Quedó inaugurado el Multiteatro

Rodeado de artistas y funcionarios, Rottemberg cortó la cinta de su flamante sala
Alejandro Cruz
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11 de abril de 2001  

A las 19.50, la vereda de Corrientes a la altura de Talcahuano ardía. Era de prever: el empresario Carlos Rottemberg inauguraba su Multiteatro en el espacio donde antes funcionaba el teatro Blanca Podestá.

Una cinta celeste y blanca separaba dos bandos: de uno lado, funcionarios y artistas. Del otro, un mundo de cámaras, fotógrafos, movileros y periodistas. "Apúrense. ¿No saben que el tiempo es tirano?", apuntaba un notero que estaba transmitiendo en vivo la pelea de unos y otros por dar con los mejores lugares para la fama. Para la primera tanda de fotos se ubicó junto al dueño de casa todo el establishment político. Pero para el momento del corte, Mirtha Legrand, Norma Pons, Linda Peretz, Graciela Dufau y China Zorrilla, entre otras, escudaron al empresario, que escogió un tijera de jardinería para cortar la cinta bicolor. Flash. Foto. A otra.

La fiesta continuaba adentro. Para ese momento, en medio de los apretujones llegó el diputado Mario "Pacho" O´Donnell, que se abrazó con Darío Lopérfido, secretario de Cultura de la Nación, para una nueva foto. Flash. A otra cosa.

Cossa (Tito) mientras tanto bajaba de la sala gurrumina del Multiteatro donde estrenará "Pingüinos", con Pablo Rago y Valentina Bassi (ver programación en En escena). Al pie de la escalera, Pepe Parada no paraba de hablar y, cerca, Soledad Silveyra, la presencia más discutida de "Gran Hermano". Entre todos componían un particular arco del mundo del espectáculo vernáculo.

A las 20.5, Andrés Percivale comenzó el acto que tuvo lugar en la sala mayor del Multiteatro, con la escenografía de "Los galanes peinan canas". "Parece un milagro que estemos aquí para la inauguración de esta sala", comenzó diciendo mientras Sarita, la secretaria de Rottemberg, iba de un lado a otro intentando poner orden a semejante jaleo.

Como estaba apurado o por protocolo, el primero en subir al escenario fue Aníbal Ibarra, jefe de Gobierno de la Ciudad. "Espero que el presidente de China entienda mi retraso", comenzó diciendo. Claro que para la gente de teatro poco importaba lo que sucedía enOlivos.

Ibarra continuó su discurso mientras Ana Acosta, Hugo Urquijo, Leonor Benedetto, Emilio Disi y China Zorrilla se hacían de un lugarcito entre las 500 butacas. Al frepasista le continuó Lopérfido, que inició su speech con un sinceramiento:"Seguramente no somos los funcionarios los que hacemos las cosas más importantes". "Seguramente", acotó un periodista en tono irónico.

"Rottemberg es un empresario honesto. Tiene ideas que definen tendencias en el mundo del espectáculo y la cultura", agregó convirtiéndose en el mejor agente de prensa de este empresario dueño de varias salas en la ciudad y Mar del Plata. Al bajar del escenario, Lopérfido se cruzó con Alejandra Boero, nuestra "Madre Coraje" de la escena local, la misma que hace pocos meses impulsó una protesta contra el funcionario.

"Por fin algo para festejar", suspiró Boero en medio de un fuerte aplauso. "El teatro es el templo laico de la democracia", agregó mientras el funcionario la miraba desde un pasillo de la hermosa sala. Cuando Boero terminó, Lopérfido intentó abandonar la sala, pero la notera de "Peor es nada" le hizo un tacle que al funcionario le costó caro ya que, argumentado motivos solidarios, la notera le sacó de su billetera 50 pesos.

-Te acostaron.

-Me parece que sí... -respondió.

Adentro, Osvaldo Miranda amenazaba a Rottemberg:"Si seguís haciendo teatros te vamos a matar a elogios". Luego fue el turno de Chiquita. "Espero que este proyecto tenga tanta difusión como los realitys ", apuntó. Puede ser, de todos modos, muchos de los que colmaron las nuevas instalaciones partieron rápido para ver la última emisión de "La isla de las Tentaciones" (que, dicho sea de paso, no fue gran cosa)."Hay que mejorar la calle Corrientes, es una pena que Ibarra ya no esté", apuntó la Legrand siempre con un comentario bajo el brazo.

Cecilia Felgueras, vicejefa de la Ciudad, tomó el guante y aclaró que estaban trabajando en ese aspecto. Es cierto, Planeamiento Urbano lo viene haciendo desde hace rato pero, a juzgar por el primer tramo ya terminado, los resultados no fueron los deseados porque la avenida ya requiere de otro recauchutaje. "Corrientes parece Kosovo", apuntó a su turno Enrique Pinti con la rapidez y facilidad de palabra que lo caracteriza. "Somos actores y queremos. No sé si actuar, pero queremos", concluyó.

Antes de él, quien se subió al estrado fue Jorge Telerman, secretario de Cultura de la Ciudad. La presencia de tanto funcionario se convirtió en uno de los datos llamativos de la noche ya que ninguno de ellos, sea de Nación o de Buenos Aires, había hecho nada por ayudar a esta iniciativa privada que tanto elogiaron.

A las 21, luego de unas palabras a cargo de Rottemberg, Percivalle largó el grito de aura con el típico merde . "¿Cómo viste todo?", le preguntó Rottemberg a este cronista apenas finalizó el acto. El, siempre tan pendiente de la mirada ajena, podrá festejar hoy su cumpleaños número 44 con su chiche nuevo. Un chiche que se convierte en toda una apuesta al teatro porteño. La mejor jugada para un jugador de ley.

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