Un cuento de la era del delivery

Entre los film argentinos en competencia en el Festival de Cine de Mar del Plata sobresale Buena vida delivery , dirigida por Leonardo Di Cesare
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19 de marzo de 2004  

En el trasfondo irónico de Buena vida delivery hay una sola moto y varios chicos que, con pocas ganas, tienen que estar siempre listos para la entrega de productos a domicilio. Pero de la "buena vida" de los tiempos menemistas, de aquel supuesto bienestar primermundista "del quiero esto y traiga lo otro", la película se queda con el ánimo que dan esos repartidores en tiempos en que no queda nada para repartir.

Leonardo Di Cesare es el director de esta película argentina en la competencia marplatense, que volverá a verse hoy, a las 16, en el Auditorium. El vivió los otros tiempos, los de la abundancia para unos pocos. Trabajaba en uno de esos servicios puerta a puerta que acá aparecieron en los años 90."Había clientes famosos como Yabrán o Fontevecchia que pagaban 40 pesos al mes por el servicio -contó a Via Libre-. Me acuerdo de un tipo que todas las madrugadas llamaba para pedir un atado de cigarrillos, hasta que le ofrecimos comprarle un cartón y así no tener que ir todos los días, y él no, prefiría la comodidad de llamar por teléfono y pedir. Pero la película se instala en la decadencia de todo eso".

Buena vida delivery , protagonizada por actores con gran experiencia teatral y la actriz de Sábado , Mariana Anghileri, no tiene mucho que ver con el capricho de los excesos de los noventa. Si no, en todo caso, con las formas de la desesperación ante la nada en que quedamos después de todo eso.

Hernán (Ignacio Toselli), un chico delivery, de 24 años, queda solo en la casa vacía de Ramos Mejía que su hermano mayor acaba de dejar para emigrar a España. Patricia (Anghileri), empleada de una estación de servicio con la que flirtea, le alquila una habitación. Pero la familia de ella, que en los "buenos tiempos" tenía una fábrica de churros, busca también un lugar dónde hacer pie y salir adelante. Sobre Hernán, el director acepta que es una especie de nerd , pero con recursos que utiliza torpemente. De Patricia dice que es una chica sobrepasada por su situación familiar. Y de su padre Venancio (a cargo de Oscar Núñez, que aparece en el video La soledad , de la Bersuit), que se comió el sueño americano, "y en un país latinoamericano eso genera mucha frustración". El cree que al estilo American way , de "vendé 20 churros y hacete millonario", su fábrica va a funcionar".

Aquel terrorífico plomero de la película de Peter Weir ( El plomero ) que se quedaba a vivir en la casa de un doctor o la paranoia del señor Trelkovsky frente a sus vecinos en el film de Roman Polanski ( El inquilino ) han tenido su influencia en Leonardo Di Cesare a la hora de pensar en la historia de Buena vida delivery . En la película, la invasión viene con olor a churros recién hechitos y una maquinaria gris y vetusta que se establece en un living.

Pero claro, los datos de cierta realidad ficcional pueden no ser entendidos de la misma manera en todos lados. Así fue como para delirio del director, el Festival de Cine Fantástico de Corea decidió incluir a Buena vida delivery .

Leonardo se confiesa autodidacta en el cine. Toda su formación artística proviene del teatro. Egresó de la Escuela de Arte Dramático y estudió también con Augusto Fernándes. Después llegaron algunos cursos de cine con José Martínez Suárez. Y antes de su primer largometraje se metió en la TV: durante tres años fue el realizador de exteriores y de videoclips de Sábado Bus .

La película con idea de Di Cesare y guión de Hans Garrino ganó el concurso del Incaa para primeras y segundas películas (de 500.000 pesos). Y contó con el apoyo para la posproducción de la Hubert Bals Fund (del festival de Rotterdam) y de Fond Sud (Francia).

Buena vida delivery se filmó en Ramos Mejía, Boulogne y Bernal, con una cámara Super 16. Ya pasó por Rotterdam, donde tuvo seis proyecciones a sala llena, se verá en Mar del Plata, se estrenará en Francia y paseará por los festivales de Londres, Toulouse, Sydney, Los Angeles y Hamburgo. Ah! y en Corea, donde la realidad de los personajes de esta película es vista como una fantástica catástrofe ficcional.

Apostillas desde las butacas marplatenses

Entre insultos, fans y caras cortadas

  • Cadena de favores. Al final de la conferencia de prensa de Adiós querida luna los periodistas hubieran querido poder tomar nota de las declaraciones de Gabriel Goity. Fue cuando el actor (uno de los tres astronautas del film) repitió los ingeniosos insultos de la película que su voz y la de Alejandro Urdapilleta se intercambian en el espacio. Pero con la diferencia de que Goity tenía en frente a la traductora, que lo miraba fijo. Ella, sin palabras.Y los extranjeros, sin entender esa cadena de puteadas.
  • Enemigo. Después de una hora de cola ante el cine Neptuno, de tirarse casi desde la pullman para encontrar lugar en la platea, ya en la butaca hay que lidiar con "él". Es el proyectorista al que no le importa si el film se ve fuera de foco, o fuera de cuadro. ¿Qué hace el señor mientras tanto?
  • San Birri : Con su sombrero y su larga barba, la figura del realizador santafecino Fernando Birri, parecía la de un santo en procesión por la troupe que lo seguía para entrevistarlo, fotografiarlo o retratarlo para películas varias.
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