebajas y hasta la construcción de un multiteatro para bajar costos fijos, y por ende bajar el precio de las entradas, aparecen versiones, al momento no desmentidas, que hablan de la aplicación de un impuesto a las entradas de teatro. Por lo cual, para la inauguración no invitaré a ningún funcionario sino que, además, los actores, director, actores, técnicos y empresarios recibirán en lugar de las flores por un nacimiento un crespón negro. Porque mientras algunos queremos nacimientos, otros quieren matarnos.

Rottemberg, esposo de Linda Peretz, el maestro mayor de obras, se pone los botines de punta. "El doble discurso es maravilloso. De todos modos, es de destacar que sí creo en lo que hizo el Gobierno de la Ciudad con respecto a la creación de Proteatro. Si bien el teatro nunca pagó ingresos brutos, ahora no paga impuesto el de alumbrado, barrido y limpieza, carteles publicitarios... De alguna manera, hay algún tipo de acercamiento", admite.

Como hizo hace 25 años, cuando se adueñó del Ateneo, Rottemberg volverá a ser el administrador general de este complejo teatral. Así, seguramente, se lo podrá ver en la puerta acomodando gente, dando la voz de aura para el inicio de un espectáculo o viendo si los baños están en condiciones. "Voy a vivir acá. Es más, en mi oficina me puse bañera", apunta.

-¿Una bañera? ¡Eso es lujo!

-Si me peleo con Linda voy a tener un lugar para pasar la noche. Si Blanca Podestá vivió tantos años acá, ¿por qué yo no?

Entre brujas y galanes

Del enojo con los funcionarios pasa a las ironías matrimoniales. El humor de Rottemberg da para todo. Como la programación que comenzará a partir de abril. Va el anuncio:China Zorrilla presentará su unipersonal "Había una vez"; Roberto Cossa estrenará "Pingüinos", con Valentina Bassi, Pablo Rago y Claudio Da Passano, y dirección de Daniel Marcove; volverá "Brujas", un clásico; Alfredo Casero hará un nuevo unipersonal y se estrenará en Buenos Aires "Los galanes peinan canas", con Claudio García Satur, Rodolfo Bebán y Guillermo Bredeston; René Lavant hará su tradicional espectáculo de magia. O sea, una batidora teatral compuesta por 31 funciones semanales, de lunes a lunes.

"Como señal, quise hacer todo teatro nacional. De Luis Agustini a China Zorrilla, de "Brujas" a Marcove o Casero. Esto es una empresa argentina, no hay palabras importadas. Quiero ser muy coherente conmigo mismo y con lo que creo que debe ser el teatro. Suena conservador, pero...", dice en medio del polvo de la obra.

¿Cómo seguirá todo esto? Rottemberg saca otro papelito.

-Parece un almacenero...

-Seguro, y no pienso cambiar. Pero dejá que te cuente: seguramente vendrá una obra de José Pablo Feinmann; quizás "El enganche", la pieza que Linda Peretz y Ulises Dumont presentaron en Mar del Plata; una comedia americana de bolsillo; "Camino a la meca", con China y Thelma Biral... Como verás, la oficina de programación con todo su personal está funcionando al pleno.

Se ríe el gerente, telefonista y asistente de imagen del departamento artístico, gerencial y de marketing de Carlos Rottemberg Producciones.

El hombre orquesta. El señor que siempre decodifica la realidad a partir del bordereau . El mismo lo reconoce. Sin ir más lejos, hace tres años atrás publicó un libro autobiográfico que tituló "No hay más localidades". En él contaba una anécdota que lo pinta de cuerpo entero: un día, Tomás, su hijo, que actualmente tiene 15 años, se acercó con su boletín para que lo firmara este señor. "Buen bordereaux ", dijo el padre, seguramente con cara de chochera. "Boletín, papá. Boletín", apuntó resignado Rottemberg hijo.

¿Alguien se acordará del nombre?

  • "Nadie sabe cuál es la sala Raúl Rossi, del Broadway, ni la Pablo Picaso, del Paseo La Plaza. Por lo tanto, todo lo que la práctica demuestra que no llega a la gente hay que evitarlo. Por eso las salas no tendrán nombres. Nada de 1, 2, 3 y 4, como pasa en los cines. Por otra parte, imaginate que ningún intérprete va a querer actuar en la sala 4 porque se va a sentir un actor de cuarta", apunta. En esto de los nombres, el que sí pasó al olvido es de Blanca Podestá. Para evitar los números identificatorios, cada sala llevarán el nombre de los espectáculos que estén en cartel. Rottemberg explica: "Como las tres salas más grandes tienen escenarios de igual dimensión y el mismo juego de luces, según como venga la demanda puede pasar de una sala pequeña a otra más grande y viceversa".
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