Suscriptor digital

Walter Gómez (1927-2004): el Botija de Oro

El inolvidable centreforward de River de la década del 50 murió ayer, a los 76 años; formó junto con Angel Labruna una pareja notable en el equipo de Núñez, con el que conquistó tres campeonatos; nacido en Uruguay, fue quien abrió las puertas para los futbolistas charrúas que llegaron luego al país
Diego Mazzei
(0)
5 de marzo de 2004  

Walter Gómez, excelente centreforward de River y del seleccionado uruguayo en la década del 50 y forjador de una célebre pareja ofensiva junto con Angel Labruna, falleció ayer en el Hospital Zonal de Vicente López. Tenía 76 años y padecía desde hacía un tiempo una afección pulmonar. Sus restos serán velados hoy, a partir de las 8, en O’Higgins 2842, de esta capital. A las 14, se hará un responso en River y posteriormente será sepultado en el cementerio de Lomas de Zamora.

// // //

Tenía 17 años. Walter Gómez, piel de potrero, botines gastados, llegó con el seleccionado de Uruguay a jugar un amistoso ante la Argentina en la vieja cancha de San Lorenzo. Cuentan que el seleccionado nacional aplastó a los charrúas por 6 a 2, pero que la gente quedó enloquecida con ese botija de bigote aún escondido que trataba la pelota como un malabarista. Comenzaba una relación de amor que permanecería inalterable. El fútbol argentino lo adoptaría hasta hacerlo propio.

El barrio La Unión, en Montevideo, lo vio crecer como el menor de cinco hermanos. El mismo lugar en el que nació el 17 de diciembre de 1927 y que alguna vez reconoció que dormía con la pelota bajo la almohada. Retacón y con el rostro invadido por las pecas, Walter fue empujado por las urgencias económicas a dejar la escuela a los 11 años para trabajar en una imprenta. Pero cada rincón de su cuerpo temblaba de ansiedad cuando se cruzaba con una pelota.

"No me gustaba laburar. Cuando mi hermano Washington me empleó en un negocio de encuadernación, en el fondo había limoneros y yo sacaba los limones y me ponía a patearlos hacia arriba", recordó en una entrevista de LA NACION, hace cuatro años.

Contaba apenas 15 años cuando debutó en la primera división de Central, de Uruguay, y al año ya vestía la camiseta del poderoso Nacional. No tardó demasiado en que las noticias del botija talentoso cruzaran el Río de la Plata. River fijó sus ojos en Walter Gómez y en 1950 lo compró por una suma récord para la época: 750.000 pesos. Nacía la leyenda del Botija de Oro.

Epoca en la que el romanticismo y la bohemia eran ingredientes esenciales en el fútbol, que admitía con un guiño que ciertos vicios pudieran convivir con el talento. "Nunca pude dejar el vicio de fumar, ni cuando era jugador. Con el Gallego Pérez y Félix Loustau teníamos la costumbre de prender un cigarrillo en el baño, antes de salir a la cancha. Pero ojo, que nunca nos perjudicó para jugar. El Charro Moreno chupaba, salía de j... toda la noche y después jugaba y la rompía", solía asentir Gómez.

Su llegada a River se produjo en la etapa posterior a la gloria lograda por La Máquina, de la que él tenía como ídolo al Charro Moreno. Comenzó como insider derecho (el número 8 actual), pero su mejor producción llegó cuando se ubicó como centreforward. Con su estilo de definidor implacable, la historia lo tiene como segundo goleador extranjero de la historia de River, detrás de Francescoli, con 74 tantos.

Deslumbrante, se apoyó en una imborrable sociedad con Angel Labruna y Félix Loustau para conquistar el paladar del hincha de River, que buceaba en su ingenio para agasajarlo desde la tribuna. Así, quedó en la memoria un canto imborrable. Aquel que destacaba: "La gente ya no come, por ver a Walter Gómez".

Dio tres vueltas olímpicas con River, antes de emigrar a Italia, Colombia y Venezuela, donde se retiró en 1964. Pero nunca más pudo dejar la Argentina, donde volvió a vivir para siempre en Banfield. Montado en una idolatría que en estos tiempos parece irrecuperable, Gómez se constituyó en el hombre que abrió las puertas del fútbol argentino para la llegada de innumerable cantidad de jugadores uruguayos.

Nostálgico de su época, sus escasas últimas apariciones públicas reflejaban su desencanto por el fútbol moderno, al que calificaba de "mediocre".

Transcurrió sus últimos días con la misma humildad que viajaba en cada pelota de trapo que él arremetía a puntinazos en la lejana Montevideo de los años 30.

Como todo crack, Walter Gómez pudo gambetear al olvido y tirar paredes con el tiempo, hasta que ese socio implacable, un día como ayer, le abrió el camino para seguir rompiendo redes en la eternidad.

Walter Gómez

Lugar y fecha de nacimiento: Montevideo, Uruguay, 12 de diciembre de 1927.

Trayectoria: Montevideo Central (1944-45) y Nacional (1946-49), de Uruguay; River Plate (1950-55), de la Argentina; Palermo (1956-59), de Italia; Nacional (1959), de Uruguay; Cúcuta Deportivo (1960-61) y Once Caldas (1962), de Colombia, y Deportivo Galicia (1964), de Venezuela.

Debut en River Plate: 2 de abril de 1950, en Newell’s 0 v. River 2 (marcó un tanto).

Partidos y goles en River Plate: 140 y 74

Títulos en River: 3 (campeonatos de AFA de 1952, 1953 y 1955)

Ultima actuación en River: 11 de diciembre de 1955, en River 2 v. Racing 2 (un gol).

ADEMÁS
Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?