La nube tóxica hizo evacuar un pueblo

Los 4300 habitantes del pueblo bonaerense protagonizaron un éxodo sin precedente; pasadas las 13 volvieron a sus hogares
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6 de abril de 2001  

ARRIBEÑOS.- "Me fui con la familia apenas me enteré. Estábamos asustados, por supuesto. Será por las cosas que se ven en la tele o porque éste se ha vuelto un país demasiado accidentable ", dice Juan José Cirelli, un productor rural de 33 años de este pueblo de la provincia de Buenos Aires.

Teodelina, a 18 kilómetros de esta localidad del noroeste bonaerense, en la provincia de Santa Fe y fundada hace casi 100 años, fue el lugar al que se dirigió la casi totalidad de sus 4300 habitantes.

El motivo del éxodo: evitar los posibles efectos de 6000 litros de ácido clorhídrico derramados sobre la ruta provincial 65, a raíz del choque entre dos camiones.

El accidente había ocurrido siete horas antes de la evacuación y, aunque el pueblo está a más de tres kilómetros del lugar del accidente, un cambio en la dirección del viento llevó hacia allá una nube gris formada por la sustancia, cuyo olor empezaba a sentirse cada vez con más fuerza.

A las 6.30 los bomberos y la policía decidieron dar la alarma, instando a la evacuación de todos los habitantes, un hecho sin precedente. Se usó la radio FM "Cráter", los teléfonos y hasta el aviso casa por casa. La respuesta fue inmediata y ordenada.

Ejemplo de solidaridad

Además, se contó con el generalizado apoyo de propietarios de camiones y de autos particulares. Un bombero ilustró bien la actitud: "El país debería tomar el ejemplo de semejante solidaridad."

Según el relato de Héctor Ponce, de 52 años, a las 22.45 el camión cargado con soja que conducía rumbo a General Arenales recibió un fortísimo impacto en su parte trasera, lo que volcó gran parte del cereal. Al bajarse, vio que el chasis de un camión cisterna se había incrustado contra el suyo y que su chofer descendía de él, tambaleándose. Llovía, pero la visibilidad era buena.

"No sé qué pasó, hermano. No te vi", escuchó que le decía aquél. Pese al tremendo choque, el hombre -identificado luego como Sergio Cepeda, de 48 años-, tenía sólo un golpe en la rodilla derecha. Se dirigía desde Córdoba hacia la Capital, en un tándem de tres cisternas, que en total transportaban 21.000 litros de ácido clorhídrico.

Poco después llegaron los bomberos y la policía de Arribeños. Ponce cuenta que vio el líquido que componía la carga del camión derramado en el asfalto: "Pero al principio ni siquiera noté el olor", aseguró.

Sin embargo, alrededor de las 4 se sumaron bomberos de Junín, Lincoln, General Arenales, Mercedes, La Matanza y La Plata, que sumaron más de 200 hombres, lo que daba a entender que la situación tomaba otro carácter.

Esta prevención se acentuó al hacerse presentes más tarde los ministros de Seguridad y de Salud de la provincia, Ramón Orestes Verón y Juan José Mussi, respectivamente, ambos respondiendo a un pedido del gobernador Carlos Rukauf.

Los bomberos locales relataron a La Nación que alrededor de las 5.30 hubo un cambio en la dirección del viento, que empezó a soplar desde el Sur, desplazando la nube tóxica en dirección a Arribeños.

Dijeron que aquélla, de color grisáceo, en un momento pareció "posarse" sobre la localidad y bajó como cubriéndola por completo. Ya estaba también la gente de Defensa Civil provincial y peritos que arribaron en un camión especialmente equipado para combatir efectos de materiales peligrosos.

A las 6.15 se dio la orden de evacuar. Este operativo se concentró en la plaza 9 de Julio, la escuela primaria Nº 4 y el club Domingo F. Sarmiento. El encargado de éste, Joaquín Caviglia, reunió en minutos a los integrantes de su familia, 25 personas, y los trasladó en varios vehículos a una casa de campo cercana. "A las 8 ya estábamos allá, asustadísimos", confesó.

Uno de los expertos en químicos, comentó que el daño que podía provocar la sustancia se potenciaba por la cantidad derramada y por su desplazamiento.

Sólo náuseas y vómitos

Sin embargo, la rapidez con que se disipó la nube aventó peores consecuencias. El director del hospital municipal Ignacio Pirovano, Raúl Rinaldi, confirmó que nadie había sido asistido en ese centro, y que "los únicos efectos experimentados por unas pocas personas fueron náuseas y vómitos, en la mayoría provocados sólo por nervios". El retorno se inició alrededor de las 13, cuando se pudo asegurar que el riesgo había pasado.

La policía trataba de establecer las causas del accidente, pero se evaluó la posibilidad de que el conductor del camión tanque se hubiera dormido.

Fue la opinión del presidente del Concejo Deliberante, Antonio de León, quien compartió manifestaciones de muchos vecinos en el sentido de que deberían imponerse mayores controles sobre camiones que transportan sustancias peligrosas.

Sergio Dadamia, de la FM, recordó que en tres meses éste era el tercer accidente con derrame de químicos en la zona y con camiones de la misma empresa (los anteriores, en cercanías de Rojas y de Chacabuco), "aunque aquéllos fueron de menor envergadura".

Arribeños -fundada hace 94 años y que se enorgullece de ser la capital del canelón de pejerrey, fiesta que se celebra en agosto- es un pueblo de marcada tranquilidad, en donde nunca ocurre nada.

Rectificación: en tres meses ha soportado 1500 mm de lluvias (la media anual es de 1300), inundaciones, un tornado y vientos huracanados. Ayer se sumó este siniestro, que puso en vilo a sus pobladores y los hizo huir masivamente. Sólo comparable con la estampida provocada por el dramático suceso de las explosiones en la fábrica de armas de Río Tercero, el 3 de noviembre de 1995.

Posible contaminación del río Salado

  • ARRIBEÑOS.-
  • El ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, comisario general (R) Ramón Verón, aseguró ayer en esta ciudad que, si bien la situación estaba controlada, el derrame de ácido clorhídrico podría llegar a contaminar algún sector del río Salado. Agregó Verón que "no existe ningún riesgo para la población", pero aclaró que "podría haber -aunque mínimo- algún grado de contaminación en el río Salado, debido a que muchos litros de ácido clorhídrico se derramaron en las cunetas inundadas que desaguan en ese curso de agua", destacó el funcionario.

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