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Un nuevo santuario para buzos: un barco

Hundieron ayer un pesquero desafectado
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24 de marzo de 2004  

A dos millas de la costa y 27 metros de profundidad hay un nuevo santuario para buceadores en Puerto Madryn. Ayer, una dotación de 54 efectivos de la Armada Argentina participó del operativo Patagonia Franca Uno, para provocar el hundimiento de un barco que permanecía varado en la costa, a metros del muelle Almirante Storni.

El barco Antonio Miralles, un clásico en el paisaje de las playas de Madryn, fue remolcado ayer por el buque Aviso Teniente Olivieri de la Armada Argentina y hundido frente a cientos de personas que, desde la costa, siguieron el operativo.

"El objetivo fue doble: por un lado evitar posibles riesgos en el muelle por la presencia de esta embarcación en desuso y, por el otro, crear un parque para buceadores en Madryn", explicó el capitán de fragata Miguel Angel Martínez Pereira, jefe del servicio de Salvamento y Protección del Medio Ambiente de la Armada Argentina.

En los preparativos para el hundimiento, las ventanas del Antonio Miralles fueron cerradas. Lo único que conservó fue el block de su motor, el cigüeñal, la línea de eje y parte de la caja de reducción. Todos restos no contaminantes. "No contiene tuberías con fluidos, válvulas ni ojos de buey o cables que puedan resultar un peligro para los buzos", explicó el capitán de fragata.

La maniobra se denominó Patagonia Franca Uno. Patagonia por el lugar geográfico donde se llevará a cabo, Franca por la influencia de los mamíferos de esta región, la ballena franca, y Uno, porque es la primera de una serie de operativos que ocurrirán en la zona de Madryn.

El buque abandonado, Antonio Miralles, pertenecía a la empresa Estrella del Mar. Según explicó Martínez Pereira, "este buque quedó en la costa porque formó parte de la investigación denominada Operación Langostino, que vinculó a los pesqueros con el tráfico de drogas. Una vez que fue liberado judicialmente, quedó en la costa con los riesgos ambientales que esto genera".

El Antonio Miralles tiene 50 metros de eslora, 15 de punta y 9 metros de manga. Para hundirlo a casi 2 millas de la costa se tuvo que acudir al buque de la Armada Aviso Teniente Olivieri, con su dotación de 34 hombres.

Traccionado y remolcado

El capitán de fragata explicó que "cuando una camioneta está encajada precisa para salir de esta situación otra de mayor fuerza que traccione. En este caso es lo mismo".

Durante 25 días se realizaron los trabajos para desenterrar al Antonio Miralles, que por el contacto permanente con el agua salada "tenía la quilla prácticamente soldada a la arena. Hubo que excavar y traccionar para realizar el operativo de remoción de la embarcación", explicó Martínez Pereira.

Tras remolcarlo mar adentro, se abrieron las válvulas con el objetivo de que bajase al fondo del mar. El capitán de fragata explicó que "el barco queda así a 27 metros de profundidad y se convierte en un nuevo sitio de buceo. Antes, por supuesto, se le sacaron todos los elementos que podían provocar algún tipo de contaminación ambiental".

La creación de parques submarinos tenía hasta el momento un único antecedente en Puerto Madryn: el hundimiento del buque Albatros, en septiembre de 1998.

Esa única experiencia piloto realizada en el país fue acompañada por un importante número de personas que siguió el operativo desde la playa. Un escenario que volvió a repetirse ayer en la costa de esa ciudad.

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