"El resultado de las AFJP es malo", afirmó González Gaviola

El superintendente del sector dijo que el gran error fue invertir en deuda pública
Silvia Stang
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19 de abril de 2004  

A los ojos del superintendente de Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP), Juan González Gaviola, el resultado que obtuvo hasta ahora el sistema jubilatorio de capitalización "es malo". El funcionario justifica tal apreciación al decir que "una jubilación que debería haber sido privada y debería haber desentendido al Estado de los pagos nos encuentra hoy con que el responsable del pago a futuro es el Estado", en alusión al alto porcentaje de los fondos que están invertidos en títulos públicos. "Y está el agravante de que en gran medida esos títulos están en default y no sabemos cuánto van a pagar", agregó.

En una charla con LA NACION, el funcionario afirmó que la superintendencia trabaja en forma conjunta con la Comisión Nacional de Valores para ejercer un mayor control de las inversiones que se realizan con los fondos de afiliados, y sostuvo que hay por lo menos "tres o cuatro casos" de fraude en operatorias financieras que está investigando la Justicia.

Más allá de la valoración negativa del manejo de los fondos, González Gaviola destacó iniciativas de las AFJP en cuanto a financiar obras relacionadas con la economía real y agregó que se estudian posibles cambios normativos para permitir el desarrollo de cédulas hipotecarias, un instrumento que tuvo buen funcionamiento en el régimen de capitalización chileno.

Según consideró, hay dos elementos que conspiran contra la eficiencia del sistema, que debería garantizar una adecuada tasa de sustitución del salario por el ingreso previsional tras el retiro laboral. Esos elementos, describió, son las comisiones y las inversiones en deuda estatal.

Rentabilidad real

González Gaviola estimó que el sistema debería tener una rentabilidad real de largo plazo de por lo menos 5% "en ciclos de unos 30 años". "No hay memoria en el mundo de que se hayan logrado rentabilidades sostenidas de esa magnitud; en el momento de hacer la reforma se esperaba una tasa de 2,5 o 3 por ciento en ciclos largos", dijo.

Sobre el sistema actual, advirtió que no es posible conocer la rentabilidad real (quitando el efecto de la inflación), porque no se sabe cuánto valen los títulos de deuda estatal.

-Cuando fue creado el sistema ya se previó la alta inversión en deuda pública...

-El primero y más grave de los problemas fue que los economistas que impulsaron la reforma no previeron la transición entre los dos sistemas. Cuando se hicieron los estudios preliminares estaba claro que iba a haber un desfinanciamiento, que se estimó en 100.000 millones de dólares o pesos. Uno de los ejes del estallido de la deuda fue no haber previsto recursos; el Estado tuvo que endeudarse y lo hizo por el mecanismo de meterles bonos a las AFJP con tasas de interés muy altas. Eso alimentó el proceso recesivo, ya que el sector privado, cuando iba a buscar plata al sector financiero, se encontraba con que tenía que pagar tasas muy altas porque a los bancos les convenía prestarle al Estado.

Con respecto a los controles, el superintendente dijo que se está armando "un equipo antifraude con la Comisión Nacional de Valores, porque esta superintendencia no tenía el equipamiento informático adecuado".

-¿Cuántos casos fueron llevados a la Justicia?

-Hay por lo menos tres o cuatro, y puede haber más en el futuro.

-¿En qué consiste la maniobra que dice haber detectado?

-Un operador hace operaciones intradiarias. Si le salen bien le traslada los beneficios a un tercero, y si le salen mal se los traslada al futuro jubilado. Otra forma es que una AFJP le ordena a un banco que venda un tipo de bonos, a través de un operador bursátil, que siempre vende y pierde; del otro lado hay un operador bursátil que compra y gana y le vuelve a vender a otro banco que le vuelve a vender a la misma AFJP. El que siempre gana reparte sus ganancias con el que siempre pierde, total el que en realidad pierde es el futuro jubilado.

-¿Se incrementó el número de sanciones aplicadas a las AFJP?

-Hay un mayor ritmo de sanciones y el monto lo estamos incrementando, a tono con lo que hacen países como Chile, donde las multas tienen un efecto disuasivo. Hay infinidad de denuncias de irregularidades en los traspasos, de beneficios mal calculados y retrasos en la entrega de beneficios. En este tema estamos avanzando en desburocratizar el acceso a beneficios, ya que, como es un sistema mixto, el beneficiario queda en una especie de ping pong donde va de la Anses a la AFJP; buscamos que cada parte gestione su parte y comience a pagarlo. La multa más grande que aplicamos, de 1,2 millones de pesos, tiene que ver con estas demoras.

-En los traspasos hay irregularidades cometidas por los promotores, que las AFJP dicen no poder controlar. ¿A quién se sanciona?

-Nosotros sancionamos a la AFJP, pero en muchos casos debería haber una cuestión penal por falsificación de documento. En ese caso, la Justicia interpreta que las AFJP recibieron los pases de buena fe; nosotros creemos que debería haber responsabilidad de las administradoras, que sean responsables por sus promotores.

-¿Cómo deberían orientarse las inversiones de los fondos?

-Se está dando un cambio cuantitativo en la cartera que es la desestatización; se había llegado a tener un 80 por ciento de títulos públicos, y ahora se está en el 70 por ciento. Esto hace que se parezca más a un sistema privado. Estamos detrás de un cambio en la calidad de la inversión, que hasta ahora no tuvo impacto en la economía real; hay cinco o seis áreas de actividad que se podrían financiar. Hay una iniciativa de la Unión de AFJP de financiar caminos rurales bonaerenses y otra para redes de gas en Entre Ríos. Vemos la posibilidad de financiar obras públicas con instrumentos como los fideicomisos, y el tema de las cédulas hipotecarias para vivienda.

Vuelta al régimen de reparto

Juan González Gaviola es un partidario de que los afiliados a las AFJP puedan optar por pasar al régimen de reparto, aunque advierte que "es una decisión legislativa". Según consideró, "la ley vino con un poquito de trampa, porque generó una interpretación de consentimiento presunto", al disponer que quienes no hacen opción en un plazo determinado derivan sus aportes a una AFJP. "El 80% de la gente que se incorpora al sistema no opta ni por el reparto ni por una AFJP, o sea que ni siquiera hay costo comercial en captarlos", dijo.

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