Noetinger, donde falta mano de obra

En el pequeño pueblo cordobés necesitan torneros y soldadores para trabajar en las fábricas de maquinaria agrícola
Fernando Bertello
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20 de marzo de 2004  

NOETINGER.- El campo sigue despertando al interior del país. Como ocurre en muchas otras localidades, en este pueblo cordobés de poco más de 5000 habitantes, ubicado a 500 kilómetros de Buenos Aires y 275 kilómetros al sur de la capital provincial, es el motor que les da vida a las actividades que se realizan en la ciudad y, también, a su gente.

Aquí, por la reactivación del sector, a partir de la mejora en los precios internacionales de los granos y la demanda de los productores por más maquinaria agrícola, faltan soldadores y torneros calificados y plegadores de chapa para trabajar en las empresas fabricantes de estos productos.

No es posible encontrar albañiles porque los que ya hay en el pueblo están ocupados en otras tareas. Otro dato: en el hotel Suyai, el único que tiene esta localidad, vive gente de otras ciudades que trabaja aquí, pero que no consigue casas para permanecer durante la semana.

"Se nota que el campo está influyendo en el pueblo. No se consiguen albañiles y empleados capacitados para las fábricas ligadas al agro", dijo a LA NACION Reinaldo Riera (PJ), intendente de Noetinger.

Para responder a la demanda de mano de obra de las empresas vinculadas con el campo, en la próxima semana comenzará un curso de soldadores, organizado por la municipalidad local, en el que ya se anotaron unas 100 personas.

Además, se prevé abrir cursos de tornería, plegado de chapas y electricidad. En el caso de la capacitación para soldadores, parte de la práctica se realizará en dos empresas de maquinaria agrícola de Noetinger.

"Antes de la reactivación tenía cinco soldadores; hoy son ocho. Pero no incorporo más porque no se consigue gente para esto", expresó Juan Carlos Piersanti, director de Piersanti Plataformas, una fábrica que tiene 30 empleados y hace equipos de corte y recolección de cereales que vende en el mercado interno y exporta a Uruguay.

Tras la reapertura

Según comentan en el pueblo, una de las causas de la falta de personas especializadas en este oficio está relacionada, entre otros motivos, con el cierre por parte de la firma Agco Allis, en 1999, de la planta de cosechadoras que los hermanos Tomás, Julián y Romualdo Araus fundaron en 1948. Algunos de los ex empleados se jubilaron, varios de ellos se dedicaron a otras actividades y otros se mudaron a ciudades vecinas.

"En el pueblo se vive con otro estado de ánimo. Se necesita gente capacitada para trabajar", indicó Alicia Nipote, del área de Recursos Humanos de Metalfor Planta Noetinger, mientras cerca de su escritorio se podía observar una carpeta con 300 currículum de personas de localidades vecinas, la ciudad de Córdoba y hasta de Buenos Aires.

Justamente, uno de los orgullos de los habitantes es que Metalfor reabrió la planta fundada por los hermanos Araus, columna vertebral del pueblo.

"Estamos con muchas expectativas; la reapertura es un orgullo", enfatizó Roberto Castrillo, encargado de la fábrica, mientras recordaba que en esa misma planta se llegaron a producir, en 1994, hasta 18 cosechadoras por mes.

Por su parte, Gustavo Simondi, socio de Syra SH, una fábrica que cuenta con 30 empleados y hace pulverizadores de arrastre, comentó: "Estamos excedidos de trabajo y de ventas. Duplicamos el personal el año pasado, tenemos una planta nueva y pensamos hacer otra, además de incorporar unos 15 empleados más".

José Perzi, gerente de la Cooperativa Agropecuaria General Belgrano Limitada, que el año pasado invirtió un millón de pesos en la construcción de un silo de 10.000 toneladas y ahora está terminando otra planta con una capacidad similar, agregó: "La reactivación del campo se nota como en otros pueblos. Esto también se ve hasta en los bares y confiterías; es más, se observa que faltan choferes para los camiones que transportan la producción".

  • Mañana: En Villa María se reactiva la construcción.
  • Retenciones

  • BARADERO (DyN).- El presidente Néstor Kirchner prometió que "en la medida en que el país mejore globalmente, las retenciones van a ir bajando", aunque prefirió no ponerle fecha a esa medida reclamada por el campo. Durante una recorrida por Feriagro, el Presidente consideró que esa mejora "no está tan lejos", pero eludió una respuesta concreta. "No me gusta mentir", dijo.
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